{"id":14176,"date":"2019-08-19T00:00:00","date_gmt":"2019-08-19T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/deterioros-y-esperanzas"},"modified":"2024-02-22T21:54:46","modified_gmt":"2024-02-23T03:54:46","slug":"deterioros-y-esperanzas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/deterioros-y-esperanzas","title":{"rendered":"Deterioros y esperanzas"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Algo m\u00e1s que palabras, por:&nbsp;V\u00edctor Corcoba Herrero<\/i><\/b><\/p>\n<p>Hay un deseo innato de vivir, pero tambi\u00e9n contamos con un deterioro de esa vida silvestre, que conlleva asimismo una degradaci\u00f3n humana, capaz de dejarnos sin aliento. Naturalmente, hoy m\u00e1s que nunca, estamos llamados a responder de esa p\u00e9rdida de biodiversidad, sobre todo en las poblaciones naturales, pues hemos de ser m\u00e1s cuidadosos y protectores con nuestras actividades humanas, ya sean del reino vegetal o animal, que nos acompa\u00f1an y las necesitamos. En consecuencia, tanto en \u00e1reas urbanas como rurales, se deben preservar espacios comunes, donde el factor natural est\u00e9 presente de alg\u00fan modo. De lo contrario, los efectos sobre la vida de las personas resultan realmente dram\u00e1ticos. <\/p>\n<p>A prop\u00f3sito, nos alegra que haya nuevas propuestas, y que coincidiendo con esos doce d\u00edas de este mes de agosto de la Convenci\u00f3n sobre el Comercio Internacional de especies amenazadas, se trabaje con m\u00e1s ah\u00ednco si cabe en favor de las variedades y los ecosistemas mundiales, reforzando nuevas medidas por parte de los diversos gobiernos, dispuestos a ser m\u00e1s contundentes con esa sobreexplotaci\u00f3n directa de los organismos vivos, a trav\u00e9s de la caza, la pesca y la tala no sostenible o ilegal. Por desgracia, los delitos contra esa vida campestre nos desbordan en casi todos los entornos, e indudablemente, necesitamos restaurar esos espacios virginales y promover el buen uso de los ambientes f\u00edsicos. <\/p>\n<p>Sea como fuere, cada vez estamos m\u00e1s sumergidos por agentes contaminantes de todo tipo, y necesitados de contacto f\u00edsico con la naturaleza o con los h\u00e1bitats costeros. Con demasiada frecuencia dejamos pasar actitudes irresponsables que han de cesar. Por otra parte, la participaci\u00f3n cada d\u00eda mayor de grupos de delincuencia organizada, sin \u00e9tica alguna, nos est\u00e1 dejando un planeta verdaderamente ca\u00f3tico. Por eso, es fundamental esperanzarnos con la sensibilidad personal y human\u00edstica de un nuevo modo de vivir, m\u00e1s implicado con los espacios naturales, con esa ecolog\u00eda ambiental que es lo que verdaderamente nos da supervivencia e ilusi\u00f3n. No cabe duda de que tenemos que cambiar, salir de este estado de inseguridad que s\u00f3lo favorece a ese colectivo de ego\u00edstas, cargados de privilegios, y que s\u00f3lo practican estilos de vida posesivos.<\/p>\n<p>Nuestra expectativa ha de estar, por tanto, en hacer valer el comportamiento de la consideraci\u00f3n hacia toda existencia, en construir una cultura de vida m\u00e1s aut\u00e9nticamente compartida, consecuente con el entorno del planeta, donde prevalezca \u00fanicamente la est\u00e9tica de lo bello, la relaci\u00f3n humana con la naturaleza, la delicadeza por la acci\u00f3n personal y comunitaria, en favor siempre de ese estado natural, que es lo que verdaderamente nos fortalece a trav\u00e9s del innato v\u00ednculo solidario con todo lo que nos rodea. Quiz\u00e1s tengamos que ser m\u00e1s exigentes tambi\u00e9n con nosotros mismos, y no perder un instante en crecer hondamente, con esp\u00edritu sencillo y humilde, que es donde se halla realmente la fuerza curativa de la voluntad.  <\/p>\n<p>Querer ese cambio de talantes ya es un buen inicio en pro de conservar y utilizar sosteniblemente nuestro capital humano y natural. Desde luego, una humanidad que permite que m\u00e1s de quinientas personas hayan muerto en las rutas migratorias de Am\u00e9rica este a\u00f1o, o que el Mediterr\u00e1neo contin\u00fae siendo la ruta mar\u00edtima m\u00e1s mort\u00edfera para refugiados y migrantes, insensibles a esos inocentes abandonados en el mar o ahogados en las costas europeas, tiene que enmendarse, pues todos seguramente podemos hacer m\u00e1s por la estima de vidas y de procederes con el propio medio, cada uno desde su cultura, su pr\u00e1ctica, sus iniciativas y sus facultades.<\/p>\n<p>De ah\u00ed, la transcendencia de que reconsideremos fortalecer a las nuevas generaciones, desde los planes educativos, de una mayor conciencia de que somos una sola familia humana, en un \u00fanico planeta, donde para empezar tenemos  que ayudar a rescatar vidas abandonadas, flora olvidada y hasta esa fauna  a punto de extinguirse por ese esp\u00edritu corrupto de comercializaci\u00f3n. Bravo, pues, por esa Convenci\u00f3n sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, un acuerdo internacional concertado entre los gobiernos, que sin duda velar\u00e1 para que el traj\u00edn de animales y plantas silvestres no sea una amenaza para su persistencia. En cualquier caso, ojal\u00e1 aprendamos a mirarnos con ojos m\u00e1s humanos: seamos menos depredadores y m\u00e1s constructores de moradas con latidos dispuestos a abrazarse.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":14177,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14176"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14176"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14176\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30060,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14176\/revisions\/30060"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14177"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14176"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14176"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14176"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}