{"id":13954,"date":"2019-07-23T00:00:00","date_gmt":"2019-07-23T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/siempre-hay-una-oportunidad-para-el-manana"},"modified":"2024-02-22T21:53:27","modified_gmt":"2024-02-23T03:53:27","slug":"siempre-hay-una-oportunidad-para-el-manana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/siempre-hay-una-oportunidad-para-el-manana","title":{"rendered":"Siempre hay una oportunidad para el ma\u00f1ana"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Algo m\u00e1s que palabras, por:&nbsp;V\u00edctor Corcoba Herrero<\/i><\/b><\/p>\n<p>Llevo en mi esp\u00edritu una captura de pantalla de un v\u00eddeo de la Organizaci\u00f3n Meteorol\u00f3gica Mundial, en cuyo pie se nos dice que la tierra alcanza un r\u00e9cord hist\u00f3rico de calor verdaderamente preocupante. Ante esta realidad, no puedo por menos que preocuparme y reconocer que nuestro comportamiento mezquino e irresponsable, ha sido el causante de triturar ese ambiente originario en lugar de protegerlo. Cuando nada se considera, se estima y tampoco se respeta, las consecuencias son tremendas. Por desgracia, nos hemos acostumbrado a dominarlo todo a nuestro antojo, al capricho del poder, obviando que las necedades del linaje en su conjunto son los problemas de cada uno. Junto a la degradaci\u00f3n ambiental, la deshumanizaci\u00f3n parece dejarnos sin expectativas, pero llegado a este punto debe de estar el coraje de la ciudadan\u00eda, dispuesta a no dejarse amilanar por nada ni por nadie. Lo importante es cargar con el ahora, con la propuesta de un nuevo estilo de vida m\u00e1s equitativo, porque la injusticia no es invencible, que lo sepamos.<\/p>\n<p>Precisamente, creo que el porvenir del germen human\u00edstico radica en el afecto de unos y otros hacia ese instinto natural, o si quieren de raciocinio inherente, que jam\u00e1s debemos perder. Desde luego, siempre vamos a tener una oportunidad de cambio. La cuesti\u00f3n es que nos unamos toda la especie y empecemos una nueva construcci\u00f3n, pensando en todos los pueblos y en cada ser humano, y dejemos a un lado los intereses econ\u00f3micos y los capitales. No es cierto un desarrollo sostenible sin hermanamiento entre culturas. Tampoco es positiva esta solidaridad que venimos predicando, ya que no es una adhesi\u00f3n que nos fraternice. Podr\u00edamos refrendar, incluso, que las bondades que solemos predicar hasta la saciedad, si no llegan a compenetrarnos, tampoco tienen nada de autenticidad. Por ello, es menester converger en di\u00e1logos de coraz\u00f3n, cada cual desde su experiencia de culto, desde su propia cultura, sus capacidades e iniciativas. <\/p>\n<p>Lo fundamental es no quedarse parado, ni resignarnos. La resignaci\u00f3n es una manera de dejarse morir. S\u00ed pretendemos construir un ma\u00f1ana m\u00e1s arm\u00f3nico y esperanzador, tenemos que activar los sue\u00f1os, para no fenecer entre maldades. Sin duda, una manera de contribuir a la protecci\u00f3n de la humanidad es la de estar en guardia como un poeta m\u00e1s. Las crisis no se resuelven por si solas. Ah\u00ed est\u00e1 el sufrimiento de los excluidos, el dolor de nuestra casa com\u00fan, las inseguridades nuestras, la arbitraria dominaci\u00f3n humana, la visi\u00f3n poderosa de algunas criaturas, que a\u00fan no se han dado cuenta de la interdependencia entre caminantes diversos. Nadie se basta por s\u00ed mismo \u00a1Aprend\u00e1moslo! El gran avance est\u00e1 en saber complementarse y en servirse mutuamente, sin sobornarse o dejarse comercializar, pues lo trascendente es mejorar el bienestar de todos los pa\u00edses y de la humanidad. Esencial para llegar a buen t\u00e9rmino, es no apropiarse de espacios que son comunes y dignificar toda vida; y, en todo caso, si se ocupa ha de ser solo para administrarlo en bien de la humanidad. En este sentido, hay que utilizar el poder con acierto, no avasallando, responsablemente, con la plenitud de los valores siempre como lenguaje, para poder tomar conciencia de los l\u00edmites y la orientaci\u00f3n debida.  <\/p>\n<p>Hay un impulso corrupto que ha de corregirse. La sensaci\u00f3n de asfixia se ha mundializado. Necesitamos otras \u00e9ticas, tejer lazos de pertenencia y romper barreras, provocar reacciones que nos modifiquen actitudes inhumanas. No puede haber gentes privadas de derechos humanos b\u00e1sicos. Corremos el riesgo permanente de volvernos borregos motivados por el endiosamientos, con la crisis de los lazos familiares y sociales, que nos impide reconocernos parte de nuestro an\u00e1logo. Ojal\u00e1 prevalezca esa grandeza humana noble y generosa, puesto que todo est\u00e1 ensamblado, y eso nos invita a madurar otro modo de coexistir, m\u00e1s espiritual que corporal.  Pero insisto, siempre vamos a tener un motivo para ilusionarnos, justo en el momento que sintamos que nos necesitamos colectivamente, que tenemos una deferencia por los dem\u00e1s y por el mundo, pues son los simples gestos de cada d\u00eda los que a veces nos revalorizan el ejercicio del amor, que es lo que realmente nos hace crecer. <\/p>\n<p>Por el contrario, si no se combaten la falta de equidad, la intolerancia y la emergencia clim\u00e1tica que afecta a toda la humanidad en su conjunto, a trav\u00e9s de ese m\u00edstico camino interior que cada cual llevamos consigo, dif\u00edcilmente vamos a progresar y a poder realizarnos humanamente, que es lo que de veras nos da felicidad. En todo caso, que no se repita una y otra vez el pasado, seamos honestos y creativos a trav\u00e9s de un presente que siempre es indicativo, mientras todo est\u00e1 condicionado a un futuro que provoque esa sublime po\u00e9tica con todo lo creado que tan luminosamente viven las personas con alma en camino. No trunquemos, por tanto, ocasiones que nos fraternicen. S\u00f3lo as\u00ed podremos superar esa ansiedad enfermiza que nos vuelve acaparadores, agresivos a m\u00e1s no poder y superficiales con el que camina a nuestro lado. Pensemos en que todos somos hijos del aire y de la vida, y que el porvenir ser\u00e1 nuestro a poco que pongamos la mesura en uno mismo, el principal freno de todos las inmoralidades. \u00a1No desperdiciemos m\u00e1s el tiempo, hag\u00e1moslo de verdad! <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":13955,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13954"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13954"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13954\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29978,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13954\/revisions\/29978"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13955"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13954"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13954"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13954"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}