{"id":13512,"date":"2019-05-31T00:00:00","date_gmt":"2019-05-31T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/violencia-politica-2"},"modified":"2024-02-22T21:50:22","modified_gmt":"2024-02-23T03:50:22","slug":"violencia-politica-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/violencia-politica-2","title":{"rendered":"Violencia pol\u00edtica"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Por Uuc-kib Espadas Ancona<\/i><\/b><\/p>\n<p>Este mi\u00e9rcoles, un libro-bomba estall\u00f3 en el Senado de la Rep\u00fablica, en la oficina de la senadora Citlali Hern\u00e1ndez, de MORENA, produci\u00e9ndole heridas menores. Ese mismo d\u00eda, V\u00edctor Rico Escobedo, brigadista del PRD, corri\u00f3 con menos suerte. A sus 18 a\u00f1os muri\u00f3 asesinado a balazos en Ciudad Victoria. El pa\u00eds vagamente se dio por enterado de ambos hechos.<\/p>\n<p>La violencia pol\u00edtica, en general, y la electoral, en particular, es un a\u00f1ejo problema nacional. Durante el siglo XX, las grandes confrontaciones electorales (en 1929, 1940, 1952 y 1988) estuvieron acompa\u00f1adas de diversas expresiones de violencia, incluyendo el asesinato, y que como regla general, se ejerci\u00f3 desde el Estado en contra de los opositores. Esta din\u00e1mica tuvo un cambio n\u00edtido a partir de 1997, cuando dej\u00f3 de ser parte de la l\u00f3gica general de la pol\u00edtica mexicana.<\/p>\n<p>Esto desde luego no significa que la violencia electoral haya desaparecido, sino tan solo que comenz\u00f3 a generarse por procesos distintos, menos generales, vincul\u00e1ndose a espacios locales y a diversos partidos, entre otras cosas. A partir de 2000, en todo caso, la ruptura del r\u00e9gimen de partido de Estado signific\u00f3 tambi\u00e9n que los antiguos mecanismos de violencia institucional perdieron funcionalidad y eficacia. La nueva violencia tiene distintos focos, parte de m\u00faltiples actores, no es necesariamente oficial, y no persigue fines comunes. \u00c9sta es la violencia que testificamos el viernes.<\/p>\n<p>Ni la explosi\u00f3n del Senado, ni el asesinato de Tamaulipas pueden atribuirse sensatamente, en primera instancia, a la acci\u00f3n del Estado. En el caso de la legisladora morenista, el sin sentido es evidente, en el caso del joven perredista, aun siendo un opositor, no hay evidencia inmediata de responsabilidad de actores oficiales, ni otros elementos que lleven a concluir l\u00f3gicamente que \u00e9sta existe. Estamos ante distintos actores, que operan en contextos diferentes, y cuyos il\u00edcitos no obedecen a causas comunes. No es ya el Estado como foco principal de la violencia pol\u00edtica y electoral, actuando en represi\u00f3n de opositores. Es la dispersi\u00f3n de los focos de violencia, su ampliaci\u00f3n social y su crecimiento rebasando la capacidad estatal de controlarla.<\/p>\n<p>Parad\u00f3jicamente, en este nuevo M\u00e9xico de violencia sin concierto, la sociedad ha desarrollado r\u00e1pidamente una gran insensibilidad al dolor ajeno. Desde hace algunas elecciones, cada jornada tiene un n\u00famero variable de muertos, que provocan cada vez menos sorpresa, y que simult\u00e1neamente evidencian la incapacidad social y estatal de dirimir conflictos electorales en paz plena. Es verdad que en d\u00edas de elecci\u00f3n la tranquilidad prevalece en la gran mayor\u00eda de las casillas, pero no se trata de un balance. Elecciones con muertos y bombas son inaceptables, independientemente de su n\u00famero.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Violencia pol\u00edtica<\/p>\n","protected":false},"author":1056,"featured_media":13513,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13512"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1056"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13512"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13512\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29810,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13512\/revisions\/29810"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13513"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13512"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13512"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13512"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}