{"id":14680,"date":"2019-10-25T00:00:00","date_gmt":"2019-10-25T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/terror-clasico"},"modified":"2024-02-22T22:02:10","modified_gmt":"2024-02-23T04:02:10","slug":"terror-clasico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/terror-clasico","title":{"rendered":"Terror cl\u00e1sico"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Cultura, por:&nbsp;Francisco Sol\u00eds Pe\u00f3n<\/i><\/b><\/p>\n<p>Creo que esta es la tercera o cuarta vez que leo este relato. Tras una primera lectura deslumbrante en la adolescencia y una segunda un poco indiferente unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, llega esta, m\u00e1s reposada, que me muestra un autor con un dominio total del relato corto de horror c\u00f3smico y creador de un universo imaginario que ha impactado y sigue influyendo en lectores y artistas de todo el mundo que siguen continuando su obra.<\/p>\n<p>Considerado uno de los relatos m\u00e1s perturbadores de Lovecraft y elegido por los lectores de la revista Weird Tales entre los mejores de 1929, El horror de Dunwich se sit\u00faa como una de las obras mayores del ciclo de los Mitos de Cthulhu. El argumento es conocido (se han realizado dos adaptaciones para el cine): en el peque\u00f1o y apartado pueblo imaginario de Dunwich, los Whateley son una familia aislada y misteriosa, repudiada y temida por sus vecinos. El abuelo entrega a su hija Lavinia a extra\u00f1os ritos, engendrando dos hijos de Yog-Sothoth, el primigenio que aparece en esta novela. Lavinia alumbra a dos seres h\u00edbridos: uno es Wilbur, un ni\u00f1o extra\u00f1o de una vertiginosa precocidad, y el otro es una bestia hedionda. El deseo del abuelo Whateley es invocar a Yog-Sothoth (considerado por el propio Lovecraft como el dios m\u00e1s importante de los Mitos de Cthulhu), que es \u201cla puerta\u201d para la vuelta de Cthulhu, y para ello utiliza a su nieto.  Yog-Sothoth seduce a los hombres versados en la magia ofreci\u00e9ndoles poderes oscuros y prohibidos. Si estos aceptan sus bendiciones, Yog-Sothoth podr\u00e1 abrir un portal a su mundo para destruirlo o saquearlo. Pero la clave est\u00e1 en el famoso libro Necronomicon, por eso Wilbur ser\u00e1 el encargado de ir a la Universidad de Miskatonic a consultar un ejemplar del libro, pero no sobrevive a esta visita. Al final, son los profesores de la Universidad de Miskatonic especialistas en lenguas muertas los que frustran la invasi\u00f3n de estas entidades imp\u00edas. Esta obra de Lovecraft se configura a partir de un valioso armaz\u00f3n narrativo, combinando horror y mitos arcaicos, la l\u00f3gica de la novela de suspenso y elementos fant\u00e1sticos novedosos.<\/p>\n<p>\u201cLovecraft tiene la habilidad de nunca describir del todo a sus Grandes Antiguos. Lo \u00fanico que sugiere es que son abominables, incre\u00edbles, putrefactos, enloquecedores, \u00a1oh, no, por favor, \u201ceso\u201d no!, etc\u2026 \u00bfTe das cuenta? El truco consiste en que el monstruo lo pone la imaginaci\u00f3n del lector.\u201d Fernando Savater, Malos y Maldi<\/p>\n<p>En resumen, El horror de Dunwich es un relato esencial para los aficionados a la literatura fant\u00e1stica y de horror.<\/p>\n<p>Darketos, emos, hipsters y dem\u00e1s tribus urbanas se est\u00e1n tardando en aprehender a trav\u00e9s de esta obra lo que verdaderamente est\u00e1n buscando.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cultura<\/p>\n","protected":false},"author":1069,"featured_media":30304,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14680"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1069"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14680"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14680\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30303,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14680\/revisions\/30303"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/30304"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14680"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14680"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14680"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}