{"id":14124,"date":"2019-08-12T00:00:00","date_gmt":"2019-08-12T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/contextos-sociales-destructivos"},"modified":"2024-02-22T21:54:29","modified_gmt":"2024-02-23T03:54:29","slug":"contextos-sociales-destructivos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/contextos-sociales-destructivos","title":{"rendered":"Contextos sociales destructivos"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Algo m\u00e1s que palabras, por:&nbsp;V\u00edctor Corcoba Herrero<\/i><\/b><\/p>\n<p>A poco que miremos a nuestro alrededor, veremos que todo se transforma, que nada permanece est\u00e1tico, lo que exige nuevas respuestas a los desaf\u00edos que traen los recientes y cambiantes contextos sociales. Lo que ayer era un deseo, hoy puede ser una realidad. De igual modo, una gavilla de ideas, de la noche a la ma\u00f1ana, pueden espigar y convertirse en hechos. Lo importante de este continuo innovar es no perder la orientaci\u00f3n human\u00edstica, saber rectificar a tiempo, no degradarse y hacerlo de  manera conjunta, prestando especial consideraci\u00f3n con los d\u00e9biles y pobres. No olvidemos que, si en verdad queremos sociedades inclusivas, el contexto social tiene que repensarse, y los Estados deben de dirigir sus pol\u00edticas sociales hacia esas gentes necesitadas. Es hora de que los desfavorecidos se despojen de esta etiqueta y reconstruyamos un planeta m\u00e1s de todos y de nadie en particular. Adem\u00e1s, de todas estas incongruencias perversas, en el mundo tenemos una fuerte crisis global en el aprendizaje de nuestros adolescentes, que unida a esa falta de consideraci\u00f3n hacia las personas mayores, nos deshumaniza totalmente. <\/p>\n<p>Como consecuencia de esta inhumanidad, multitud de  moradores son obligados a huir de su tierra en busca de otros horizontes m\u00e1s justos: aspiraci\u00f3n a la igualdad, a poder participar, a ser estimado en definitiva. Bien es verdad que la mayor\u00eda de los chavales asisten a la escuela, pero no pasan de esa mera asistencia, no avanzan, no saben leer o no entienden lo que leen, quiz\u00e1s por esa ausencia de motivaci\u00f3n de introducirlos en la realidad, para que puedan crecer como personas y desarrollarse, pues lo trascendente es edificar una sociedad con un rostro m\u00e1s humano, que deje un rastro m\u00e1s aut\u00e9nticamente solidario. A mi juicio, es importante que estos fermentos y el impulso formador del educador, hallen el modo y la manera de instruir en los valores, a\u00fan cuando esto pueda comportar una quijotada e ir contracorriente. Actualmente, existen en el mundo mil ochocientos millones de j\u00f3venes entre los 10 y 24 a\u00f1os de edad. Es la poblaci\u00f3n juvenil m\u00e1s grande de la historia, pero apenas saben relacionarse entre s\u00ed, lo que dificulta ese avance integrador, tan necesario para poder construir con los semejantes algo en com\u00fan. <\/p>\n<p>Todos sabemos que la libertad es uno de los dones m\u00e1s preciosos, pero solemos entenderla equivocadamente y hacer un mal uso de ella. Nos hemos acostumbrado a movernos a nuestro antojo, sin importarnos nada ni nadie, a dejarnos adoctrinar por la falsedad y por la ausencia de referentes. El contexto social se ha destruido tanto, que lo significativo ya no es hacer familia, sino sentirse uno bien ego\u00edstamente, no respetando regla alguna, sin cultivar la acogida para con nadie y sin activar clemencia hacia los semejantes. \u00a1Cu\u00e1ntas barreras entre unos y otros! \u00a1Cu\u00e1ntas violencias absurdas y sin sentido! Sin duda, nos merecemos cultivar otro futuro m\u00e1s esperanzador, m\u00e1s aglutinador, menos horrible en suma. Quiz\u00e1s no sea cuesti\u00f3n de aprender, sino m\u00e1s bien de reprender actitudes, de prepararnos para la vida en com\u00fan, de hacer autocr\u00edtica, de conjugar conocimientos con val\u00edas. Para empezar, si me lo permiten, la vida hay que tom\u00e1rsela en serio, al  menos para ser agentes transformadores de bien. En la medida que accionemos la paciencia y la constancia nos dejaremos enhebrar por ilusiones justas y verdaderas. Al fin y al cabo, vivir no es otra cosa que perdonarse y saber perdonar, obrar ecu\u00e1nime y hacer recuento de lo experimentado, como si fueras a fenecer ma\u00f1ana o a caminar por siempre.<\/p>\n<p>En ocasiones, ante estos contextos sociales demoledores, llama la atenci\u00f3n la debilidad de la reacci\u00f3n humana. Nuestra pasividad es verdaderamente escandalosa. El sometimiento de la pol\u00edtica a las finanzas tambi\u00e9n no deja de ser preocupante. El fracaso permanente de las cumbres internacionales, donde el inter\u00e9s econ\u00f3mico suele prevalecer sobre el bien com\u00fan, de igual forma nos deja perplejos, alimentando todos los vicios autodestructivos. Algunas situaciones son tan crueles, que no podemos seguir ciegos, postergando decisiones que nos requieren de la unidad de todos, viviendo como si nada ocurriera. Se requiere, tal vez hoy m\u00e1s que nunca, otras pr\u00e1cticas m\u00e1s sinceras de donaci\u00f3n y un constante compromiso, ante los problemas de una sociedad en permanente divisi\u00f3n, para desgracia de todos. El potencial de los j\u00f3venes, as\u00ed como la c\u00e1tedra vivencial de nuestros mayores, est\u00e1 ah\u00ed para que unos y otros nos apresuremos en socorrernos a pesar de nuestros cansancios. Nunca es tarde para con otro esp\u00edritu conciliar v\u00ednculos, compartir espacios e impulsar el gusto de so\u00f1ar unidos. No cerremos las puertas de la vida, siempre han de estar abiertas para hacer mundo, sin hostilidades. Por ende, es de justicia garantizar el cumplimiento del derecho internacional humanitario, como es signo de amor, el respetarse entre vivos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":14125,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14124"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14124"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14124\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30041,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14124\/revisions\/30041"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14125"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14124"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14124"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14124"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}