{"id":14736,"date":"2019-11-06T00:00:00","date_gmt":"2019-11-06T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/el-camino-morantista"},"modified":"2024-02-22T22:04:14","modified_gmt":"2024-02-23T04:04:14","slug":"el-camino-morantista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/el-camino-morantista","title":{"rendered":"El camino morantista.."},"content":{"rendered":"<p>Iban caminando.. Caminando por senderos dibujados en curvas y festoneados por la hojarasca ocre y amarilla del oto\u00f1o de noviembre. El pianista, maravilloso, andaba con elegancia, serenidad, y saber estar..<\/p>\n<p>Interpretaba temas llenos de alma. Duende y esencia. Eso se tiene o no se tiene.. y \u00e9l lo ten\u00eda. Sus sones enamoraban a flamencos, fascinaban a toreros, conquistaban a escritores y m\u00fasicos..<\/p>\n<p>Pero este cuento no es la historia del pianista. No! Es la historia de un camino y de unos caminantes. El artista se dirig\u00eda al centro de unos jardines. Iban a entregarle un hermoso premio&#8230;<\/p>\n<p>Y le acompa\u00f1aban en el recorrido mujeres que se peleaban por acaparar fotos, tipos que se peleaban por aparecer a su lado.. y gente as\u00ed. Detr\u00e1s caminaba sin llamar en absoluto la atenci\u00f3n un ser&#8230;<\/p>\n<p>El padre del ni\u00f1o morantista. Buen amigo del pianista. De Morante \u00e9l, tambi\u00e9n, y de Talavante. Discreto. Sencillo. Humilde. El receptor de las dudas del m\u00fasico, el gran consejero&#8230;<\/p>\n<p>Caminaba, como camina Morante, con ole y con algo. Sin aparentar, con cultura y con conocimientos; sin alardes, con mirada noble; sin darse importancia, con su amistad real. El pianista le sonri\u00f3!<\/p>\n<p>Dedicado a Talavante y a Morante<br \/>Al padre del ni\u00f1o morantista, muy frecuente en mis cuentos<br \/>A las personas humildes<br \/>Al toreo<br \/>Al flamenco<br \/>A mi Luis<br \/>A la gente con arte<br \/>Y a los caminos<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Iban caminando.. Caminando por senderos dibujados en curvas y festoneados por la hojarasca ocre y amarilla del oto\u00f1o de noviembre.<\/p>\n","protected":false},"author":1025,"featured_media":30350,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14736"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1025"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14736"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14736\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30349,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14736\/revisions\/30349"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/30350"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14736"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14736"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14736"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}