{"id":14297,"date":"2019-09-04T00:00:00","date_gmt":"2019-09-04T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/al-bosque"},"modified":"2024-02-22T21:55:38","modified_gmt":"2024-02-23T03:55:38","slug":"al-bosque","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/al-bosque","title":{"rendered":"Al bosque.."},"content":{"rendered":"<p>Al bosque de la verdad se acerc\u00f3 un hombre bueno. Se extend\u00edan terrenos verdes y muy frondosos, trinaban toda clase de p\u00e1jaros y la vida se hac\u00eda viva y sana en cada esquina.. Corr\u00eda el rumor de que el que no era puro de coraz\u00f3n no atravesaba aquellos lares. Aquel era un hombre bueno, leal, ojedista y de mirada aficionada, generoso y creyente. Y el bosque habl\u00f3 y le mostr\u00f3 su sonrisa..<\/p>\n<p>Al bosque de la verdad se acerc\u00f3 un tipo de ley, un ser de palabra serena. Amanec\u00eda en dorado y aroma, naturaleza y esencia. Era \u00e9l un hombre con la sinceridad en la piel, la lealtad en el coraz\u00f3n y en el coraz\u00f3n de su pueblo y el de sus abuelos, la entereza y la fuerza en los ojos nobles. Tambi\u00e9n sent\u00eda el latido taurino&#8230; Y el bosque habl\u00f3 y le mostr\u00f3 su afectuoso saludo&#8230;<\/p>\n<p>Al bosque de la verdad se acerc\u00f3 un&#8230; Uy, no! Los que iban con la mentira no pod\u00edan entrar all\u00ed, el bosque se tornaba \u00e1spero y agresivo&#8230;<\/p>\n<p>Viva la verdad!<\/p>\n<p>Escrib\u00ed este cuento porque estaba hablando con un amigo de El bosque animado, y me inspir\u00e9..<br \/>Dedicado a los dos protagonistas del cuento, a uno le adoro<br \/>Al jefe<br \/>A la verdad<br \/>A Luis<br \/>A \u00c0ngeles, que lee mis libros y los disfruta<br \/>A los bosques<br \/>A las gentes especiales a las que regalo El bosque animado<br \/>A las personas de ley!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al bosque de la verdad se acerc\u00f3 un hombre bueno.<\/p>\n","protected":false},"author":1025,"featured_media":14298,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14297"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1025"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14297"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14297\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30106,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14297\/revisions\/30106"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14298"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14297"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14297"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14297"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}