{"id":14275,"date":"2019-08-30T00:00:00","date_gmt":"2019-08-30T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/una-mentalidad-ciega"},"modified":"2024-02-22T21:55:29","modified_gmt":"2024-02-23T03:55:29","slug":"una-mentalidad-ciega","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/una-mentalidad-ciega","title":{"rendered":"Una mentalidad ciega"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Algo m\u00e1s que palabras, por:&nbsp;V\u00edctor Corcoba Herrero<\/i><\/b><\/p>\n<p>No podemos continuar ciegos e indiferentes ante actitudes verdaderamente destructivas, que nos impiden apreciar la belleza que nos rodea, paraliz\u00e1ndonos ese af\u00e1n contemplativo del coraz\u00f3n y disuadi\u00e9ndonos del gozo de compartir. Tenemos que ser m\u00e1s considerados entre s\u00ed y tambi\u00e9n con aquello que nos acompa\u00f1an en nuestro diario existencial. Una de las cuerdas de necesidad es el respeto. Hay que reivindicarlo como el pan de cada d\u00eda. Desde luego, nadie nos puede truncar ese inherente esp\u00edritu de recogimiento que todos buscamos, en la atm\u00f3sfera del silencio, despu\u00e9s de una jornada cansina de andanzas. Sin duda, somos una generaci\u00f3n que necesitamos nuevas pedagog\u00edas, para reencontrarnos en ese ambiente arm\u00f3nico de quietud, que es lo que en realidad nos sosiega. Al fin y al cabo, todos demandamos de esa protecci\u00f3n en valores y en val\u00edas, pero desde la concordia entre pulsos y pausas. El mejor latido, es la conjunci\u00f3n de todos ellos, la m\u00edstica de su cauce, el despertar hacia esa esencia de vida, que no es otra que la de iluminarse por la interiorizaci\u00f3n de cada cual. <\/p>\n<p>Realmente, uno tiene que vivir por s\u00ed mismo, abri\u00e9ndose a todo y a todos, para aprender a reprenderse cada cual consigo, y enhebrar otra mentalidad m\u00e1s l\u00facida y solidaria, pues es imperativo que trabajemos coaligados. Indudablemente, un buen talante siempre propicia alianzas a trav\u00e9s de las gentes, la tecnolog\u00eda y la innovaci\u00f3n. Lo que no es de recibo es que se acreciente una mentalidad de explotaci\u00f3n hasta el extremo de hacer esclavos a los m\u00e1s fr\u00e1giles, ya sea a trav\u00e9s de un trabajo forzoso, una servidumbre involuntaria o un vasallaje sexual. A poco que hagamos una mirada global, en tantas historias humanas, nos daremos cuenta que determinadas pol\u00edticas contin\u00faan fomentando la discriminaci\u00f3n y la xenofobia, que muchos pa\u00edses a\u00fan no garantizan los derechos fundamentales de los ni\u00f1os, que el tr\u00e1fico de personas est\u00e1 adquiriendo dimensiones espantosas, que muchos migrantes y refugiados sufren horrores inimaginables, cuestiones que no deber\u00edan tolerarse en ning\u00fan lugar y bajo ninguna f\u00f3rmula enga\u00f1osa. Las cosas hay que llamarlas por su nombre, al menos para no ser oprimidos con la mentalidad del poder o de las riquezas.<\/p>\n<p>Subsiguientemente, el sentido de una nueva ciudadan\u00eda, ha de tener otra proyecci\u00f3n m\u00e1s humana, muy distinta a la actual que pone en el centro de todo el beneficio y el poder. No considera al ser humano como tal y esto es muy grave. El pedestal de las finanzas es el que impera. Los pobres apenas cuentan en este mundo de privilegios y poderosos. Sin embargo, toda esta ceguera que nos envuelve, se vence con la acogida, con el di\u00e1logo, con el amor en suma. A mi juicio es el momento de crear una mentalidad nueva que nos acerque hacia esa cultura del abrazo. Ya conocemos nuestras historias pasadas, es menester rechazar absolutamente la guerra y todas las formas de violencia e injusticia. En un mundo donde, por desgracia para toda la humanidad, las tensiones y las dimensiones van en crecida, hace falta un control de armas y de una vez por todas firmar el Tratado de Prohibici\u00f3n Completa de los Ensayos Nucleares, que a\u00fan no ha entrando en vigor, despu\u00e9s de m\u00e1s de veinte a\u00f1os de su aprobaci\u00f3n. Su legado ensay\u00edstico no es m\u00e1s que destrucci\u00f3n. A\u00fan as\u00ed no hemos aprendido la lecci\u00f3n. No acertamos a entendernos. O no quieren determinados poderes que nos entendamos. \u00bfQui\u00e9n lo sabe?<\/p>\n<p>En consecuencia, hemos de ganar seguridad en el mundo, pero con esta concepci\u00f3n mezquina actual, resulta bastante complicado incrementar la protecci\u00f3n de los humanos, o de las mismas especies animales y vegetales. Sea como fuere, hemos de evitar la p\u00e9rdida de vidas, de cualquier ser vivo, pues las tragedias todas son eludibles. En el planeta hace falta justicia, pero tambi\u00e9n es menester alimentar el perd\u00f3n, para que nadie en su interior active el deseo de venganza o el ansia de destrucci\u00f3n. Se requieren, por tanto, hombres de acci\u00f3n, con actitudes sabias nacientes en el coraz\u00f3n, l\u00edderes con energ\u00edas morales, una ciudadan\u00eda sin adversarios, personas a todas horas de servicio, sin superioridades mundanas, dispuestas constantemente a donarse a trav\u00e9s de un comportamiento inspirado en la escucha y en el hecho de que estamos llamados a ser una \u00fanica familia humana, haciendo humanidad, lo que conlleva una mentalidad muy distinta a la presente, en la que la violencia llega a verse como algo normal y la irresponsabilidad es manifiesta. <\/p>\n<p>Ojal\u00e1 salgamos de esta alucinaci\u00f3n de confundirlo todo, cuando en realidad hay que volver a ese esp\u00edritu aut\u00e9ntico, en un contexto de ecuanimidad, para que la entereza de la humanidad de hoy, de los pueblos y Estados, amanezca en la esperanza de interesamos los unos por los otros. Al fin y al cabo, s\u00f3lo las obras y el conocimiento que llega desde dentro, a pesar del sentimiento de contradicci\u00f3n que puede injertarse en vena, es nuestra verdadera br\u00fajula. Lo significativo es reeducarnos para convivir unidos, perseverando en el vivir seg\u00fan la mentalidad del desprendido; y, en todo caso, contrariando la mentalidad de los dominadores de esta tierra abusiva.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":14276,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14275"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14275"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14275\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30098,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14275\/revisions\/30098"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14276"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14275"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14275"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14275"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}