{"id":14738,"date":"2019-11-07T00:00:00","date_gmt":"2019-11-07T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/de-cuentos-infantiles"},"modified":"2024-02-22T22:04:22","modified_gmt":"2024-02-23T04:04:22","slug":"de-cuentos-infantiles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/de-cuentos-infantiles","title":{"rendered":"De cuentos infantiles.."},"content":{"rendered":"<p>De cuentos infantiles se hablaba mucho.. lo triste era que se le\u00eda poco. Y se le\u00edan pocos cuentos infantiles. Menos m\u00f3vil y m\u00e1s historias, dec\u00eda siempre la abuela de Paula.. <br \/>Y fue entonces cuando a alguien, y creo que fue a Pepe, se le ocurri\u00f3 la idea. Que, como cada una de sus ideas, finalmente result\u00f3 maravillosa!<\/p>\n<p>Todos los ni\u00f1os de la Aldea, una aldea de ole y de arte y blanca y con fotograf\u00edas de Morante en cada pared, recibieron como regalo un cuento de Caperucita Roja. Una fant\u00e1stica edici\u00f3n, preciosa! Y despu\u00e9s se puso en marcha la parte m\u00e1s divertida del asunto. Cada peque\u00f1o se disfraz\u00f3 de Caperucita Roja o de Genio Verde&#8230;<\/p>\n<p>Eran personajes de magia y esencia..<\/p>\n<p>Y transcurri\u00f3 la ma\u00f1ana entre cantos y misiones. Un juego genial! Los lobos, en este caso, eran los que evitaban que los peque\u00f1os recorrieran los senderos para ir a la biblioteca a buscar m\u00e1s cuentos, o al centro de mayores a leer a los ancianos, o a los hospitales a animar a los enfermos.. Un d\u00eda revelar\u00e9 qui\u00e9nes eran los lobos!!!<\/p>\n<p>Hoy no! Porque no importa.. en la Aldea de color blanco triunfaron el bien y los cuentos infantiles! As\u00ed tendr\u00eda que ser siempre&#8230;<\/p>\n<p>Dedicado a los cuentos infantiles: muy importantes!<br \/>Dedicado a mi amiga Paula<br \/>A Morante y morantistas<br \/>A Pepe<br \/>A Genio Verde, un personaje que rescato hoy en esta historia<br \/>A mi Luis<br \/>Al bien<br \/>Y a las personas que son humildes y de ley<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De cuentos infantiles se hablaba mucho..<\/p>\n","protected":false},"author":1025,"featured_media":30352,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14738"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1025"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14738"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14738\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30351,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14738\/revisions\/30351"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/30352"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14738"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14738"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14738"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}