{"id":14434,"date":"2019-09-23T00:00:00","date_gmt":"2019-09-23T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/jamas-perdamos-el-entusiasmo-el-mejor-protectorado-nuestro-es-no-resignarse-nunca"},"modified":"2024-02-22T21:56:35","modified_gmt":"2024-02-23T03:56:35","slug":"jamas-perdamos-el-entusiasmo-el-mejor-protectorado-nuestro-es-no-resignarse-nunca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/jamas-perdamos-el-entusiasmo-el-mejor-protectorado-nuestro-es-no-resignarse-nunca","title":{"rendered":"Jam\u00e1s perdamos el entusiasmo   \u201cel mejor protectorado nuestro es no resignarse nunca\u201d."},"content":{"rendered":"<p><b><i>Algo m\u00e1s que palabras, por:&nbsp;V\u00edctor Corcoba Herrero<\/i><\/b><\/p>\n<p>El mundo requiere de m\u00e1s humanidad entre sus moradores. Nuestro gran tormento en el camino proviene muchas veces de ese sentimiento de soledad, pues somos seres que necesitamos compartir y vivir en compa\u00f1\u00eda, mayormente a la hora de enfrentarnos a una realidad dolorosa. Quiz\u00e1s tengamos que aumentar la atenci\u00f3n inmediata, apasionarnos mucho m\u00e1s por injertarnos esos primeros auxilios esenciales de vida, que provienen del aliento que nos traslademos unos a otros, universalizando adem\u00e1s esa cobertura de salud que logramos como derecho, si cabe a\u00fan m\u00e1s, con aquellos seres humanos d\u00e9biles y desprotegidos. No podemos eclipsar ninguna existencia. Cada cual, por muy lejano que nos parezca, forma parte de nosotros. De ah\u00ed la necesidad de ser m\u00e1s respetuosos con nuestros an\u00e1logos, de superar comportamientos destructivos y de recuperar con urgencia ese sentido innato de cohabitar unidos. Haciendo humanidad nos conoceremos mejor y batallaremos por cada ni\u00f1o que nos nace, porque es nuestra continuidad en el linaje.&nbsp;<\/p>\n<p>Jam\u00e1s perdamos, por tanto, el entusiasmo por vivir acogi\u00e9ndonos y recogiendo ese cultivo que nos hermana, y que no debe ser otro, que la toma de conciencia por estar y ser, pues el tiempo de nuestras andanzas por aqu\u00ed, nos exige de una gran lucha entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas. Por cierto, ya en su tiempo el inolvidable poeta espa\u00f1ol Antonio Machado (1875-1939), nos llamaba a poner atenci\u00f3n, a pensar que \u201cun coraz\u00f3n solitario no es un coraz\u00f3n\u201d, es m\u00e1s bien una coraza que nos desespera y pervierte. Por ello, es menester activar los deseos de existir, m\u00e1xime en una \u00e9poca en la que cada cuarenta segundos se suicida una persona. Es cierto que en algunos pa\u00edses han progresado en la prevenci\u00f3n, pero a\u00fan no es suficiente, hacen falta incorporar nuevas estrategias y mayores controles, que fomenten las esperanzas de realizaci\u00f3n humana. Sin duda, el mejor protectorado nuestro es no resignarse nunca.<\/p>\n<p>Por eso, es vital la ilusi\u00f3n de hacer realidad tantos sue\u00f1os vertidos \u00fanicamente en palabras. Sabemos que la salud es una singular obligaci\u00f3n de la especie, pero algunos pa\u00edses hacen bien poco por priorizar la atenci\u00f3n. Naciones Unidas nos indica que son cien millones de personas las que se arruinan cada a\u00f1o por los gastos m\u00e9dicos. Pero a esto, deber\u00edamos a\u00f1adir, que miles de millones de ciudadanos, tambi\u00e9n  requieren de nuestra  ayuda, y de que pasamos a su lado,  sin mostrar un m\u00ednimo de afecto, ni compasi\u00f3n alguna. Hay que cambiar de actitud. Nos merecemos un nivel de existencia adecuado. Mejoremos nuestra disposici\u00f3n para que as\u00ed sea. Al fin, el mejor comienzo, siempre es el que se inicia desde uno mismo. En ocasiones necesitaremos atenci\u00f3n m\u00e9dica, pero otras veces lo que requeriremos es una mera asistencia de compa\u00f1\u00eda y apoyo. Lo pude comprobar hace unos d\u00edas cuando acud\u00ed a un hospital psiqui\u00e1trico, d\u00e1ndome cuenta de lo importante que somos para que ese estado de bienestar completo se materialice en cada persona. Necesitamos que nos entiendan, sentirnos amados, porque somos seres en relaci\u00f3n, y nuestra vida no se comprende de otro modo. En consecuencia, nada de lo que le ocurra a alguien, debe dejarnos fr\u00edos e indiferentes.<\/p>\n<p>Aunque los trastornos por depresi\u00f3n y por ansiedad son problemas habituales de salud mental que afectan cada d\u00eda m\u00e1s a multitud de individuos, no podemos perder ese cong\u00e9nito frenes\u00ed de hacernos m\u00e1s llevaderos los d\u00edas. Tom\u00e9moslo como tarea colectiva. Puede que la desigualdad tambi\u00e9n sea el gran enemigo de la salud en el mundo, pero cuando la humanidad pone en acci\u00f3n el empe\u00f1o por lo que es un deber conjunto de colaboraci\u00f3n entre semejantes, nuestra vida mejora, y por ende, tambi\u00e9n la de aquellos que van a nuestro lado. A prop\u00f3sito, la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud acaba de indicar a los gobiernos que deben aumentar la inversi\u00f3n en la atenci\u00f3n primaria, y junto a esto, hay que exteriorizar alegr\u00eda, pero tambi\u00e9n es menester activar como punto de partida esa experiencia de amor verdadero que nos acerque y nos humanice. Indudablemente, hace tiempo que debimos entusiasmarnos en construir una renovada cultura del hermanamiento, respetuosa con toda vida, vivencial en formaci\u00f3n y en poner en pr\u00e1ctica una gran estrategia inclusiva. La exclusi\u00f3n nos deshumaniza por completo. Ese esp\u00edritu human\u00edstico, que personalmente tanto me afana desvela, no es prerrogativa \u00fanica de algunos, ha de ser compromiso de todos. Impidamos m\u00e1s derrotas entre nosotros. Fuera guerras. Al destierro las armas y su bellaco negocio. Progrese la raz\u00f3n y act\u00edvese el entendimiento, de gozar al m\u00e1ximo, sin robar el bienestar de los dem\u00e1s<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":14435,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14434"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14434"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14434\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30158,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14434\/revisions\/30158"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14435"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14434"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14434"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14434"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}