{"id":13717,"date":"2019-06-25T00:00:00","date_gmt":"2019-06-25T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/un-nino-bueno"},"modified":"2024-02-22T21:51:48","modified_gmt":"2024-02-23T03:51:48","slug":"un-nino-bueno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/un-nino-bueno","title":{"rendered":"Un ni\u00f1o bueno&#8230;"},"content":{"rendered":"<p>Adem\u00e1s de las estupendas calificaciones en el bolet\u00edn el maestro le escribi\u00f3 unas palabras. Unas sencillas palabras: es un ni\u00f1o bueno. A su madre le encant\u00f3 aquella ma\u00f1ana de recogida de notas. El mayor de sus hijos ya hab\u00eda cumplido los once, ya ped\u00eda permiso para ir al cine con los amigos o para salir al parque a comer pipas&#8230;<\/p>\n<p>Y, s\u00ed, era justo un ni\u00f1o bueno. Morantista y aguadista, de coraz\u00f3n aficionado. Amigo de los libros de conquistas y de aventuras, le\u00eda en ese momento sobre El Cid. Deportista, chiquillo de zapatilla y de bicicleta. Un ni\u00f1o de ley. Los abuelos estaban orgullos\u00edsimos de \u00e9l, y el padre no pod\u00eda estarlo m\u00e1s. Era sonrisa de alegr\u00eda&#8230;<\/p>\n<p>..de alegr\u00eda y de pureza! Era, como le hab\u00edan ense\u00f1ado los mayores, un ni\u00f1o puro. Honrado, humilde. De verdad. Ya se le iluminaban los ojos cuando pasaba por su lado la ni\u00f1a rubia de trenzas. Era defensor de la justicia, buen amigo, buen compa\u00f1ero, gran primo, mejor hermano. Viv\u00eda en un pueblo precioso, entre monta\u00f1as&#8230;<\/p>\n<p>&#8230;y de mayor ser\u00eda un tipo leal, porque era un ni\u00f1o bueno con valores buenos y principios buenos..<\/p>\n<p>Dedicado a las personas de verdad y de ley<br \/>A los pueblos preciosos<br \/>A Morante<br \/>A Pablo Aguado<br \/>A morantistas <br \/>A cada Cid actual<br \/>A mi Luis<br \/>A Carlos<br \/>Al jefe: muy de verdad<br \/>A los ni\u00f1os. Estos d\u00edas reciben sus notas y dicen hola al verano..<br \/>A Blanca<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dedicado a las personas de verdad y de ley&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1025,"featured_media":13718,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13717"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1025"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13717"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13717\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29888,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13717\/revisions\/29888"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13718"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13717"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13717"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13717"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}