{"id":13926,"date":"2019-07-18T00:00:00","date_gmt":"2019-07-18T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/me-niego-a-que-me-mutilen-el-corazon"},"modified":"2024-02-22T21:53:19","modified_gmt":"2024-02-23T03:53:19","slug":"me-niego-a-que-me-mutilen-el-corazon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/me-niego-a-que-me-mutilen-el-corazon","title":{"rendered":"Me niego a que me mutilen el coraz\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Algo m\u00e1s que palabras, por:&nbsp;V\u00edctor Corcoba Herrero<\/i><\/b><\/p>\n<p>Reconozco que me entusiasma la gente de palabra, con mirada profunda y visi\u00f3n amplia, dispuesta siempre a conciliar lenguajes y a relativizar situaciones; pero si hay algo que tambi\u00e9n me decepciona, son aquellos que intentan mutilarnos el coraz\u00f3n ideol\u00f3gicamente. Me niego en rotundo a ello. D\u00e9jennos sentirnos libres, aunque nos equivoquemos. Tampoco nos amarguen la existencia. Quiero vivir, y quiero hacerlo con alegr\u00eda. Porque la vida no es un combate, sino un discernimiento, que requiere fuerza y valent\u00eda para resistir nuestra propia fragilidad. Cada cual busca su personal esp\u00edritu y aviva sus talentos. El objetivo s\u00ed que ha de ser com\u00fan, la reconstrucci\u00f3n de un mundo m\u00e1s justo y menos desigual. A mi juicio, lo significativo es activar la cultura del abrazo, una verdadera salida de nosotros mismos, que nos insta a un autoan\u00e1lisis en nuestra forma de pensar y hacer.  Por ello, quiz\u00e1s tengamos que forjar un nuevo plan de acci\u00f3n, para que no nos quedemos \u00fanicamente en los buenos proyectos, sino que vayamos a ese cambio inclusivo que ha de transformarnos en un cultivo permanente de donaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Unirse es un buen plan y un justo concebir. Trabajar juntos es el gran avance, el mayor progreso, pues lo que se hace coraz\u00f3n a coraz\u00f3n, revierte en humanidad. Sin embargo, en todas partes, los pa\u00edses encaran el desaf\u00edo del envejecimiento de la poblaci\u00f3n, lo que se requiere promover la mano tendida para suscitar una vejez m\u00e1s saludable y activa, adem\u00e1s de brindarle protecci\u00f3n social adecuada. De igual modo, el mundo se encuentra desbordado por multitud de realidades violentas que han de cesar. Es una l\u00e1stima que la corriente vivificante de la po\u00e9tica, de esa m\u00edstica que mueve los esfuerzos, permanezca invisible. No seamos c\u00f3mplices de opresiones, ni cobardes, nos merecemos respeto mutuo y m\u00e1s que pan, amor sin reservas, del aut\u00e9ntico, para encontrar una respuesta de cari\u00f1o cada aurora.<\/p>\n<p>Ojal\u00e1 se nos despierte la voluntad y nuestras vidas demuestren su poder en acci\u00f3n conjunta y arm\u00f3nica, incluso en medio de la debilidad humana, para que tomemos otro rumbo m\u00e1s considerado, pues si importante en su momento fue vincular a la poblaci\u00f3n con los derechos humanos, hoy tambi\u00e9n tiene que ser fundamental hermanar sentimientos, al menos para no da\u00f1ar a los m\u00e1s vulnerables. No perdamos la esperanza de que dejemos hablar al alma, la esencia de lo que somos. Al fin y al cabo, el problema del ser humano no est\u00e1 en la carrera armament\u00edstica, sino en su esp\u00edritu, en que ning\u00fan poder terrestre violente el sagrario impenetrable de la libertad interior de cada ciudadano, pues la jerga de las entretelas es universal, solo se necesita sensibilidad para entenderlo y poder hablarlo.<\/p>\n<p>En efecto, pongamos constantemente coraz\u00f3n en lo que hacemos; m\u00e1xime en un tiempo de tanta siembra de atrocidades, que requieren con urgencia, sobre todo los m\u00e1s vulnerables, ayuda humanitaria y protecci\u00f3n. No podemos quedarnos encerrados en nosotros mismos, sin imaginaci\u00f3n alguna, es necesario auxiliarnos, vencer definitivamente la desgana, la dureza del nervio y el odio. Son tantas las tentaciones diab\u00f3licas, que no podemos dejarnos absorber por esta espiral de horror y de impotencia. Desde luego, hemos de salir a verter consuelo, a trav\u00e9s de un lenguaje de cercan\u00eda y un l\u00e9xico de paz. Cuando la sociedad y la pol\u00edtica no se comprometen a fortalecer el estado social, se priva de un recurso esencial a toda la familia humana, cuesti\u00f3n que ha de reconducirse y universalizarse. Ser\u00e1 una buena manera de generar otras atm\u00f3sferas m\u00e1s tolerantes y pac\u00edficas. Para empezar, empleemos bien los d\u00edas; vivamos en la palabra, pero tambi\u00e9n en la acci\u00f3n; coexistamos en el camino, pero tambi\u00e9n confiando abrazar horizontes de luz para todos.<\/p>\n<p>Truncado el coraz\u00f3n de los moradores todo es posible, hasta justificar el terror. Por eso, cualquier gesto pacifista nos engrandece el \u00e1nimo, que buena falta nos hace, y hasta revierte en entusiasmo. El momento no es para decaerse. Necesitamos alentarnos unos a otros. T\u00e9ngase en cuenta que el hambre est\u00e1 creciendo paulatinamente y se han perdido a\u00f1os de desarrollo a nivel mundial. Lo malo no es ya el debilitamiento de la econom\u00eda, sino la falta de solidaridad hacia esas gentes que no tienen asegurada la comida o su propia salud. En el n\u00facleo de esto est\u00e1n las comunidades y las tragedias individuales. A prop\u00f3sito, se me ocurre pensar en la declaraci\u00f3n del brote de la enfermedad del virus del \u00c9bola en la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo, una emergencia de salud p\u00fablica de inter\u00e9s internacional, que no debe utilizarse para estigmatizar o penalizar a las personas que m\u00e1s necesitan nuestra asistencia, y tambi\u00e9n sentir nuestro sufrimiento. Al fin y al cabo, todos somos linaje, hermanos, o si quieren familia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":13927,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13926"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13926"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13926\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29968,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13926\/revisions\/29968"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13927"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13926"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13926"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13926"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}