{"id":14339,"date":"2019-09-09T00:00:00","date_gmt":"2019-09-09T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/criticas-y-luchas-necesarias-requerimos-de-otras-sabidurias-que-sepan-hallar-puntos-de-encuentro"},"modified":"2024-02-22T21:56:02","modified_gmt":"2024-02-23T03:56:02","slug":"criticas-y-luchas-necesarias-requerimos-de-otras-sabidurias-que-sepan-hallar-puntos-de-encuentro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/criticas-y-luchas-necesarias-requerimos-de-otras-sabidurias-que-sepan-hallar-puntos-de-encuentro","title":{"rendered":"Cr\u00edticas y luchas necesarias   \u201cRequerimos de otras sabidur\u00edas que sepan hallar puntos de encuentro\u201d."},"content":{"rendered":"<p>Las cr\u00edticas no suelen ser agradables, pero lo importante no es eso, sino el que sean interesantes y contribuyan a luchar por un ambiente m\u00e1s justo y habitable. La mejor ense\u00f1anza siempre es la autocr\u00edtica de uno consigo mismo. Son tareas de la vida y, como tales, hemos de llevarlas a t\u00e9rmino. No podemos permanecer indiferentes ante los problemas de nuestro tiempo. Hemos de batallar por otro modo de vivir, con menos enfrentamientos, comprendiendo m\u00e1s y escuch\u00e1ndonos igualmente unos a otros. Una sociedad que vac\u00eda el fundamento antropol\u00f3gico de la familia,  que cuestiona los v\u00ednculos, que impone pensamientos \u00fanicos, que activa el desencuentro, desestructura y desorienta, merece la pena luchar por cambiarla, puesto que ha de ser rescatada cuanto antes. <\/p>\n<p>En efecto, urge que nos liberemos de tantas simulaciones vertidas. Quiz\u00e1s necesitemos otro tipo de controles menos interesados, fundados en la conciencia del ser, ante una siembra de desnaturalizaci\u00f3n sin precedentes y un mal modo de entender la libertad. Tal vez el primer paso, deba ser el respeto a la propia naturaleza de la persona, algo que no puede manipularse a nuestro capricho, porque esta dualidad hombre-mujer (masculino-femenino) es algo natural, de lo que no podemos despojarnos. Hay algo innato, que no debemos contradecir por m\u00e1s que nos aleccionen, y es la necesidad del ni\u00f1o a crecer en una familia con un padre y una madre, que ejerzan su misi\u00f3n responsable, en uni\u00f3n siempre, para que esa madurez afectiva que todos los corazones requieren pueda desarrollarse y ejercer un sentido cr\u00edtico, m\u00e1xime en un tiempo convulso, de invasi\u00f3n de propuestas verdaderamente inhumanas.<\/p>\n<p>Insisto en la palabra combate, pues una sociedad que abandona a sus progenitores y descendientes, que no sabe quererse, dif\u00edcilmente va a poder construir nada. Se vuelve est\u00fapida y destructiva a trav\u00e9s de sus torpes andanzas. Desde luego, no podemos ceder  a esta deshumanizaci\u00f3n total del planeta, que unida a la mala salud de la tierra, combinada con la p\u00e9rdida de biodiversidad, agravada por los efectos del cambio clim\u00e1tico, obliga a que millones de personas deban migrar hacia otros lugares. En consecuencia, esta acometida a mi manera de ver tiene que ser contundente y en dos direcciones, la de neutralizar la degradaci\u00f3n de las tierras, y la de oponerse a esta sociedad endiosada por el conocimiento que no sabe respetarse ni as\u00ed misma. Requerimos de otras sabidur\u00edas que sepan hallar puntos de coincidencia, y consideren a cada persona por lo que es, no por lo que representa, en su particular y diferente condici\u00f3n, de manera que nadie pueda sentirse acosado, violentado o discriminado injustamente. <\/p>\n<p>Otra de las luchas primordiales ha de ser contra el hambre en el mundo. Hay un sector privilegiado que todo lo derrocha, mientras otra gran mayor\u00eda de ciudadanos se encuentran desprotegidos socialmente. Ya est\u00e1 bien de tantos buenos prop\u00f3sitos. Nadie puede marginar a nadie. Es cuesti\u00f3n de saber respetarse y de entenderse. De ah\u00ed la necesidad de no ignorar a esos moradores que son pobres y desdichados. Hemos de salir de esta vulgaridad, ser m\u00e1s aut\u00e9nticos, y no asentarnos en bases capitalistas. Reflexionemos, dej\u00e9monos respirar hondo, y despu\u00e9s de emanciparnos de todo asentamiento falso, descubriremos la verdad, que ser\u00e1 lo que nos instar\u00e1 al cambio de talantes, cuando menos a ser m\u00e1s compasivos y caritativos con nuestro pr\u00f3jimo. De lo contrario, si proseguimos bajo las ansias de acumular riquezas y poder, nos aplastaremos unos a otros en nuestras necedades y absurdas literaturas, que lo \u00fanico que hacen es atizar fuego y empujarnos a los conflictos. <\/p>\n<p>Por tanto, hacen falta manos tendidas y extendidas, perseverancias y esfuerzos por otros amaneceres menos violentos para la edificaci\u00f3n de ese bien colectivo que nos aglutine y no deje a nadie en el camino, tes\u00f3n para despertar y dejar de ser hijos de las confusiones e incertidumbres, salir de esta demoniaca locura colectiva dispuesta a modificar los fundamentos naturales que son los que nos sostienen y sustentan como proles de la luz. Ir contra natura, como algunos mortales pretenden, es matarnos como especie. Confiemos en que nuestros gobernantes aviven otras actitudes, sepan rectificar a tiempo y entonen otros himnos m\u00e1s universalistas que nos fraternicen, con una copiosa cosecha de alcances y raciocinio. La complementariedad de g\u00e9neros, la cooperaci\u00f3n de todos entre todos, la fuerza poderosa del deseo por ser una sociedad en la que podamos convivir con iguales posibilidades, la fibra de la justicia como pujanza para erradicar la pobreza en el mundo; son esas luchas imprescindibles en esta \u00e9poca, si en verdad queremos continuidad en nuestro linaje. No olvidemos que nuestra acci\u00f3n es una necesidad. Actuemos arm\u00f3nicamente y dejemos que las armas se oxiden. Es cuesti\u00f3n de poner el coraz\u00f3n en ejercicio, para llorar con los que lloran y re\u00edr con los que r\u00eden. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":14340,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14339"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14339"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14339\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30123,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14339\/revisions\/30123"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14340"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14339"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14339"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14339"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}