{"id":14760,"date":"2019-11-08T00:00:00","date_gmt":"2019-11-08T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/el-paseo-de-las-animas"},"modified":"2024-02-22T22:05:36","modified_gmt":"2024-02-23T04:05:36","slug":"el-paseo-de-las-animas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/el-paseo-de-las-animas","title":{"rendered":"El paseo de las \u00e1nimas"},"content":{"rendered":"<p><b><\/b>Cultura<b>, por:&nbsp;Francisco Sol\u00eds Pe\u00f3n.<\/b><\/p>\n<\/p>\n<p><b><i><\/i><\/b><\/p>\n<p><b><i><\/i><\/b><\/p>\n<blockquote><p><b><i>Al morir,<\/i><\/b><br \/><b><i>La aguja del instantero<\/i><\/b><br \/><b><i>Recorrer\u00e1 su cuadrante<\/i><\/b><br \/><b><i>Todo cabr\u00e1 en un instante\u2026<\/i><\/b><br \/><b><i>Y ser\u00e1 posible acaso<\/i><\/b><br \/><b><i>Vivir, despu\u00e9s de haber muerto-<\/i><\/b><br \/><i>Xavier Viiaurrutia.<\/i><\/p><\/blockquote>\n<p><i><\/i><\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>La noche del pasado 2 de noviembre de 2019 rumbo al<br \/>\ncementerio general de la ciudad de M\u00e9rida, un joven amigo oriundo ni m\u00e1s ni<br \/>\nmenos que de Oaxaca, me expres\u00f3 su sorpresa por todo el fen\u00f3meno cultural que<br \/>\nrepresenta el Hanal Pix\u00e1n. Es verdad, fuera de la CDMX dif\u00edcilmente podremos<br \/>\nencontrar tal cantidad de ofertas l\u00fadicas y art\u00edsticas como en la blanca<br \/>\nemeritense, a saber, bailables. exposiciones pict\u00f3ricas y fotogr\u00e1ficas, teatro,<br \/>\nconferencias, narraciones de leyendas y por supuesto la inigualable oferta<br \/>\ngastron\u00f3mica encabezada por el imprescindible pib.<\/p>\n<p>Mi amigo lo sintetiz\u00f3 de manera inmejorable: \u201cEn mi<br \/>\ntierra la fiesta de los muertos es precisamente eso, fiesta y nada m\u00e1s\u201d.<\/p>\n<p>Sabias palabras, pens\u00e9, y mientras camin\u00e1bamos hacia<br \/>\nel camposanto, se fue ahondando en m\u00ed dicha reflexi\u00f3n. Ciertamente al igual que<br \/>\nen otras entidades, el toque de la regi\u00f3n le otorga una personalidad propia a<br \/>\nuna celebraci\u00f3n determinada, si pasa de barrio en barrio, de pueblo en pueblo,<br \/>\nno es sorpresa que suceda de Estado a Estado; la fiesta es la celebraci\u00f3n de<br \/>\nuna identidad comunitaria cuya insignia o pretexto es la efigie de un santo.<\/p>\n<p>Por eso la fiesta de los fieles difuntos en Yucat\u00e1n es<br \/>\ntan especial, mucho m\u00e1s intimista y c\u00e1lida que en el resto de la rep\u00fablica,<br \/>\nincluyendo las de fama internacional como Xochimilco y Mixquic en Tl\u00e1huac.<\/p>\n<p>Siendo un pueblo eminentemente cosmog\u00f3nico, los mayas<br \/>\nse conceb\u00edan como parte de un todo, sus dioses no eran ni guerreros ni<br \/>\nvengativos, sino justos, ordenados, pendientes de un eterno equilibrio. Por eso<br \/>\nno gustaban de los sacrificios humanos, las ofrendas ven\u00edan de la propia<br \/>\nnaturaleza a la que deificaban en sus manifestaciones m\u00e1s evidentes, el agua,<br \/>\nel fuego, la tierra que daba el ma\u00edz y por supuesto el cielo.<\/p>\n<p>A diferencia de otras culturas prehisp\u00e1nicas donde el<br \/>\nhombre nac\u00eda muerto y viv\u00eda al capricho de los dioses, el maya viv\u00eda antes de<br \/>\nnacer y continuaba vivo a\u00fan despu\u00e9s de la muerte, sabi\u00e9ndose parte de un<br \/>\nmay\u00fasculo estado de cosas perpetuamente encaminadas a la perfecci\u00f3n divina.<\/p>\n<p>Nuestros pasos nos acercan cada vez m\u00e1s al conjunto de<br \/>\nosarios, me percato de que urban\u00edsticamente hablando el viejo sur ha conservado<br \/>\nuna suerte de halo sombr\u00edo, tiene sentido si pensamos que fue la primera parte<br \/>\nde la ciudad en abarcar un cementerio, donde vivos y muertos conviven como<br \/>\nvecinos.<\/p>\n<p>Las casas parecen haber estado ah\u00ed por siempre y de<br \/>\nalguna forma lo est\u00e1n, las estridencias de otras latitudes son inexistentes,<br \/>\ntodos sonr\u00eden comenzando por los turistas, algunos juegan afuera de sus casas<br \/>\nen mesas improvisadas, cartas, domin\u00f3, otros solo conversan, toman caf\u00e9 con<br \/>\nleche donde hacen \u201cchuk\u201d su pan de muerto y los menos, \u201cgustan del fresco\u201d a la<br \/>\nantig\u00fcita.<\/p>\n<p>Los altares invaden las escarpas, el olor a<br \/>\nmarquesitas hace lo propio con el aire, al paso de las \u00e1nimas me concentro en<br \/>\nuna hermosa jovencita cuya piel rosada y sus ojos de zafiro delataban su linaje<br \/>\nn\u00f3rdico, miraba la procesi\u00f3n literalmente boquiabierta, claro, la muerte tiene<br \/>\nconnotaciones muy distintas en su tierra. La imagino maquillada de calavera, su<br \/>\npelo blanco cenizo contrastar\u00eda agradablemente con los cientos de maquillados<br \/>\nde la misma manera, lo mismo junto a las estramb\u00f3tica catrinas y hasta con los<br \/>\nchavos disfrazados de monstruos cinematogr\u00e1ficos.<\/p>\n<p>Hoy d\u00eda de muertos, esta atolondrada muchacha a las<br \/>\npuertas de un pante\u00f3n, representa que despojados de nuestro cuerpo no habr\u00e1 m\u00e1s<br \/>\nbelleza ni sufrimiento, porque el determinismo b\u00edblico no admite excepciones,<br \/>\nal final todos somos polvo, el mismo polvo.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cultura.<\/p>\n","protected":false},"author":1069,"featured_media":30370,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14760"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1069"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14760"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14760\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30369,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14760\/revisions\/30369"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/30370"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14760"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14760"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14760"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}