{"id":14846,"date":"2019-11-22T00:00:00","date_gmt":"2019-11-22T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/leyendas-urbanas-emeritenses-parte-1"},"modified":"2024-02-22T22:08:56","modified_gmt":"2024-02-23T04:08:56","slug":"leyendas-urbanas-emeritenses-parte-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/leyendas-urbanas-emeritenses-parte-1","title":{"rendered":"Leyendas urbanas emeritenses (Parte 1)"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Cultura<\/i>, por:&nbsp;Francisco Sol\u00eds Pe\u00f3n.<\/b><\/p>\n<\/p>\n<p>Mi\u00e9rcoles 13 de Noviembre<br \/>\n(que no martes), ignoro si era por efecto o casualidad pero el radiante auditorio<br \/>\nde PROHISPEN ubicado junto a la casa china de la colonia M\u00e9xico, revest\u00eda un<br \/>\ncierto tono sombr\u00edo. El motivo, un ameno coloquio oto\u00f1al sobre las leyendas<br \/>\nurbanas de la ciudad blanca, teniendo participantes de lujo: Celia Pedrero<br \/>\nCer\u00f3n, Ariel Avil\u00e9s Mar\u00edn, Rub\u00e9n Reyes Ram\u00edrez y Fernando Mu\u00f1oz Castillo.<\/p>\n<p>Fue una charla suculenta,<br \/>\nsalpicada de negras fantas\u00edas, conjeturas sociol\u00f3gicas y hasta paranormales,<br \/>\nsin faltar la imprescindible nota roja, todo muy acorde a esta \u00e9poca del a\u00f1o.<\/p>\n<p>Sin entrar en reflexiones<br \/>\nque nos podr\u00edan llevar todo un tratado acerca de los temas que desde siempre<br \/>\nhan aterrorizado a la humanidad (que aunque muchos no lo crean los yucatecos<br \/>\ntambi\u00e9n formamos parte de ella),<\/p>\n<p>Recatar\u00e9 algunos relatos<br \/>\nde cr\u00edmenes  y fantasmas que gen\u00e9ricamente<br \/>\nse encuentran plasmados en el inconsciente colectivo local.<\/p>\n<p><b>El<br \/>\n&#8220;corta nalgas&#8221;<\/b><\/p>\n<p>Mu\u00f1oz comparti\u00f3 con los<br \/>\nasistentes la leyenda local del &#8220;corta nalgas&#8221;: Explic\u00f3 que se<br \/>\ntrataba de un fulano que esperaba donde paraban los camiones en aquella \u00e9poca<br \/>\n(d\u00e9cada de los 50&#8217;s o 60&#8217;s) y cortaba con un bistur\u00ed las faltas apretadas de<br \/>\nlas mujeres.<\/p>\n<p>&#8220;Las chicas de la<br \/>\n\u00e9poca no quer\u00edan salir solas a la calle&#8221;, record\u00f3 el ponente.<\/p>\n<p>Indic\u00f3 que el malandro, a<br \/>\nquien no nombr\u00f3, era hijo de un conocido m\u00e9dico, quien lo envi\u00f3 fuera de la<br \/>\nciudad, y que a\u00f1os despu\u00e9s termin\u00f3 siendo presidente del Movimiento Familiar<br \/>\nCristiano.<\/p>\n<p><b>Agua<br \/>\nde muerto<\/b><\/p>\n<p>&#8220;Si vas a un velorio<br \/>\nni comas relleno negro ni tomes chocolate&#8221;, es la advertencia que hac\u00edan y<br \/>\nhacen a muchos ni\u00f1os y j\u00f3venes debido a que en una \u00e9poca existi\u00f3 la costumbre<br \/>\nde preparar comida con el agua que se hab\u00eda usado para ba\u00f1ar al muerto.<\/p>\n<p>Mu\u00f1oz dio como ejemplo la<br \/>\nhistoria de un se\u00f1or que se perdi\u00f3 y fue a dar a una vivienda donde se estaba<br \/>\nrealizando un velorio, y que tras comer el relleno negro se enter\u00f3 que hab\u00eda<br \/>\nsido preparado con agua de muerto.<\/p>\n<p><b>La<br \/>\nprincesa maya<\/b><\/p>\n<p>Ariel Avil\u00e9s, cont\u00f3, en<br \/>\nbase a su propia experiencia, el siguiente relato:<\/p>\n<p>En 1968, \u00e9l cursaba el<br \/>\nsegundo a\u00f1o de preparatoria en la Escuela Modelo. A su generaci\u00f3n y varios maestros<br \/>\nles impact\u00f3 una entrevista publicada en Novedades, donde una limosnera que se<br \/>\nsentaba todos los d\u00edas en el port\u00f3n del Palacio de Gobierno sobre la calle 60,<br \/>\njunto a lo que es actualmente el Teatro Daniel Ayala, dec\u00eda ser una princesa<br \/>\nmaya de m\u00e1s de 400 a\u00f1os de edad que hab\u00eda sido castigada por un brujo.