{"id":14030,"date":"2019-08-02T00:00:00","date_gmt":"2019-08-02T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/activemos-nuestro-fondo-de-humanidad"},"modified":"2024-02-22T21:53:55","modified_gmt":"2024-02-23T03:53:55","slug":"activemos-nuestro-fondo-de-humanidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/activemos-nuestro-fondo-de-humanidad","title":{"rendered":"Activemos nuestro fondo de humanidad"},"content":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras, por:&nbsp;V\u00edctor Corcoba Herrero<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s el compromiso de todos los humanos sea humanizarse, llenar la vida con esa esperanza de unidad que a todos nos conviene, por el hecho mismo de avanzar en relaci\u00f3n, cooperando cada cual desde su misi\u00f3n, en el esp\u00edritu de concordia que es lo que verdaderamente nos hace grandes, abiertos siempre a recomenzar desde esa mirada global enriquecedora y batalladora, en busca de horizontes habitables y justos. No cabe la resignaci\u00f3n. Es cierto que atravesamos momentos con muchas dificultades, no en vano el crecimiento de la econom\u00eda mundial se estima que ser\u00e1 del 2,6% en 2019, cuatro d\u00e9cimas por debajo del registrado en 2018, y con una desaceleraci\u00f3n mayor en las econom\u00edas desarrolladas que en aquellas otras en desarrollo. Pero a\u00fan, no negando estas circunstancias de salarios insuficientes y deterioro del empleo, creo que nunca es tarde para fomentar otros estilos de vida m\u00e1s humildes, convencido de que los grandes avances se encuentran en las peque\u00f1as cosas, en los \u00ednfimos detalles que nos hacen ver la necesidad de poner orden y reducir los llamados flujos financieros il\u00edcitos, adoptando pol\u00edticas coherentes de reparto, que tengan impactos sobre todo en t\u00e9rminos de innovaci\u00f3n, aprendizaje y empleos de calidad. Por otra parte, nuestra actitud positiva siempre va a ser fundamental para practicar esa cultura del abrazo, laboriosa en la caridad fraterna y exultante de alegr\u00eda en cada paso.&nbsp;<\/p>\n<p>No dejemos nuestros deberes como humanidad. Transformarnos, indudablemente, va m\u00e1s all\u00e1 de ese mero teatro que nos hemos reinventado, nos exige reto\u00f1ar y activar \u00e1nimos entregados a la m\u00edstica del auxilio. No olvidemos que mientras crece la pobreza extrema en Am\u00e9rica Latina y trabajar tampoco garantiza unas condiciones dignas de vida, los dem\u00e1s continentes, incluido Europa, tiene que aminorar las desigualdades entre moradores, lo que exige pol\u00edticas sociales de apoyo frente a tanta precariedad e incertidumbres. Las agudas tensiones comerciales, las perspectivas de un brexit sin acuerdo, el no proteger a los m\u00e1s vulnerables, la falta de transparencia en los mercados cada vez m\u00e1s irracionales, son algunas de las muchas inhumanidades que nos impiden progresar en conjunto; de ah\u00ed, la importancia de que los pa\u00edses tiendan a mancomunar esfuerzos cooperantes que nos humanicen, liber\u00e1ndonos de ese aire mortecino corrupto que nos viene dejando sin fuerza hasta para vivir. En consecuencia, si esencial es tender hacia ese equilibrio econ\u00f3mico mundial, no menos principal es rechazar esta l\u00f3gica mundana que nos acosa. Al igual que a la violencia no se responde con el fanatismo del terror, tampoco podemos jugar con lenguajes falsos e injustos, ya que estamos llamados a caminar juntos. Dentro de esa universalidad del empuje aut\u00e9ntico, las buenas relaciones entre todos, sin duda son el mejor horizonte para comprendernos y florecer humanamente. Por desgracia, a\u00fan no hemos prosperado en el terreno humanitario, necesitamos m\u00e1s desapegos, m\u00e1s generosidad y menos particularismos. <\/p>\n<p>Sea como fuere, no podemos seguir cultivando este estado salvaje. Jam\u00e1s nos derrotemos con in\u00fatiles contiendas. Tampoco practiquemos la pereza. Somos gentes de anhelos, por ser familia unida e indivisible, y yo no puedo desentenderme del pulso de mis semejantes. Todo lo suyo nos afecta a todos. Por tanto, nos merecemos un cambio en nuestra historia de vida. Ha de nacer de la consideraci\u00f3n por el otro, por nuestro an\u00e1logo. A los hechos me remito: 2018 se ha convertido en el a\u00f1o con m\u00e1s ni\u00f1os muertos y heridos en guerras, con m\u00e1s mujeres y mayores abandonados a su suerte; con m\u00e1s j\u00f3venes sin futuro alguno. Humanamente vamos en retroceso, \u00bfpero hacemos algo por cambiar de talante? No podemos continuar en esta pasividad. Dejemos de ser piedras. Sabemos que el negocio de la trata prospera por la indiferencia nuestra ante la explotaci\u00f3n. Despoj\u00e9monos de nuestras miserias. Pongamos alma en nuestras acciones, apreciemos toda vida. El mundo entero, con sus gobiernos ejemplarizantes, deben aumentar los servicios de ayuda para atender la ola migratoria, las numerosas personas marginadas y sin hogar que deambulan por doquier rinc\u00f3n, y tambi\u00e9n la ciudadan\u00eda, cada persona desde su orbe, tiene el deber de extender sus manos y abrazar de coraz\u00f3n, pues lo que nos da fuerza, no es tanto el alimento como el calor del afecto, nuestra presencia para superar la exclusi\u00f3n. <\/p>\n<p>Sencillamente, el mundo est\u00e1 hambriento de amor. Seamos justos con nosotros mismos, no caigamos en etiquetar como par\u00e1sitos de la sociedad a gentes desechadas, a lo mejor nosotros debi\u00e9ramos tener alg\u00fan sentimiento de culpa en ese rechazo social. Nos merecemos todos salir de ese t\u00fanel de la miseria y trazar nuevos encuentros, generando signos visibles y tangibles de simpat\u00eda, porque quien se compadece del dolor ajeno recibe fuerza y confiere vigor de humanizarse, primero queri\u00e9ndose a s\u00ed mismo y luego don\u00e1ndose a los dem\u00e1s. No seamos nuestro peor enemigo. En lugar de lanzarnos piedras, acoj\u00e1monos hasta re\u00edr y llorar conjuntamente. La obligaci\u00f3n de so\u00f1ar es algo humano, y tal vez sea el primer estimulo human\u00edstico. Luego est\u00e1n las persuasiones educativas, encaminadas en obtener siempre lo mejor de uno mismo. Y, por \u00faltimo, comprender que la mayor riqueza no la da el dinero, sino esa atm\u00f3sfera arm\u00f3nica construida por todos, crecida por una n\u00edtida voluntad perdurable de un latido hecho poes\u00eda y nunca poder<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":14031,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14030"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14030"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14030\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30006,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14030\/revisions\/30006"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14031"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14030"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14030"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14030"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}