{"id":14209,"date":"2019-08-23T00:00:00","date_gmt":"2019-08-23T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/la-casa-de-papel-3-2"},"modified":"2024-02-22T21:54:56","modified_gmt":"2024-02-23T03:54:56","slug":"la-casa-de-papel-3-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/la-casa-de-papel-3-2","title":{"rendered":"La Casa de Papel 3"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Entretenimiento, por:&nbsp;David Moreno <\/i><\/b><\/p>\n<p>La Casa de Papel se convirti\u00f3 en un fen\u00f3meno a nivel global por una raz\u00f3n muy importante: la empat\u00eda que el espectador desarrollaba hac\u00eda sus personajes. A quien ve\u00eda la serie le importaba que los atracadores de la Casa de Moneda llevaran a buen t\u00e9rmino su acto criminal y la raz\u00f3n era muy sencilla: el robo realmente era un movimiento de resistencia en contra del sistema capitalista, un sistema injusto en el que los perdedores rara vez son los que detentan el control del mismo. <\/p>\n<p>La serie era genial porque a pesar de sus clich\u00e9s, de sus fallos en el gui\u00f3n y de utilizar viejos recursos del lenguaje audiovisual como los cliffhangers (la t\u00e9cnica que presenta una situaci\u00f3n para generar suspenso y que el espectador quede enganchado a la acci\u00f3n con el deseo de saber c\u00f3mo se resolver\u00e1 el asunto), lograba una conexi\u00f3n especial por ese grupo de personajes tan dis\u00edmiles que liderados por el astuto y genial Profesor le plantaban cara a todo un Estado para terminar poni\u00e9ndolo de rodillas. El final de las dos primeras partes de La Casa de Papel fue redondo: triunfaron los que nunca ganan, los que hist\u00f3ricamente est\u00e1n destinados a perder. Hubo un costo, claro, pero al t\u00e9rmino de las dos entregas se queda con esa sensaci\u00f3n que se produce cuando un buen libro se cierra y uno sonr\u00ede porque los \u00faltimos p\u00e1rrafos han concluido la historia de manera perfecta. <\/p>\n<p>Pero como sucede recientemente con todas las narrativas audiovisuales que tienen \u00e9xito, los finales perfectos son cada vez menos comunes. Hay que explorar m\u00e1s all\u00e1 de los mismos porque as\u00ed lo reclaman las monedas, as\u00ed lo desean muchos televidentes que tienen la necesidad de consumir sin importar que la calidad del producto vaya en detrimento de lo que alguna vez nos maravill\u00f3 y encant\u00f3. <\/p>\n<p>Y as\u00ed ha llegado La Casa de Papel 3 y ha sucedido lo que suele pasar en estos casos: se ha convertido en una serie m\u00e1s, una que termina por perder ese factor sorpresa de sus dos primeras entregas y en la que toda aquella narrativa anti sistema lucha, sin mucho \u00e9xito, por mantenerse a flote. El gran problema me parece que recae en los motivos para realizar un nuevo atraco, pues en las dos primeras partes estos eran revolucionarios, disruptivos y con razones que estaban por encima del inter\u00e9s personal de cada uno de los atracadores. <\/p>\n<p>En contraste, el regreso a las andadas de la banda liderada por el Profesor (\u00c1lvaro Morte) est\u00e1n m\u00e1s ligadas a los sentimientos personales y a las relaciones intrapersonales que se han generado entre los protagonistas de la historia. Se pierde entonces ese discurso insurgente, rebelde, para entrar por momentos en los peligrosos terrenos del melodrama que poco ten\u00edan que ver con lo que los creadores del programa nos hab\u00edan presentado anteriormente. <\/p>\n<p>La introducci\u00f3n de personajes antag\u00f3nicos, particularmente el caso de la inspectora Alicia Sierra (la siempre maravillosa Najwa Nimri), y su desarrollo funcionan para darle un respiro a situaciones que ya hemos visto con anterioridad. Y mientras personajes como Nairobi (Alba Flores) alcanzan un desarrollo interesante, otros como El Profesor dejan a un lado las caracter\u00edsticas que los hicieron particulares para centrarse en sub tramas que traicionan a lo que una vez fueron dentro de la narrativa de La Casa de Papel. Otros como la inspectora Raquel Murillo (Itziar Itu\u00f1o) de plano terminan por convertirse en pesadas piedras que arrastran a la trama por rumbos que poco tienen que ver con lo que tanto hab\u00eda funcionado en las entregas anteriores del programa. <\/p>\n<p>A pesar de lo anterior la serie logra mantener momentos de inter\u00e9s y el \u00faltimo cap\u00edtulo de la tercera parte genera una tensi\u00f3n dram\u00e1tica que remite a lo que el programa fue en su momento. \u00bfHay esperanza para una cuarta parte mejor lograda?, es dif\u00edcil decirlo. Depender\u00e1 sobre todo de que tanto la trama vuelva a generar sorpresa, de que tanto el desarrollo de los personajes recupere el camino y sobre todo que \u00e9ste genere que a uno vuelva a importarle el destino de los mismos. <\/p>\n<p>Ojal\u00e1 y as\u00ed sea, porque un fen\u00f3meno como La Casa Papel no merece un final com\u00fan, especialmente porque ya tuvo uno que fue apote\u00f3sico pero que ha sido desperdiciado en pos de la explotaci\u00f3n comercial que tiene la tendencia a arruinarlo todo. Ya veremos. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entretenimiento<\/p>\n","protected":false},"author":1117,"featured_media":14210,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14209"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1117"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14209"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14209\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30072,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14209\/revisions\/30072"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14210"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14209"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14209"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14209"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}