<\/p>\n<p>La mujer era una peque\u00f1a<br \/>\nmestiza jorobada, prognata, que caminaba con muletas y ped\u00eda caridad en dicho<br \/>\nport\u00f3n extendiendo una j\u00edcara. Seg\u00fan su versi\u00f3n, su castigo consist\u00eda en tener<br \/>\nesa forma f\u00edsica.<\/p>\n<p>Record\u00f3 que junto con los<br \/>\nmaestros Carlos Castro Morales y Juan Ad\u00e1n, \u00e9l y varios de sus compa\u00f1eros<br \/>\ndecidieron vigilar a la mujer, descubriendo que todas las noches, a las 8:30,<br \/>\nllegaba por la calle 61 una limusina de la cual bajaban dos mestizos elegantes<br \/>\nquienes, tras hacer un gesto de reverencia, la cargaban y la sub\u00edan al<br \/>\nveh\u00edculo.<\/p>\n<p>Carlos Castro, narr\u00f3<br \/>\nAvil\u00e9s, les propuso seguirla para ver a d\u00f3nde iba. Distribuidos en tres<br \/>\nveh\u00edculos, 15 personas se estacionaron frente a la Catedral a esperarla. El<br \/>\nevento se realiz\u00f3 en el Centro Cultural Jos\u00e9 Mart\u00ed.<\/p>\n<p>Siguieron la ruta de la<br \/>\nlimusina por la Prolongaci\u00f3n Paseo de Montejo (en aquel entonces, la \u00faltima<br \/>\ncasa de la ciudad estaba donde ahora se encuentra el S\u00faper Ak\u00ed, antes San<br \/>\nFrancisco de As\u00eds. Despu\u00e9s de eso segu\u00eda lo que era conocido como el<br \/>\n&#8220;nuevo camino a Progreso&#8221;), siguiendo hasta llegar a lo que hoy es<br \/>\nVillas la Hacienda (Avenida C\u00e1mara de Comercio), donde se desvi\u00f3 por una vereda<br \/>\nhasta llegar a la hacienda San Antonio Cucul.<\/p>\n<p>&#8220;A nadie se le<br \/>\nocurri\u00f3 que hab\u00eda que apagar las luces&#8221;, record\u00f3 entre risas el maestro<br \/>\nAvil\u00e9s, ya que estaban siguiendo a la limusina en un camino no pavimentado y<br \/>\ndesierto.<\/p>\n<p>Llegaron a la casa<br \/>\nprincipal de la hacienda pero el veh\u00edculo sigui\u00f3, ya en monte abierto.<\/p>\n<p>La limusina dobl\u00f3 repentinamente<br \/>\nen una curva, y los j\u00f3venes retrocedieron para tomarla, pero sus tres veh\u00edculos<br \/>\nse pararon al mismo tiempo y se negaron a arrancar de nuevo.<\/p>\n<p>&#8220;Hubo gritos,<br \/>\nllantos&#8230; seguro a algunas personas los esf\u00ednteres se les aflojaron&#8221;,<br \/>\nnarr\u00f3 Avil\u00e9s. Tras 20 minutos, continu\u00f3, los autom\u00f3viles volvieron a funcionar.<\/p>\n<p>Los j\u00f3venes decidieron<br \/>\ndar vuelta atr\u00e1s y llegaron a &#8220;La Reina Itzalana&#8221;, en Santiago, para<br \/>\ncenar y mitigar el terror que acababan de experimentar, y decidieron no volver<br \/>\na saber nada m\u00e1s sobre aquella limosnera.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cultura.<\/p>\n","protected":false},"author":1069,"featured_media":30442,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14846"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1069"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14846"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14846\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30441,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14846\/revisions\/30441"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/30442"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14846"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14846"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14846"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}