{"id":13604,"date":"2019-06-13T00:00:00","date_gmt":"2019-06-13T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/por-la-sensatez-del-mundo"},"modified":"2024-02-22T21:51:01","modified_gmt":"2024-02-23T03:51:01","slug":"por-la-sensatez-del-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/por-la-sensatez-del-mundo","title":{"rendered":"Por la sensatez del mundo"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Algo m\u00e1s que palabras, por: V\u00edctor Corcoba Herrero<\/i><\/b><\/p>\n<p>La realidad nos muestra de forma significativa ciertos acontecimientos, que ponen en peligro la sensatez en el mundo, el equilibrio entre moradores, pues tanto la degradaci\u00f3n humana como la ambiental es un hecho que est\u00e1 ah\u00ed, en cualquier esquina del planeta. Se me ocurre pensar en esa multitud de gentes que a\u00fan sufren inseguridad alimentaria aguda. Desde luego, las guerras son la principal causa del hambre extrema. No aprendemos. La ceguera es manifiesta. Proseguimos alimentando contiendas absurdas, en lugar de tender puentes y avivar la cultura del abrazo. Si el desgaste profesional y la adicci\u00f3n a los videojuegos se suman a la lista de trastornos de salud mental, es tambi\u00e9n p\u00fablico y notorio que el deterioro de los moradores en escenarios violentos, lo que hace es agravar este tipo de situaciones, y aunque la depresi\u00f3n y la ansiedad aumentan con la edad, lo cierto es que nadie puede ser equilibrado con el est\u00f3mago vac\u00edo, o caminando de continuo por una atm\u00f3sfera irrespirable y con el esp\u00edritu en vela permanente, ante la agitaci\u00f3n que generan los combates.<\/p>\n<p>Hoy d\u00eda, el h\u00e1bito de la reflexi\u00f3n se ha vuelto particularmente imprescindible, porque la vida que nos ha tocado vivir ofrece enormes caminos, ya sean virtuales o reales, de distracci\u00f3n y adoctrinamiento, que nos impiden ser nosotros mismos. Y uno ha de ser lo que quiera ser. Para empezar, estimo, que la sociedad tiene que humanizarse, desde todas las culturas y desde lo m\u00e1s aut\u00e9ntico de s\u00ed misma. Necesitamos ser respetados, valorados y considerados, cuando menos para cerrar la brecha de la desigualdad. Sin justicia social, dif\u00edcilmente vamos a poder armonizarnos, por muy interconectados que nos sintamos. A mi juicio, tenemos que hacer mucho m\u00e1s para convertir el crecimiento econ\u00f3mico en un avance m\u00e1s human\u00edstico y solidario. El hecho de que millones de ciudadanos vivan en la pobreza, a pesar de estar trabajando, cuando menos debe hacernos recapacitar, m\u00e1xime en un momento en que la informalidad y la mala calidad del trabajo siguen siendo generalizadas en todo tipo de empleo, y afectando a todo el planeta. Por consiguiente, activar una buena capacidad de raciocinio o de sentido com\u00fan, ha de ser algo prioritario en nuestras vidas. <\/p>\n<p>De no producirse esa apuesta por el valor de la raz\u00f3n humana de la sensatez, dif\u00edcilmente vamos a poder realzarnos en esa unidad como especie pensante.  El ejemplo lo tenemos en los nuevos modelos empresariales, que corren el riesgo de que minen los logros conseguidos en materia de formalidad y seguridad laboral, protecci\u00f3n social y regulaciones laborales. Ojal\u00e1 que la Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo pase de las promesas a las verdaderas acciones, ya que las condiciones laborales que son injustas, aparte de poner en peligro la quietud mundial, tambi\u00e9n se violan el derecho a perseguir el bienestar material y el desarrollo espiritual en libertad y dignidad, que todos nos merecemos por el simple hecho de haber nacido. Reaccionar con humilde reposo, esto es sembrar humanidad. No ignoremos las situaciones dolorosas, tampoco las escondamos, pongamos ejercicio en ese cambio.<\/p>\n<p>En cualquier caso, por muy complejo y dif\u00edcil que sea el momento, hemos de actuar con esperanza y sensatez, tal vez para ello tengamos que transformar los corazones de piedra en corazones m\u00e1s sensibles, pues cuanta gente en su propio coexistir jam\u00e1s ha experimentado una caricia, una atenci\u00f3n de amor, un gesto de ternura; y son, precisamente estas pr\u00e1cticas, las que nos hacen ser mejores pobladores, siempre dispuestos a saber re\u00edr y llorar a la par de nuestros semejantes, pues lo trascendente no es poder subirse al carro vencedor, sino la de aquel que camina sereno, esperanzado en transformar y en disipar cualquier conflicto, por grande que nos parezca. Lo importante es no ignorarlo nunca, para plantarle entusiasmo en la resoluci\u00f3n. Sembrar concordia a nuestro alrededor, esto es ya un gran avance.<\/p>\n<p>Confiemos en nuestra madurez, en nuestra firmeza interior de poner alegr\u00eda y sentido del humor donde haya crispaci\u00f3n, audacia y fervor en procurar andar siempre en conciliaci\u00f3n, alej\u00e1ndonos de cualquier disputa que nos envenene, pues la mejor acometida no est\u00e1 en aletargarse, sino en reanimarse, tampoco en anestesiarse la conciencia, sino en tomar el pulso de la situaci\u00f3n y luego poner empe\u00f1o en actuar. Por cierto, dicen que la mejor sabidur\u00eda es conocerse a uno mismo, y luego el abrirse, el ponerse en acci\u00f3n, sabiendo cu\u00e1l es el siguiente paso para no convertirnos en marionetas a merced de ning\u00fan poder mundano. Cada cual ha de ser due\u00f1o de s\u00ed mismo. No modelemos liberaciones que no son. Sin duda, ser\u00e1 un buen modo de contribuir a las alianzas, el respeto a la autonom\u00eda de cada ser humano. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":13605,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13604"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13604"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13604\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29845,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13604\/revisions\/29845"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13605"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13604"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13604"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13604"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}