{"id":14413,"date":"2019-09-20T00:00:00","date_gmt":"2019-09-20T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/mediz-bolio-el-sonador"},"modified":"2024-02-22T21:56:26","modified_gmt":"2024-02-23T03:56:26","slug":"mediz-bolio-el-sonador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/mediz-bolio-el-sonador","title":{"rendered":"Mediz bolio el so\u00f1ador"},"content":{"rendered":"<p>Cultura, por:&nbsp;Francisco Sol\u00eds Pe\u00f3n<\/p>\n<p>\u201cEl Mayab es tierra de cosas misteriosas donde todo habla en el silencio\u201d<\/p>\n<p>Hace 62 a\u00f1os que Antonio Mediz Bolio dej\u00f3 el mundo terrenal para sumergirse de lleno en el eterno nihilismo de la inmortalidad. Hace 62 a\u00f1os que so\u00f1amos.<\/p>\n<p>Si bien la obra literaria es muy conocida, con frecuencia se confunde al hombre con el mito, la persona con la leyenda, lo que lleva a la pregunta obligada \u00bfqui\u00e9n era Antonio Mediz Bolio?<\/p>\n<p>Un poeta, un narrador, un pol\u00edtico, un diplom\u00e1tico, pero sobre todo un so\u00f1ador. Dejando un lado los pret\u00e9ritos podemos afirmar de manera categ\u00f3rica que se trata del m\u00e1ximo literato que ha dado Yucat\u00e1n en toda su historia.<\/p>\n<p>Pocos saben de su esp\u00edritu rebelde y de su gusto por los elementos l\u00fadicos, ciertamente no jugaba con una baraja, sino con la mente y los sentimientos, con las emociones y los argumentos, las palabras y las ideas, el lenguaje y el coraz\u00f3n, el lenguaje del coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Sab\u00eda que la vida es un banquete pero tambi\u00e9n un riesgo, ese riesgo impl\u00edcito en todo juego.<\/p>\n<p>Mediz Bolio so\u00f1aba, so\u00f1aba con un solo Yucat\u00e1n, no solo pol\u00edticamente, tambi\u00e9n sociol\u00f3gicamente.<\/p>\n<p>Creci\u00f3 en una sociedad injusto y profundamente dividida, eso le dol\u00eda. El perenne recuerdo de Bel Xhol, su amigo maya de la infancia le persigui\u00f3 toda la vida.<\/p>\n<p>So\u00f1aba con una sociedad donde no importase el color de la piel, porque sab\u00eda que todos los yucatecos al final somos mestizos.<\/p>\n<p>Una sociedad biling\u00fce, donde el maya y el espa\u00f1ol caminen siempre tomados de la mano.<\/p>\n<p>Una sociedad sin falsos abolengos, donde no pesen los apellidos sino el orgullo de un pasado com\u00fan, un pasado que muchos pueblos nos envidian.<\/p>\n<p>Una sociedad sin indigenistas e hispanistas, solo una cultura yucateca; as\u00ed lo demostr\u00f3 fehacientemente en su obra.<\/p>\n<p>Una sociedad que cause admiraci\u00f3n en el resto de la rep\u00fablica, no \u00fanicamente porque no nos matamos, sino que nos respetamos y a la menor oportunidad hasta nos queremos.<\/p>\n<p>En Yucat\u00e1n no hay chairos ni fif\u00eds, solo yucatecos, porque todos somos hijos de esta gloriosa tierra ya sea por nacimiento o por adopci\u00f3n.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos de Mediz Bolio, una sociedad como una enorme ceiba, donde cada uno sea una hoja y que todos nos comuniquemos a trav\u00e9s de fluidas ramas a un frondoso tronco com\u00fan, s\u00f3lidamente afianzado en nuestras ra\u00edces hist\u00f3ricas.<\/p>\n<p>Una sociedad, como dir\u00eda Joaqu\u00edn Sabina, \u201cen la cual ser valiente no salga tan caro y que ser cobarde simplemente no valga la pena\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cultura<\/p>\n","protected":false},"author":1069,"featured_media":14414,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14413"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1069"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14413"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14413\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30150,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14413\/revisions\/30150"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14414"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14413"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14413"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14413"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}