{"id":14358,"date":"2019-09-12T00:00:00","date_gmt":"2019-09-12T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/con-acento-dramatico-hay-mucha-poblacion-que-tiene-que-luchar-para-sobrevivir"},"modified":"2024-02-22T21:56:09","modified_gmt":"2024-02-23T03:56:09","slug":"con-acento-dramatico-hay-mucha-poblacion-que-tiene-que-luchar-para-sobrevivir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/con-acento-dramatico-hay-mucha-poblacion-que-tiene-que-luchar-para-sobrevivir","title":{"rendered":"Con acento dram\u00e1tico  \u201chay mucha poblaci\u00f3n que tiene que luchar para sobrevivir\u201d."},"content":{"rendered":"<p><b><i>Algo m\u00e1s que palabras, por:&nbsp;V\u00edctor Corcoba Herrero<\/i><\/b><\/p>\n<p>Somos una sociedad envuelta en nuestras miserias. Hacemos culto a una cultura de hipocres\u00eda permanente. Todo se conjuga arbitrariamente. La entrega, la acogida y la aproximaci\u00f3n entre semejantes suele ser una adhesi\u00f3n interesada. Hay una aceptaci\u00f3n global de los valores y principios democr\u00e1ticos, pero la realidad es muy diferente en muchos pa\u00edses. No se producen acciones, verdaderamente inclusivas, ni en aquellos entornos naturales que se dicen dem\u00f3cratas. La desigualdad es un elemento que est\u00e1 ah\u00ed, golpe\u00e1ndonos con multitud de conflictos. En consecuencia, el panorama mundial no puede ser m\u00e1s desolador. Creo que nos falla ese esp\u00edritu aut\u00e9ntico que es lo que en realidad activa un di\u00e1logo constante entre la sociedad civil y la clase pol\u00edtica. Solidariamente todos somos responsables de este desarrollo inhumano que nos deshumaniza como jam\u00e1s. El ocuparse, y el preocuparse por el otro, no est\u00e1 hoy en los corazones. Nos falta compromiso, espacio c\u00edvico y voluntad para esos cimientos de buena gobernanza que todo ser humano se merece. Centr\u00e9monos en las personas. Jam\u00e1s en las finanzas. \u00a1Cu\u00e1ntas v\u00edctimas de abusos! Ojal\u00e1 aprendi\u00e9ramos a respetarnos. Cuando tanto se nos llena la boca de moralidades, de dignificaci\u00f3n de vidas, resulta que nuestros abecedarios menosprecian y violan vidas humanas, sobre todo si el individuo es d\u00e9bil y marginado. Andamos en una contradicci\u00f3n permanente, sin \u00e9tica alguna, con una carga de falsedades que proyectan calvarios inenarrables. <\/p>\n<p>A pesar de acortar las distancias, estamos m\u00e1s distantes que nunca. Son tantas las crisis que padece el planeta, que se requiere un cambio; cuando menos, revisar el camino, ser m\u00e1s responsables, darnos nuevos horizontes, apoy\u00e1ndonos en las experiencias positivas y rechazando las negativas. Nos conviene proyectar un modo nuevo de entender la vida. Hay mucha poblaci\u00f3n que tiene que luchar para sobrevivir. Mejorar, por tanto, la prestaci\u00f3n de asistencia humanitaria es vital, sobre todo en aquellos territorios en el que cohabitan seres vulnerables. Se me ocurre pensar en aquellos ni\u00f1os, mujeres y personas mayores, que han de ser protegidos ante su debilidad. La situaci\u00f3n es cr\u00edtica en buena parte del planeta, ya no solo por el cambio clim\u00e1tico que es una amenaza existencial que va a provocar el colapso de algunas econom\u00edas si no se toman medidas decisivas ahora, sino tambi\u00e9n por no imprimir una renovaci\u00f3n ante el poderoso caballero don dinero, que continua domin\u00e1ndolo todo a su capricho, cuando es el ser humano el que ha de ser el foco y el fin de todo el recorrido econ\u00f3mico-social. Sin duda, hemos de cambiar comportamientos, estilos de vida; de lo contrario, corremos el riesgo de destruirnos, de someternos a tensiones injustas, a ser manipulados como m\u00e1quinas sin alma.  El drama de la inseguridad viviente puede acabar con todos nosotros. Precisamente, la Cumbre de Acci\u00f3n Clim\u00e1tica y de Cobertura de Salud Universal que tendr\u00e1n lugar a finales de septiembre en Nueva York, pretende tomar medidas para abordar y mitigar estos impactos climatol\u00f3gicos, llamando a los l\u00edderes mundiales a que se comprometan en mejorar la calidad del aire, garantizando que todos las personas puedan acceder a los servicios de salud que demanden.<\/p>\n<p>Por consiguiente, es hora de entusiasmarnos por nuestro desarrollo human\u00edstico, que ha de ser integral y global. Tenemos que ensanchar la raz\u00f3n, pero igualmente el coraz\u00f3n. No podemos seguir lucr\u00e1ndonos de nuestros semejantes, tenemos que operar desde otros par\u00e1metros que no sean \u00fanicamente el beneficio, hay que tomar otros significados m\u00e1s socialmente responsables, corrigiendo las disfunciones que puedan presentarse, con actitudes m\u00e1s comprensivas, en t\u00e9rminos de conexi\u00f3n, v\u00ednculos y participaci\u00f3n. Al fin y al cabo, lo trascendente es que la humanidad aprenda a compartir deberes y derechos, a movilizarse por hacer familia, a crecer aunando esfuerzos conjuntos, pues reducir la pobreza depende de acabar con la exclusi\u00f3n y de proteger nuestro propio h\u00e1bitat. Ya sabemos que las soluciones en un mundo tan diverso no son f\u00e1ciles, pero lo que s\u00ed est\u00e1 claro, seg\u00fan un reciente informe de Naciones Unidas, es que \u201cgenerar el crecimiento econ\u00f3mico a base de aumentar el consumo de bienes materiales ya no es una opci\u00f3n viable a nivel mundial\u201d. Como especie pensante, el camino recorrido nos indica que el modelo actual de desarrollo ha ofrecido prosperidad para unos y pobreza para otros, generando unos niveles sin precedentes de disparidad, que hemos de atajarlos cuanto antes. Todo debe de transformarse en acciones de amor y de verdad. La misma naturaleza que nos cobija es expresi\u00f3n de justicia, y como quiera que ella nos precede, ha de servirnos para encontrar el camino exacto para planificar conjuntamente un futuro que todos nos merecemos. Esta responsabilidad es global. En la manera en que nos tratemos unos a otros, y a nuestro entorno, recibiremos la respuesta, en un sentido plenamente humano o en otro sentido absolutamente deshumanizante. La reconstrucci\u00f3n o la decadencia del linaje est\u00e1n en juego. Yo me apunto a reconstruirme.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":14359,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14358"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14358"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14358\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30130,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14358\/revisions\/30130"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14359"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14358"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14358"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14358"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}