{"id":13543,"date":"2019-06-06T00:00:00","date_gmt":"2019-06-06T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/el-espiritu-poetico-de-los-oceanos"},"modified":"2024-02-22T21:50:36","modified_gmt":"2024-02-23T03:50:36","slug":"el-espiritu-poetico-de-los-oceanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/el-espiritu-poetico-de-los-oceanos","title":{"rendered":"El esp\u00edritu po\u00e9tico de los oc\u00e9anos"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Algo m\u00e1s que palabras, por:&nbsp;V\u00edctor Corcoba Herrero<\/i><\/b><\/p>\n<p><b><i>\u201cTan importante como cambiar el mundo, es empezar por cambiarse uno mismo, huyendo de las necedades\u201d. <\/i><\/b><\/p>\n<p>Reivindico el rescate po\u00e9tico de los oc\u00e9anos, esa belleza natural que hemos de conservar y proteger, pues forman parte de nuestro pulso viviente, de nuestro propio sentir que camina y se regenera por estos espacios inmensos, escenario habitual de los m\u00e1s sublimes latidos, renaci\u00e9ndonos a una biograf\u00eda de sue\u00f1os, que es lo que hace que la vivencia sea interesante. Por consiguiente, dejemos de plantar cementerios  en el maravilloso mundo naval, conservemos su esencia y hasta el color de su piel, para crecernos como poetas, y poder recrearnos ante su perenne lenguaje de olas, y as\u00ed concebir una hermen\u00e9utica adecuada, que respete los timbres de la naturaleza y los delicados equilibrios que conforman las expresiones del agua; que es lo que, en definitiva, da firmeza al poema que somos.<\/p>\n<p>En efecto, formamos parte de esa poes\u00eda en perpetuidad que no podemos manipular a nuestro antojo. Ah\u00ed est\u00e1 el aire d\u00e1ndonos fortaleza. Tambi\u00e9n all\u00e1 est\u00e1 el mar, unas veces bravo y en otras ocasiones m\u00e1s sereno, don\u00e1ndonos su abecedario de asombros reconstituyentes. Pensemos que el l\u00edquido elemento es como aquel astro que nos indica la ruta a tomar, porque nos pone alas y nos vierte pureza. Lo mismo nos sucede con la corriente del viento, acarici\u00e1ndonos el alma. Desde luego, las verdaderas galaxias de nuestra historia son las personas, aquellas que han sabido vivir con la m\u00e9trica de la rectitud en sus andares. Ojal\u00e1 aprendamos, no obstante, a llevar consigo la mel\u00f3dica loa de ser agradecidos con quien es el eje central de nuestras relaciones, el manantial de los azules. Por eso, tan importante como cambiar el mundo, es empezar por cambiarse uno mismo, huyendo de las necedades.<\/p>\n<p>Hoy m\u00e1s que nunca se precisan gentes con verbo, pero tambi\u00e9n con \u00e1nimo responsable, que nos facilite el cambio de actitudes, ante el deterioro del medio ambiente, los oc\u00e9anos y los mares. Se me ocurre reflexionar sobre esos trece millones de toneladas de pl\u00e1stico que se filtran en los pi\u00e9lagos cada a\u00f1o, lo que provoca, entre otros deterioros, la muerte de cien mil especies marinas. T\u00e9ngase presente que estas profundas  extensiones costeras  act\u00faan como verdadero aliento del planeta. Proporcionan la mayor parte del oxigeno que respiramos. Asimismo, son fuente de alimento y medicinas. De igual modo, forman parte fundamental de esa vers\u00e1til envoltura viva que nos armoniza, haciendo buc\u00f3lica y racional la esperanza de observar luz en otros lugares donde antes nos parec\u00edan sombras. <\/p>\n<p>En consecuencia, esas masas de agua oce\u00e1nicas, que tienen la capacidad de envolvernos en su m\u00edstica, lo que hace es invitarnos a reflexionar sobre nuestros or\u00edgenes. No olvidemos que todo se cierne sobre la faz de los reflejos. Los oc\u00e9anos han de unirnos en ese af\u00e1n id\u00edlico con el que todos so\u00f1amos. Sea como fuere, estamos llamados a acrecentar esa estrofa que nos esclarece y clarifica, con esp\u00edritu activo, embelleciendo con nuestras pinceladas paradis\u00edacas todos nuestros trayectos recorridos, como si todo dependiese de la musa creativa, pero tambi\u00e9n trabajando de continuo y tenazmente por aquello que anhelamos. <\/p>\n<p>Nuestras manos han de estar siempre a pie de obra, para bien o para mal. Hag\u00e1moslo como \u00e1ngeles que custodian los dones recibidos del autor existencial, en particular los cursos de agua, la toga de los mares, as\u00ed como la gran meseta marina que cubre el 71% de la superficie de la tierra, siendo el Pac\u00edfico el mayor de todos. Armonic\u00e9monos al albor de su rociado efecto de placenteros afectos. Luego, si a\u00fan nos resta empuje, propiciemos en todos ellos el gran ba\u00f1o de la conciencia,  ya sea en el Atl\u00e1ntico o en el \u00cdndico, en  el \u00c1rtico y Ant\u00e1rtico, o en el mism\u00edsimo Pac\u00edfico; al fin surgir\u00e1 por s\u00ed mismo el m\u00e1s n\u00edtido cantar, aquel que germina por deleite y concluye en sabidur\u00eda. Esto suele pasar cuando se respeta por convicci\u00f3n el oc\u00e9ano de la vida. Dicho queda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":13544,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13543"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13543"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13543\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29822,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13543\/revisions\/29822"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13544"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13543"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13543"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13543"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}