{"id":13683,"date":"2019-06-21T00:00:00","date_gmt":"2019-06-21T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/el-microcosmos-de-la-colonia-mexico"},"modified":"2024-02-22T21:51:33","modified_gmt":"2024-02-23T03:51:33","slug":"el-microcosmos-de-la-colonia-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/el-microcosmos-de-la-colonia-mexico","title":{"rendered":"El microcosmos de la colonia M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Cultura, por: Francisco Sol\u00eds Pe\u00f3n <\/i><\/b><\/p>\n<p><\/p>\n<p>A todas las madres del rumbo que nos curaron y nos cuidaron a todos como si fu\u00e9semos sus propios hijos.<\/p>\n<p>La colonia M\u00e9xico es un h\u00edbrido urbano, naci\u00f3 a manera de desarrollo habitacional exclusivo y termin\u00f3 convirti\u00e9ndose en el primer fraccionamiento emeritense.<\/p>\n<p>El martes pasado con el auspicio de PROHISPEN, mi padre, Francisco Sol\u00eds Preciat, la maestra Mercedes Loria Mendoza y un servidor, tuvimos el placer de cavilar junto a un nutrido grupo de vecinos y de vecinos nost\u00e1lgicos, sobre esa y otras peculiaridades sobre una de las zonas m\u00e1s emblem\u00e1ticas de esta ciudad.<\/p>\n<p>En 1942 unos famosos constructores de apellido Tomassi  lanzaron un ambicioso proyecto para que los \u201cricos\u201d del centro se pasaran a vivir al norte: Un total fracaso, veamos las causas. Se consideraba demasiado lejos para una residencia y demasiado cara para una casa de campo que bien podr\u00eda construirse en Itzimn\u00e1  por la mitad del precio.<\/p>\n<p>Posteriormente, el advenimiento de la colonia Alem\u00e1n donde las casas pr\u00e1cticamente se regalaban, dej\u00f3 a la M\u00e9xico en una suerte de limbo que hizo quebrar el proyecto original; incluso las llamadas \u201ccasas gemelas\u201d que a\u00fan hoy pueden admirarse frente al parque y que originalmente pertenecieron a los desarrolladores, fueron adquiridas por mi abuelo paterno y por su hermana menor Mercedes.<\/p>\n<p>Podemos decir que la colonia M\u00e9xico tiene dos padres y una madre, el anexo de la hacienda Buenavista (hoy Campestre y Buenavista), el ejido de Itzimn\u00e1 y ese formidable hombre de empresa llamado Arturo Ponce G. Cant\u00f3n. Gracias a Don Arturo, quien no solo construy\u00f3 su mansi\u00f3n en la zona sino tambi\u00e9n la de su hija (en la manzana que hoy es gran Chapur), la colonia revivi\u00f3 y muchos la voltearan a ver de nuevo, ese fue el caso del entonces gobernador Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez Beytia quien otorg\u00f3 todas las facilidades financieras para hacer casas de lujo.<\/p>\n<p>Han sido muchos los personajes que han habitado o que habitan la M\u00e9xico, para ser plural solo mencionar\u00e9 al gran filatelista y numism\u00e1tico don Jos\u00e9 Mena Esseff, a su hijo el cosmopolita \u201cPepe\u201d Mena, Do\u00f1a Miriam Echeverr\u00eda al ex gobernador de triste memoria Graciliano Alpuche Pinz\u00f3n y a una mezcla de sereno con polic\u00eda llamado Luis Suaste.<\/p>\n<p>Mi padre me contaba que cada solsticio escuchaba desde la terraza de su casa los ruidos de rituales mayas provenientes de un asentamiento irregular que hoy conocemos como la colonia Carrillo Puerto.<\/p>\n<p>Entre los acontecimientos que vale la pena recordar est\u00e1 la quema de coches frente a la casa de un inefable jefe policiaco durante el conflicto del \u201cCharras\u201d, la lucha vecinal por la defensa de un \u00e1rbol que hasta hoy sirve de diminuta  glorieta entre la calle 15 y la avenida L\u00edbano, sin olvidar el movimiento contra el paso deprimido.<\/p>\n<p>Hab\u00eda un parque precioso, un diminuto centro de barrio con un minis\u00faper \u201cKomesa\u201d, una escu\u00e1lida carnicer\u00eda, un molino de nixtamal y contra esquina una especie de panader\u00eda-miscel\u00e1nea llamada \u201cLa perla\u201d; tambi\u00e9n residencia grandes con jardines bien cuidados que conten\u00edan flores, rosas, amapolas y buganvilias de colores ex\u00f3ticos.<\/p>\n<p>No pasaba un solo auto, tampoco el tiempo \u00a1Ah pero que bella era la vida!   <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cultura<\/p>\n","protected":false},"author":1069,"featured_media":13684,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13683"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1069"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13683"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13683\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29875,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13683\/revisions\/29875"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13684"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13683"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13683"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13683"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}