{"id":14405,"date":"2019-09-20T00:00:00","date_gmt":"2019-09-20T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/el-puno-en-alto"},"modified":"2024-02-22T21:56:23","modified_gmt":"2024-02-23T03:56:23","slug":"el-puno-en-alto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/el-puno-en-alto","title":{"rendered":"El pu\u00f1o en alto"},"content":{"rendered":"<\/p>\n<p>Ese d\u00eda estaba enfermo y no hab\u00eda asistido a la escuela as\u00ed que a las 7:19 a.m. estaba a\u00fan en pijama, mi mam\u00e1 estaba abajo hablando con alguien y el suelo empez\u00f3 a moverse, a mis escasos 10 a\u00f1os fue emocionante, en ese momento nunca hab\u00edamos tenido un terremoto de tal magnitud, no exist\u00edan alarmas s\u00edsmicas y los protocolos ante un sismo eran del todo desconocidos para la enorme mayor\u00eda sino es que la totalidad de los habitantes de la ciudad de M\u00e9xico&#8230; a mis escasos 10 a\u00f1os por 90 segundos bail\u00e9 mientras trataba de guardar el equilibrio&#8230; el llanto vendr\u00eda despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Por unos d\u00edas no me dejaron salir, mis hermanos sal\u00edan en las ma\u00f1anas, llegaban llenos de polvo, hechos polvo, com\u00edan y se iban otra vez, yo escuchaba las conversaciones y sab\u00eda que algo hab\u00eda pasado en la ciudad, preguntaba y me dec\u00edan que se hab\u00edan ca\u00eddo edificios, que no se pod\u00eda pasar por las calles y entonces hubo una r\u00e9plica y la cara de espanto de todos fue patente. Cuando por alguna raz\u00f3n tuve que salir (me llevaban a alg\u00fan lado pero, eso extra\u00f1amente no lo recuerdo), perd\u00ed buena parte de mi inocencia infantil cuando vi los edificios derruidos, las personas formando cadenas humanas acarreando piedras, pidiendo silencio, los servicios p\u00fablicos hab\u00edan colapsado las caras eran largas, las tiendas con los aparadores destrozados y las cosas, segu\u00edan ah\u00ed, nadie las tomaba, a nadie le importaban en ese momento. Luego viene el peor de mis recuerdos, dicen que el olfato es la llave de la memoria, bueno pues, el olor a muerte, impregnaba la ciudad, fue un golpe a mi cordura saber que lo que a mi nariz llegaba era la descomposici\u00f3n de seres humanos que d\u00edas despu\u00e9s, segu\u00edan bajo toneladas de escombros.<\/p>\n<p>Ve\u00eda sufrimiento por todos lados, llantos de padres gritando el nombre de sus hijos, hijos gritando el nombre de sus padres&#8230; dolor, desesperaci\u00f3n, miedo.<\/p>\n<p>Pero ah\u00ed estaba la gente de mi pa\u00eds, esos que friegan, esos que se r\u00eden de la muerte, esos que bromean de todo y que ahora serios, ayudaban a desconocidos, se arriesgaban por ellos, se quitaban la comida y el agua de la boca por un semejante, que metieron bajo su techo a desconocidos, que vaciaron sus despensas para cocinarle a miles de voluntarios que no les importaba nada m\u00e1s que rescatar a un ser humano buscando aliviar la preocupaci\u00f3n y angustia del otro&#8230; Hace 34 a\u00f1os, hace dos&#8230; M\u00e9xico ense\u00f1\u00f3 su potencial como naci\u00f3n y llamarse mexicano, cobr\u00f3 otro sentido, dejamos de ser los del valemadrismo irreverente, los del chinga que te vienen chingando y nos transformamos en una sociedad coordinada, participativa, entregada que dio c\u00e1tedra de como deben ser los buenos seres humanos. Afloraron todos nuestros valores y por un tiempo, fuimos lo que siempre quisimos ser y nos levantamos de la peor tragedia y seguimos y nos reconstruimos.<\/p>\n<p>Podemos decir muchas cosas malas de nuestra sociedad, hasta parece deporte nacional pero, en la noche m\u00e1s oscura fuimos luz que alej\u00f3 las tinieblas. Recuerdo el dolor, el llanto, la desesperanza pero, cada a\u00f1o, mientras nuestra bandera ondea a media asta por la tragedia, me aferro al recuerdo de lo bueno que sac\u00f3 ese desgarrador dolor.<\/p>\n<p>Esos d\u00edas tristes, fueron tambi\u00e9n los que me demostraron que somos dignos de nuestra tierra, de nuestros ancestros, de nuestro futuro.<\/p>\n<p>Hoy, a pesar de mi corta edad en esos d\u00edas recuerdo, recuerdo el momento en que la tierra me demostr\u00f3 su poder, en que me arrebat\u00f3 mi inocencia pero, tambi\u00e9n recuerdo y agradezco ver como nos transformamos para bien y levanto mi pu\u00f1o, en silencio, como homenaje a los que ya no est\u00e1n con nosotros pero, tambi\u00e9n en honor a la mejor versi\u00f3n de nuestra sociedad, al M\u00e9xico que me llena de orgullo hasta las l\u00e1grimas cada vez que ese recuerdo llega a m\u00ed.<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pu\u00f1o en alto<\/p>\n","protected":false},"author":1026,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14405"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1026"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14405"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14405\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30147,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14405\/revisions\/30147"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14405"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14405"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14405"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}