{"id":13785,"date":"2019-07-02T00:00:00","date_gmt":"2019-07-02T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/viajemos-al-corazon"},"modified":"2024-02-22T21:52:17","modified_gmt":"2024-02-23T03:52:17","slug":"viajemos-al-corazon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/viajemos-al-corazon","title":{"rendered":"Viajemos al coraz\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Algo m\u00e1s que palabras, por:&nbsp;V\u00edctor Corcoba Herrero<\/i><\/b><\/p>\n<p>El mejor viaje es hacia uno mismo, que es donde verdaderamente se pueden romper barreras, superar fronteras, intimar cambios, compartir y despertar sentimientos, construir horizontes de esperanza. Nunca es tarde para ponernos en marcha con nuevas ilusiones. Nos hace falta propiciar la gran revoluci\u00f3n de la ternura, al menos para sentirnos, tras el reposo de la pasi\u00f3n, vinculados a la gran familia humana. Pens\u00e1bamos que el dinero abr\u00eda todas las puertas, estim\u00e1ndolo m\u00e1s de lo que realmente vale, porque aniquila m\u00e1s esp\u00edritus que, el propio hierro, cuerpos. Demasiadas servidumbres para multitud de cat\u00e1strofes. Olvidamos que somos vida que da vida, lo m\u00e1ximo, lo importante ahora es no destruirse.<\/p>\n<p>Hemos de ser gentes conciliadoras. Esto requiere, sin duda, otros lenguajes m\u00e1s compasivos, otras maneras y modos de vivir menos ego\u00edstas, otra relaci\u00f3n m\u00e1s aut\u00e9ntica entre los moradores. Activemos diferentes capacidades. Se me ocurre pensar en la posibilidad de razonar a golpe de verso, despojado de toda hipocres\u00eda, pues lo importante no es atraer caudales, sino almas dispuestas a perdonarse, a compartir y a donarse. Nuestra misi\u00f3n es bien clara, la de cooperar y poder ayudarnos unos a otros. Por s\u00ed mismos, endiosados, nada podemos hacer. Nunca me cansar\u00e9 de vociferarlo, necesitamos mirarnos de otro modo, quiz\u00e1s po\u00e9ticamente, para explorar otras calzadas que no generen confusi\u00f3n. En todo caso, qu\u00e9dense con la idea de Quevedo, \u201clos que de coraz\u00f3n se quieren s\u00f3lo con el coraz\u00f3n se hablan\u201d, y ver\u00e1n c\u00f3mo se acrecientan los entusiasmos, que es donde verdaderamente radica el manantial viviente. <\/p>\n<p>Ese crucero de libre exploraci\u00f3n interna, nos interesa a todos. Es saludable an\u00edmicamente. Aprenda a respetarse. Consid\u00e9rese. No se deje caer en la redes de la explotaci\u00f3n. Movilice la conciencia. Lo prioritario es reconocerse uno as\u00ed mismo y amarse, bucear por su mar adentro, sentirse libre para poder experimentar este gozoso itinerario natural. Sin duda, requerimos de otro esp\u00edritu m\u00e1s generoso, con atm\u00f3sferas m\u00e1s comprensivas y abecedarios m\u00e1s sensibles a los pulsos existenciales. Est\u00e1 visto que la persona que ha empezado a vivir interiormente, empieza a coexistir m\u00e1s fraternalmente y a no encogerse de hombros. Por eso, es fundamental hacer balance de lo obrado siempre. Busquemos tiempo para hacerlo. Al fin y al cabo, estamos llamados a ser cooperantes unos de otros. Ese af\u00e1n cooperativista quiz\u00e1s tengamos que alentarlo mucho m\u00e1s. Ah\u00ed est\u00e1 el empleo cooperativo que tiende a ser m\u00e1s sostenible con el tiempo, y a mostrar una brecha m\u00e1s peque\u00f1a en las ganancias entre las posiciones m\u00e1s altas y m\u00e1s bajas. O ese profesional cooperante que trabaja en un pa\u00eds en desarrollo, tanto en el \u00e1mbito del progreso como de la ayuda humanitaria. Quiz\u00e1s lo esencial, por tanto, sea que el gran movimiento de personas se encamine a reconocerse primero, para luego tender puentes de uni\u00f3n y unidad, que aviven las sendas de concordia.<\/p>\n<p>Desde luego, no hay mejor tr\u00e1nsito por este planeta que la transparencia en todo, si en verdad queremos actuar arm\u00f3nicamente entre la humanidad y la naturaleza, a trav\u00e9s de nuevos impulsos cooperantes, pues si vital es rescatar al planeta, tambi\u00e9n es  transcendente liberar a todo ser humano y dignificarlo. S\u00f3lo a trav\u00e9s de ese viaje a la benevolencia ciudadana, podremos mirar hacia el futuro, y repensar sobre nuestro porvenir,  m\u00e1xime en un momento en que todos los d\u00edas hay un ni\u00f1o migrante muerto o desaparecido. Por eso, es tiempo de acciones contundentes y conjuntas, de darnos una nueva oportunidad y de reunirnos para hablar del ma\u00f1ana, que no del ayer que ya es pasado, y este pret\u00e9rito no mueve ruedas de molino. <\/p>\n<p>Por otra parte, no trunquemos jam\u00e1s los caminos del sue\u00f1o, dejemos que el tiempo nos injerte seguridad y paciencia. A\u00fan as\u00ed, equivocados, tenemos derecho a levantar la cabeza y a volver a empezar con esa apasionante gira por la subsistencia, porque nadie tiene derecho a robarte el anhelo de ser uno mismo. Las ganas de vivir y experimentar son de cada cual y nadie puede hacerlo por otro. En consecuencia, en ese paseo por la tierra que hemos de realizar todos, los mismos pasos han de ser un est\u00edmulo po\u00e9tico, que inspire a otros una imborrable huella en este mundo, ese rastro \u00fanico que s\u00f3lo un ser humano podr\u00e1 ofrecer, tras resistir las patolog\u00edas del individualismo consumista y superficial, el esp\u00edritu corrupto que nos invade y que nos deja totalmente aletargados. Despertemos. Toca desterrar la indiferencia. Necesitamos llevar a buen t\u00e9rmino lo cohabitado, nuestro particular andar, el crecimiento personal como camino, de haber vivido y dejado vivir. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":13786,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13785"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13785"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13785\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29914,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13785\/revisions\/29914"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13786"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13785"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13785"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13785"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}