{"id":14393,"date":"2019-09-17T00:00:00","date_gmt":"2019-09-17T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/siempre-hay-salida-hay-que-exigir-politicas-gubernamentales-sensatas"},"modified":"2024-02-22T21:56:22","modified_gmt":"2024-02-23T03:56:22","slug":"siempre-hay-salida-hay-que-exigir-politicas-gubernamentales-sensatas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/siempre-hay-salida-hay-que-exigir-politicas-gubernamentales-sensatas","title":{"rendered":"Siempre hay salida \u201chay que exigir pol\u00edticas gubernamentales sensatas\u201d."},"content":{"rendered":"<p><b><i>Algo m\u00e1s que palabras, por:&nbsp;V\u00edctor Corcoba Herrero<\/i><\/b><\/p>\n<p>Por muy dolorosas que sean las situaciones y por muy oscuro que se nos muestre el horizonte, siempre hay salida, es cuesti\u00f3n de repensar sobre lo vivido, de tomar fuerzas y querer comenzar de nuevo. Es evidente que nada es f\u00e1cil de conseguir, m\u00e1xime en un mundo oprimido por multitud de dominadores, sin escr\u00fapulos, por gentes vac\u00edas de latidos, sin alma, viviendo doble vida y encerradas en su esp\u00edritu corrupto. Hemos de despertar para poner en juego nuestro libre talante, para reclamar nuestro futuro, y para exigir coherencia entre las diversas culturas. No nos asusten las negras nubes. Quiz\u00e1s tengamos que ser un poco quijotes, pero al final con la verdad como lenguaje, entonaremos una renovada est\u00e9tica de originalidad que nos har\u00e1 renacer, hasta el extremo de tener por bien sufrido lo hallado, pues tras las l\u00e1grimas vertidas siempre germinan unos labios que nos comprenden. <\/p>\n<p>En efecto, m\u00e1s all\u00e1 de cualquier circunstancia, tendremos una nueva oportunidad de enmendar errores y de liberar dolencias, de inducir otros caminos y de hacer otras andadas, persistentemente hacia adelante. Esta sana inquietud es la que nos estimula a crecer y a no quedarnos ensimismados en la indiferencia. Somos personas en activo mientras tengamos vida, y por muy grandes que sean las ca\u00eddas, hemos de levantar la cabeza y volver a recomenzar, aunque para ello debamos salir de nosotros mismos, abrir nuestras pupilas, prestar atenci\u00f3n a la escucha, y concentrar el \u00e1nimo en compartir el camino.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n pasa por ilusionarse cada d\u00eda, por madurar con el paso del tiempo, por sentir la fusi\u00f3n entre semejantes, por desarrollar nuestra fuerza vinculante entre colectivos humanos. Tal vez sea saludable despojarnos de todo pesimismo y ponernos en aut\u00e9ntica acci\u00f3n con nuevos br\u00edos nacientes. Hay que exigir pol\u00edticas gubernamentales sensatas. Portugal, Chile, Irlanda, Kenia y Costa Rica han realizado fuertes inversiones en energ\u00edas renovables y lograron importantes avances en la reducci\u00f3n de sus emisiones de gases contaminantes. En la misma direcci\u00f3n responsable, la Uni\u00f3n Europea ha estado a la vanguardia de la acci\u00f3n clim\u00e1tica mundial, negociando un marco internacional inclusivo para responder a este desaf\u00edo, mientras act\u00faa a nivel nacional con acuerdos, rapidez y decisi\u00f3n. <\/p>\n<p>Son precisamente estas actitudes de firmeza y sensatez las que nos llevan a sentirnos cercanos, a actuar en bloque para que el sue\u00f1o existencial pueda cobijarnos a todos. Fuera ese mundo privilegiado, ego\u00edsta, incapaz de madurar en esa b\u00fasqueda conjunta, en la que nadie puede ser aislado. Nos necesitamos, cada cual desde su misi\u00f3n, y si a la juventud no le puede faltar esa utop\u00eda que derriba fronteras para so\u00f1ar ensamblados, nuestros mayores son pieza fundamental por su historia vivencial, verdaderamente sabia, que nos impedir\u00e1n caer en los mismos errores de anta\u00f1o. Al fin y al cabo, cada coraz\u00f3n humano es imprescindible para impulsar esa cultura del abrazo y desterrar, por siempre, ese culto excluyente que nos dilapida toda esperanza. <\/p>\n<p>Sin duda, somos el ahora que debe estar dispuesto a hermanarse con entrega y generosidad para un objetivo com\u00fan. Dicho lo cual, considero que no es el momento de sembrar discursos, sino de remover planes contiguos capaces de mejorar la existencia de todo ser humano. No podemos perder el tiempo en mezquindades. Si tenemos que cambiar las inversiones de una econom\u00eda gris y sucia a una econom\u00eda verde, hag\u00e1moslo ya, propiciemos la salida en todo el planeta. Si hemos que impulsar la justicia social, y promover el trabajo decente, no esperemos a ma\u00f1ana, llev\u00e9moslo como tarea de todos. Si contamos con un nuevo estudio sobre ni\u00f1os sin escolarizar, donde se destaca los escasos avances que se han producido durante un periodo de tiempo superior a una d\u00e9cada, movilicemos un compromiso real, respaldado por recursos desde cada gobierno. Podr\u00edamos seguir narrando fracasos. La hoguera de la injusticia ha hecho verdaderos estragos. La desolaci\u00f3n de muchos ciudadanos es bien patente. Se acent\u00faa a\u00fan m\u00e1s por esta atm\u00f3sfera de deshumanizaci\u00f3n e inhumanidades que nos vertemos unos contra otros. La formaci\u00f3n es una necesidad, el trabajo es parte del sentido de la vida, y el respeto hacia todo lo que nos rodea, es el principal freno a las inmoralidades y desenfrenos. <\/p>\n<p>Pong\u00e1monos, por tanto, manos a la acci\u00f3n. Miremos a ese \u00e1rbol florecido que se balancea dulcemente al soplo de las utop\u00edas, mientras trabajamos esperanzadamente por dejarnos acompa\u00f1ar, haciendo familia, m\u00e1s all\u00e1 de las ideas. Lo importante es unirse y reunirse, con cierto entusiasmo y buena dosis de paciencia, porque conciliados se puede afrontar todo. Cuidado, eso s\u00ed, con salidas cobardes como son las rivalidades, o aquellas insensatas revoluciones que se promueven en los callejones sin salida.  No retrocedamos a precipicios horrorosos. Manteng\u00e1monos en lo arm\u00f3nico.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":14394,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14393"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14393"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14393\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30143,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14393\/revisions\/30143"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14394"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14393"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14393"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14393"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}