{"id":14826,"date":"2019-11-20T00:00:00","date_gmt":"2019-11-20T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/poquito-a-poco"},"modified":"2024-02-22T22:08:16","modified_gmt":"2024-02-23T04:08:16","slug":"poquito-a-poco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/poquito-a-poco","title":{"rendered":"Poquito a poco&#8230;"},"content":{"rendered":"<p>Poquito a poco llega el verano, llega el ole, llega el amor. El \u00faltimo punto del primer p\u00e1rrafo de la segunda hoja que el hombre portaba en las manos sab\u00eda que esa era una afirmaci\u00f3n muy cierta. Era un punto de tinta verde, un punto con much\u00edsima historia encerrada en su diminuto ser. Era modesto, la egolatr\u00eda es horrenda, pero sab\u00eda reconocer en su justa medida su val\u00eda. Sus familiares m\u00e1s antiguos eran puntos, y comas, que hab\u00edan formado parte de El Quijote! <\/p>\n<p>Y su padre iba en un libro sobre Joselito el Gallo!<\/p>\n<p>El punto verde era admirador de lo lento. Lo que se hace bien se hace con calma, igual que se torea y se besa y se ama. As\u00ed lo supo aquella tarde cuando form\u00f3 parte del magn\u00edfico texto que hab\u00eda le\u00eddo aquel tipo ante un breve, pero magn\u00edfico, auditorio. Y qu\u00e9 bien sonaban todas aquellas palabras.. porque eran palabras de verdad! Las falsas suenan feas, rascan, tienen aristas. Hoy, el punto de tinta verde aparece otra vez. Unos a\u00f1os han pasado desde su primera aparici\u00f3n, ha madurado, es m\u00e1s redondo. <\/p>\n<p>Y la narraci\u00f3n del hombre es tan hermosa. Y sincera! El punto est\u00e1 emocionado&#8230;<\/p>\n<p>Dedicado a los p\u00e1rrafos de los textos que se escriben con verdad<br \/>Y a la gente de verdad<br \/>A Carlos<br \/>A Luisito<br \/>A la memoria de Joselito el Gallo. Y a los que tienen d\u00e9cimos de Joselito el Gallo<br \/>A cada Quijote actual: conozco varios<br \/>A los puntos: qu\u00e9 importantes son!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Poquito a poco llega el verano, llega el ole, llega el amor.<\/p>\n","protected":false},"author":1025,"featured_media":30428,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14826"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1025"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14826"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14826\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30427,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14826\/revisions\/30427"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/30428"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14826"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14826"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14826"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}