{"id":14083,"date":"2019-08-07T00:00:00","date_gmt":"2019-08-07T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/desafios-preocupantes"},"modified":"2024-02-22T21:54:16","modified_gmt":"2024-02-23T03:54:16","slug":"desafios-preocupantes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/desafios-preocupantes","title":{"rendered":"Desaf\u00edos preocupantes"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Algo m\u00e1s que palabras, por: Victor Corcoba Herrero<\/i><\/b><\/p>\n<p>No podemos continuar atrincherados en una estrechez mental, de falta de discernimiento en el valor de cada cosa, pues nos impide avanzar hacia otros estadios m\u00e1s arm\u00f3nicos. Indudablemente, hay que pasar de las bellas palabras a los hechos, y lo importante es que la desigualdad no crezca en un mundo en el que hay que promover de manera justa la ponderaci\u00f3n de oportunidades, en toda esa familia global, de la que formamos parte. La discriminaci\u00f3n es otra de las deudas sociales que no han sido capaces de atajar, hasta ahora, desde ning\u00fan poder humano. Por desgracia, prolifera una desbordante cantidad inhumana de comportamientos que verdaderamente nos dejan sin verbo. Ante este bochornoso contexto, de no ser capaces de dignificar vidas, se requiere con urgencia de otros liderazgos, m\u00e1s comprometidos y responsables con todos los moradores, y tambi\u00e9n m\u00e1s activos en el di\u00e1logo para superar malos entendidos o ciegos andares que nos desmoronan, por su falta de sensibilidad, como especie pensante. A\u00fan hay m\u00e1s, porque las mismas autoridades en ocasiones contribuyen con sus actitudes p\u00fablicas o estereotipos negativos a la deshumanizaci\u00f3n, e incluso incitan a la violencia, con su carga de lenguajes extremistas. Todo este conglomerado de ineptitudes nos exige cambiar de aires. Hag\u00e1moslo de una vez por todas. <\/p>\n<p>En cualquier caso, no me parece de recibo, como en su tiempo dijo Nelson Mandela, denegar a las personas sus derechos humanos, porque es cuestionar nuestra propia humanidad. Por eso, ya est\u00e1 bien de que ese mundo privilegiado contin\u00fae viviendo a cuerpo de rey, a costa de la pobreza de algunas gentes. No sirve este modelo injusto de desarrollo. Tampoco valen estas pol\u00edticas actuales. Y a\u00fan menos, esas gentes apegadas al poder, corruptas y con nula capacidad de servicio social. De lo contrario, ya estar\u00eda en destierro esta cultura que esclaviza y descarta la vida de muchas gentes, neg\u00e1ndoles derechos tan b\u00e1sicos como el acceso al agua potable; algo que se da especialmente en el territorio africano. Est\u00e1 visto que todav\u00eda no hemos aprendido a colaborar, a unirnos por una misma preocupaci\u00f3n, a hacer de la pol\u00edtica, no algo que nos divida y enfrente, sino algo nuevo que nos obligue a trabajar juntos por el bien colectivo. \u201cDebemos recordar que los delitos motivados por el odio est\u00e1n precedidos por los discursos que lo incitan\u201d, acaba de apuntar el asesor especial de la ONU para la prevenci\u00f3n del genocidio Adama Dieng.<\/p>\n<p>Por consiguiente, no me gustan esas gentes arrogantes, que marginan, que vierten rencor en cualquier esquina, que utilizan las instituciones para su lucro personal y la de sus seguidores, prefiero otros lenguajes m\u00e1s del coraz\u00f3n que nos fraternicen, pues este mundo es algo m\u00e1s que un mercado a resolver, es un espacio a compartir y no a competir,  un punto para el encuentro y un lugar para la convivencia. Estas cuestiones tan b\u00e1sicas, y por ende esenciales, apenas se consideran en los programas pol\u00edticos, que aparte de que suelen tener poca amplitud de miras, suelen ser arcaicos y poco rompedores con este sistema que nos desiguala. Se requieren otras sabidur\u00edas, otros agentes con otras convicciones m\u00e1s respetuosas con el an\u00e1logo, s\u00f3lo as\u00ed se puede evitar un uso desordenado de las cosas o el derroche al que estamos acostumbrados. Los pa\u00edses tienen que dejar de demostrar su fuerza, tampoco tienen que autoafirmarse, sino ayudarse unos territorios a otros. Cuando los hombros se arriman, no por dinero sino por amor, hasta la flaqueza se convierte en heroicidad. <\/p>\n<p>Al fin y al cabo, lo importante es recuperar los grandes valores humanos, aquellos que nos hacen mejores personas. Tenemos que ahondar m\u00e1s en nosotros para dar sentido a esta nueva \u00e9poca, que ha podido avanzar en el modelo tecnocr\u00e1tico, pero en cambio hemos perdido alma en nuestras acciones. Los avances no est\u00e1n en funci\u00f3n del r\u00e9dito, sino en el servicio a la realizaci\u00f3n humana, en la donaci\u00f3n hacia ese futuro feliz y esperanzador que todos nos merecemos cosechar. Tambi\u00e9n esa ciudadan\u00eda fr\u00e1gil, ausente de pol\u00edticas p\u00fablicas, exige un cambio de actitudes en multitud de l\u00edderes, sobre todo en aquellos que han hecho de la pol\u00edtica su negocio personal. La entrega incondicional a la sociedad y la obligaci\u00f3n de hacer esa gran revuelta human\u00edstica ser\u00e1, sin duda, el gran avance que todos hemos de propiciar. Es cuesti\u00f3n de alentarnos hacia esa cultura del ejercicio generoso, que es lo que realmente nos madura y trasciende. La solidaridad, tal y como hoy la entendemos, tampoco sirve. Siempre hay un inter\u00e9s por medio, cuando la clave est\u00e1 en revalorizar ese amor aut\u00e9ntico del abrazo permanente. Que no nos confundan con otras po\u00e9ticas\/pol\u00edticas que no son amor, sino cadenas de intereses. Digamos no, a ese af\u00e1n depredador de algunos. Digamos no, a esa supremac\u00eda inhumana, enfermiza. Digamos no,  a aquellos gobiernos que no tienen en cuenta los derechos humanos y las libertades. Digamos no, en suma, a esos tiroteos masivos, ya sean de dicci\u00f3n o con armas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":14084,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14083"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14083"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14083\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30026,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14083\/revisions\/30026"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14084"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14083"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14083"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14083"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}