{"id":14722,"date":"2019-11-01T00:00:00","date_gmt":"2019-11-01T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/la-era-del-sospechosismo-2"},"modified":"2024-02-22T22:03:42","modified_gmt":"2024-02-23T04:03:42","slug":"la-era-del-sospechosismo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/la-era-del-sospechosismo-2","title":{"rendered":"\u201cLa era del sospechos\u00edsmo\u201d"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Por Sergio F Esquivel<\/i><\/b><\/p>\n<p>De manera sigilosa, casi imperceptible, todos nosotros -queramos o no, lo aceptemos o no-, vamos mutando h\u00e1bitos y desarrollando nuevas formas de comunicarnos. A mayor o menor medida, nos hemos tenido que adaptar a asimilar el constante bombardeo de est\u00edmulos informativos que recibimos en todas partes.<\/p>\n<p>Y sucede que todos queremos estar informados, al tiempo en que todos somos coincidentes en un punto de partida b\u00e1sico: Ignoramos mucho m\u00e1s de lo que sabemos.<\/p>\n<p>Hemos crecido en un pa\u00eds en el que el \u201csospechos\u00edsmo\u201d es un criterio ineludible de autodefensa personal. La desconfianza en pr\u00e1cticamente todas las fuentes, instituciones, personajes y medios no es gratuita. Todos cargamos con el constante recordatorio de haber sido enga\u00f1ados -por decir lo menos- en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n. Los motivos sobran para que esa desconfianza se haya extendido a pr\u00e1cticamente todos los \u00e1mbitos de nuestra vida cotidiana.<\/p>\n<p>Nos hemos ganado el derecho de dudar de todo y de todos. Y en este M\u00e9xico radicalizado del siglo XXI, nosotros nos hemos convertido en jueces de valor, decidimos qu\u00e9 cosas son reales y cu\u00e1les no, qui\u00e9n dice la verdad y qui\u00e9n miente. <\/p>\n<p>Un fuego cruzado informativo que funciona m\u00e1s o menos as\u00ed: Todos los d\u00edas navegamos entre un sinf\u00edn de encabezados que nos llevan a tomar como verdad absoluta o calumnia indignante el contenido que \u201casumimos\u201d viene detr\u00e1s del link. <\/p>\n<p>Esto desde luego, va a depender siempre de c\u00f3mo nos sentimos hacia aquella persona, instituci\u00f3n o medio. Pasando muchas veces m\u00e1s por nuestras creencias, nuestro h\u00edgado y nuestro coraz\u00f3n. <\/p>\n<p>Todo esto ocurre en fracci\u00f3n de segundos, es casi una reacci\u00f3n instintiva, una f\u00f3rmula precisa, haciendo un bypass al m\u00e1s b\u00e1sico de los an\u00e1lisis y a partir de ese momento nuestra realidad ya cambi\u00f3, ya dimos por buena -o por mala- la informaci\u00f3n y nuestra perspectiva del mundo se va pintando del color de ese peque\u00f1o juicio.<\/p>\n<p>Leemos muchos encabezados y pocas notas. Al final, es mucho m\u00e1s c\u00f3modo elegir la versi\u00f3n de la realidad que m\u00e1s se acomode a mis creencias,<br \/>independientemente de la certeza de la verdad. <\/p>\n<p>Vamos por nuestro camino recogiendo encabezados, desarrollando juicios de valor \u201cfast-track\u201d y nuestro equipaje se va llenando de basura.<\/p>\n<p>Luego nos convertimos -para mal de todos- en merolicos de la desinformaci\u00f3n, repetidores, compartidores, retwiteadores de los m\u00e1s absurdos y malvados encabezados desinformativos\u2026 Es como una cadenita que parece no tener final.<\/p>\n<p>No es de sorprender entonces, que la discusi\u00f3n pol\u00edtica se asemeje m\u00e1s a la discusi\u00f3n sobre dos equipos de futbol, que a la verdadera b\u00fasqueda de<br \/>soluciones para nuestra sociedad.<\/p>\n<p>Yo s\u00e9 que usted tal vez piense que no es as\u00ed, que a usted no le sucede.<br \/>Pero lo invito a hacer un peque\u00f1o ejercicio: \u00bfCu\u00e1ndo fue la \u00faltima vez que fue a platicarle a sus amigos o familiares algo que tom\u00f3 de un \u201cencabezado\u201d y que<br \/>despu\u00e9s cay\u00f3 en cuenta de que: ni era as\u00ed, ni era eso?<\/p>\n<p>Ahora imagine, \u00bfCu\u00e1ntas veces no nos hemos siquiera dado cuenta del error?<\/p>\n<p>Si usted lleg\u00f3 hasta esta \u00faltima l\u00ednea de esta columna, lo felicito. Si no fue as\u00ed, no se preocupe, yo lo entiendo. Total; \u00bfQui\u00e9n tiene el tiempo de leer la nota completa? Si tenemos mil encabezados m\u00e1s por revisar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLa era del sospechos\u00edsmo\u201d<\/p>\n","protected":false},"author":1121,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14722"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1121"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14722"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14722\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30339,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14722\/revisions\/30339"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14722"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14722"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14722"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}