{"id":14754,"date":"2019-11-08T00:00:00","date_gmt":"2019-11-08T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/la-estrategia-que-alimenta-la-inseguridad"},"modified":"2024-02-22T22:05:25","modified_gmt":"2024-02-23T04:05:25","slug":"la-estrategia-que-alimenta-la-inseguridad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/la-estrategia-que-alimenta-la-inseguridad","title":{"rendered":"La estrategia que alimenta la inseguridad"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Razones<\/i>, por:&nbsp;Jorge Fern\u00e1ndez Men\u00e9ndez.<\/b><\/p>\n<p>Cero y van dos. El 17 de octubre pasado, el gobierno federal inform\u00f3 que los enfrentamientos en Culiac\u00e1n se derivaron de un patrullaje que, casualmente, se top\u00f3 de la nada con Ovidio Guzm\u00e1n, uno de los hijos de El Chapo.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s supimos que no era verdad, que todo hab\u00eda sido parte de un operativo que ten\u00eda como objetivo detenerlo con fines de extradici\u00f3n.<\/p>\n<p>Luego de que se supo de la masacre de tres mujeres y seis ni\u00f1os en la localidad de La Mora, en la frontera entre Chihuahua y Sonora, se inform\u00f3 (y el secretario Durazo insisti\u00f3 en ello en la comparecencia ante el Senado) en que todo fue producto de una confusi\u00f3n, que ese grupo de mujeres y ni\u00f1os quedaron en medio de un enfrentamiento entre grupos de narcotraficantes.<\/p>\n<p>Ahora sabemos que no es verdad: no hubo confusi\u00f3n, fue una emboscada directa, como lo afirman las v\u00edctimas que sobrevivieron y que vieron incluso c\u00f3mo alguna de las mujeres pudo bajarse de la camioneta para implorar por su vida y fue, de todas formas, asesinada. No hubo confusi\u00f3n, fue un atentando, una emboscada de criminales contra un grupo de ni\u00f1os y mujeres, lo que le da al hecho una trascendencia, una magnitud, mucho mayor de la imaginada originalmente.<\/p>\n<p>Y demuestra una vez m\u00e1s que la informaci\u00f3n del gobierno federal es por lo menos, por decirlo de alguna forma suave, deficiente, y a veces hasta mentirosa.<\/p>\n<p> The Wall Street Journal public\u00f3 un editorial en el que dec\u00eda que la estrategia del gobierno federal ante el narcotr\u00e1fico consist\u00eda simplemente en una \u201crendici\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Un importante senador republicano, Tom Cotton, sostuvo que esa estrategia consiste, sencillamente, en \u201cun cuento de hadas\u201d.<\/p>\n<p>Los dos, el peri\u00f3dico y el legislador, tienen una buena parte de raz\u00f3n: la estrategia seguida, si es que existe alguna, es una forma de rendici\u00f3n basada en una ilusi\u00f3n.<\/p>\n<p>La justicia social, el apoyo a los j\u00f3venes y la lucha contra la pobreza son objetivos por todos compartibles, pero recuperar la seguridad no pasa por all\u00ed: aquellas son metas de largo plazo que giran en torno a un gran objetivo, que es mejorar la calidad de vida.<\/p>\n<p>La seguridad es otra cosa: para garantizarla, se requiere de acciones concretas contra adversarios concretos. Y admite demasiados matices que deben ser atendidos.<\/p>\n<p>Incluso cuando se incauten recursos importantes de los principales criminales, como promete el gobierno federal, si no se rompe con sus cabezas y estructuras, lo que suceder\u00e1 es que habr\u00e1 m\u00e1s secuestros, asaltos y extorsiones para cubrir las necesidades de su organizaci\u00f3n. Lo que est\u00e1 sucediendo en Guanajuato con el c\u00e1rtel de El Marro es una demostraci\u00f3n m\u00e1s de ello.<\/p>\n<p>La pol\u00edtica, que no estrategia, seguida de dejar hacer, dejar pasar a los grandes grupos criminales lo \u00fanico que ha logrado es empoderarlos, incluso en espacios en los que en el pasado jam\u00e1s hubieran pensado en operar a esa escala, como ocurri\u00f3 en Culiac\u00e1n.<\/p>\n<p>El hecho es que se est\u00e1n dejando espacios completos en manos de la delincuencia, con un Estado que no interviene y ni siquiera molesta a los grupos criminales y \u00e9stos se est\u00e1n apoderando como nunca antes de territorios para ponerlos bajo su control. Que las fuerzas federales hayan tardado de llegar m\u00e1s de doce horas a la zona en la que fueron masacrados los ni\u00f1os y mujeres de la comunidad de LeBar\u00f3n lo demuestra.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Razones.<\/p>\n","protected":false},"author":1036,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14754"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1036"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14754"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14754\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30364,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14754\/revisions\/30364"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14754"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14754"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14754"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}