{"id":14700,"date":"2019-10-31T00:00:00","date_gmt":"2019-10-31T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/la-era-del-sospechosismo"},"modified":"2024-02-22T22:03:06","modified_gmt":"2024-02-23T04:03:06","slug":"la-era-del-sospechosismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/la-era-del-sospechosismo","title":{"rendered":"La era del sospechos\u00edsmo"},"content":{"rendered":"<p><b>Por:&nbsp;Sergio F. Esquivel.<\/b><\/p>\n<p>De manera sigilosa, casi imperceptible, todos nosotros -queramos o no, lo<br \/>\naceptemos o no-, vamos mutando h\u00e1bitos y desarrollando nuevas formas de<br \/>\ncomunicarnos. A mayor o menor medida, nos hemos tenido que adaptar a asimilar<br \/>\nel constante bombardeo de est\u00edmulos informativos que recibimos en todas partes.<br \/>\nY sucede que todos queremos estar informados, al tiempo en que todos somos<br \/>\ncoincidentes en un punto de partida b\u00e1sico: ignoramos mucho m\u00e1s de lo que<br \/>\nsabemos.&nbsp;<\/p>\n<p>Hemos crecido en un pa\u00eds en el que el \u201csospechos\u00edsmo\u201d es un criterio<br \/>\nineludible de autodefensa personal. La desconfianza en pr\u00e1cticamente todas las<br \/>\nfuentes, instituciones, personajes y medios no es gratuita. Todos cargamos con el<br \/>\nconstante recordatorio de haber sido enga\u00f1ados -por decir lo menos- en m\u00e1s de<br \/>\nuna ocasi\u00f3n. Los motivos sobran para que esa desconfianza se haya extendido a<br \/>\npr\u00e1cticamente todos los \u00e1mbitos de nuestra vida cotidiana.&nbsp;<\/p>\n<p>Nos hemos ganado el derecho de dudar de todo y de todos. Y en este<br \/>\nM\u00e9xico radicalizado del siglo XXI, nosotros nos hemos convertido en jueces de<br \/>\nvalor, decidimos qu\u00e9 cosas son reales y cu\u00e1les no, qui\u00e9n dice la verdad y qui\u00e9n<br \/>\nmiente. Un fuego cruzado informativo que funciona m\u00e1s o menos as\u00ed:&nbsp;<\/p>\n<p>Todos los d\u00edas navegamos entre un sinf\u00edn de encabezados que nos llevan a<br \/>\ntomar como verdad absoluta o calumnia indignante el contenido que \u201casumimos\u201d<br \/>\nviene detr\u00e1s del link. Esto desde luego, va a depender siempre de c\u00f3mo nos<br \/>\nsentimos hacia aquella persona, instituci\u00f3n o medio. Pasando muchas veces m\u00e1s<br \/>\npor nuestras creencias, nuestro h\u00edgado y nuestro coraz\u00f3n. Todo esto ocurre en<br \/>\nfracci\u00f3n de segundos, es casi una reacci\u00f3n instintiva, una f\u00f3rmula precisa,<br \/>\nhaciendo un bypass al m\u00e1s b\u00e1sico de los an\u00e1lisis y a partir de ese momento<br \/>\nnuestra realidad ya cambi\u00f3, ya dimos por buena -o por mala- la informaci\u00f3n y<br \/>\nnuestra perspectiva del mundo se va pintando del color de ese peque\u00f1o juicio.&nbsp;<\/p>\n<p>Leemos muchos encabezados y pocas notas. Al final, es mucho m\u00e1s<br \/>\nc\u00f3modo elegir la versi\u00f3n de la realidad que m\u00e1s se acomode a mis creencias,<br \/>\nindependientemente de la certeza de la verdad.&nbsp;<\/p>\n<p>Vamos por nuestro camino recogiendo encabezados, desarrollando juicios<br \/>\nde valor \u201cfast-track\u201d y nuestro equipaje se va llenando de basura.&nbsp;<\/p>\n<p>Luego nos convertimos -para mal de todos- en merolicos de la<br \/>\ndesinformaci\u00f3n, repetidores, compartidores, retwiteadores de los m\u00e1s absurdos y<br \/>\nmalvados encabezados desinformativos\u2026 es como una cadenita que parece no<br \/>\ntener final.&nbsp;<\/p>\n<p>No es de sorprender entonces, que la discusi\u00f3n pol\u00edtica se asemeje m\u00e1s a<br \/>\nla discusi\u00f3n sobre dos equipos de futbol, que a la verdadera b\u00fasqueda de<br \/>\nsoluciones para nuestra sociedad.&nbsp;<\/p>\n<p>Yo s\u00e9 que usted tal vez piense que no es as\u00ed, que a usted no le sucede.<br \/>\nPero lo invito a hacer un peque\u00f1o ejercicio: \u00bfCu\u00e1ndo fue la \u00faltima vez que fue a<br \/>\nplaticarle a sus amigos o familiares algo que tom\u00f3 de un \u201cencabezado\u201d y que<br \/>\ndespu\u00e9s cay\u00f3 en cuenta de que: ni era as\u00ed, ni era eso\u2026?&nbsp;<\/p>\n<p>Ahora imagine, \u00bfCu\u00e1ntas veces no nos hemos siquiera dado cuenta del<br \/>\nerror?&nbsp;<\/p>\n<p>Si usted lleg\u00f3 hasta esta \u00faltima l\u00ednea de esta columna, lo felicito. Si no fue<br \/>\nas\u00ed, no se preocupe, yo lo entiendo. Total; \u00bfQui\u00e9n tiene el tiempo de leer la nota<br \/>\ncompleta? Si tenemos mil encabezados m\u00e1s por revisar.<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La era del sospechos\u00edsmo.<\/p>\n","protected":false},"author":1121,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14700"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1121"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14700"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14700\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30321,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14700\/revisions\/30321"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14700"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14700"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14700"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}