{"id":13480,"date":"2019-05-30T00:00:00","date_gmt":"2019-05-30T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/uno-ha-de-crecer-cooperando"},"modified":"2024-02-22T21:50:15","modified_gmt":"2024-02-23T03:50:15","slug":"uno-ha-de-crecer-cooperando","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/uno-ha-de-crecer-cooperando","title":{"rendered":"Uno ha de crecer cooperando"},"content":{"rendered":"<p><i><b>Algo m\u00e1s que palabras, por: V\u00edctor&nbsp;Corcoba Herrero<\/b><\/i><\/p>\n<p>No me gustan esas gentes que viven pensando que se bastan por s\u00ed mismos, que no les importa crecer en la maldad, con tal de acrecentar sus caudales y endiosarse. Tampoco me satisfacen aquellos miembros de gobiernos o jefes de Estado, incapaces de aglutinar arm\u00f3nicamente, pues es esencial globalizar energ\u00edas, trabajar ensamblados por el bien com\u00fan, cooperar para tender puentes de uni\u00f3n. Todo se transforma cada amanecer, nada es lo mismo, pero requiere de nuestra contribuci\u00f3n para convertirse en camino y en un andar, tan est\u00e9tico como \u00e9tico, por el que puedan desarrollarse todos los moradores. De ah\u00ed, la importancia de que las personas hagan de cada instante de su vida, una profunda renovaci\u00f3n interior, a fin de que, teniendo viva conciencia de la propia responsabilidad ciudadana, acepten dejarse acompa\u00f1ar y, de este modo, poder custodiar en alianza con lo que la propia vida no exige, la de ser constructores de una misi\u00f3n tan universal como es el respeto mutuo, regener\u00e1ndonos en todo momento hacia esa consideraci\u00f3n que todos anhelamos para s\u00ed. Ojal\u00e1 tambi\u00e9n para los dem\u00e1s. <\/p>\n<p>En verdad, el amor todo lo dulcifica con dulces miradas, lo arropa y comprende, y cada situaci\u00f3n es \u00fanica como tambi\u00e9n somos exclusivos cada uno de nosotros. Por consiguiente, siguiendo ese ciclo de amor que cada cual lleva consigo, tambi\u00e9n los crecimientos econ\u00f3micos han de llegar a todos. La celebraci\u00f3n reciente del veinticinco aniversario del Acuerdo sobre el Espacio Econ\u00f3mico Europeo, en vigor desde 1994, quiz\u00e1s sea un buen recuerdo para subrayar la importancia de  la cooperaci\u00f3n entre pa\u00edses. Indudablemente, la ciudadan\u00eda en su conjunto, con sus pol\u00edticas al frente a trav\u00e9s de sus l\u00edderes, ha de pensar m\u00e1s en garantizar la igualdad de oportunidades, en universalizar el acceso al mercado laboral, con unas condiciones de trabajo m\u00e1s justas y protectoras, que no excluyan a nadie y que conlleven ascender humanamente para poder afrontar la vida en libertad, reconociendo que todos los pensamientos nacen de esa incondicional pasi\u00f3n por amar, querencia que nunca se irrita y jam\u00e1s se venga.<\/p>\n<p>Sea como fuere, hay mucha gente hambrienta de aut\u00e9nticos sentimientos, que ha perdido hasta la devoci\u00f3n inherente, su dignidad humana. Precisan sentir nuestro aliento a su vera, que estamos a su lado, respirando con ellos las penurias que nos hemos reinventados los humanos. Pong\u00e1monos a reparar tantas entretelas heladas, tanta multitud empedrada de vicios. Con frecuencia se nos invita a injertar estima, simplemente eso. Hoy m\u00e1s que nunca se demanda asistencia humanitaria por todos los territorios. Muchos seres humanos caminan en riesgo permanente, requieren de nuestro incondicional auxilio, tanto material como an\u00edmico. Es cierto que el mundo ha reforzado la legislaci\u00f3n y las medidas tangibles para proteger a la poblaci\u00f3n civil de los pa\u00edses en conflicto y el tema es prioritario en la agenda del Consejo de Seguridad de la ONU; sin embargo, las violaciones de derechos humanos y los ataques indiscriminados contra los civiles siguen ocurriendo con regularidad; en consecuencia, a mi juicio, hemos de trabajar mucho m\u00e1s para que se respeten las leyes internacionales y se nos ablande el coraz\u00f3n. Al final uno se expande con lo que en realidad ha cooperado en dar vida, como arquitecto de latidos, en este infernal mundo de intereses mezquinos. <\/p>\n<p>Con raz\u00f3n se dice que el individuo asciende cuando se deja caer de rodillas. No somos nadie sin los acompa\u00f1antes. Es fundamental, por tanto, estar abiertos a la vida y no encerrarnos jam\u00e1s en la posesi\u00f3n de un \u00fanico camino. No tengamos miedo a comprometernos a la hora de tomar decisiones que verdaderamente nos hagan progresar y esperanzarnos, sobre todo para compartir anhelos y dar luz entre tantas sombras que nos circundan. Seamos gentes de paz, pero tambi\u00e9n pueblos de acogida. Se me ocurre pensar en la historia de aquellos que arriesgan su vida, don\u00e1ndose a los dem\u00e1s, para que vivan, incluso ofreciendo su distintiva existencia. Como paradigma inmediato, la haza\u00f1a del soldado Chancy Chitete, que se lanz\u00f3 sin dudarlo a ayudar a su compa\u00f1ero en medio de una temporal de balas. Ciertamente, no vivi\u00f3 para contarlo, pero nos quedar\u00e1 por siempre su testimonio de heroicidad, de sacrificio, pues su paso por esta vida marc\u00f3 la diferencia de manera profunda, por esta tierra de todos y de nadie en particular, hasta el punto que representa una fuente de iluminaci\u00f3n en medio de tantas oscuridades vividas.<\/p>\n<p>En efecto, hemos de estimarnos por lo que hacemos, jam\u00e1s por lo que somos; y, en este sentido, estamos llamados a mundializarnos, a adoptar entre nosotros formas de cooperaci\u00f3n y colaboraci\u00f3n de acci\u00f3n bilateral, pues hoy ser\u00e1 por m\u00ed, ma\u00f1ana ser\u00e1 por ti, y al siguiente por el otro. Cooperar humanamente es activar el crecimiento de hermanarse, de poder embellecerse con el florecimiento de tantas moralidades olvidadas, y que necesitamos rescatarlas, al  menos para poder sentir la virtud de la fortaleza, o de ese coraje c\u00edvico, que nos insta a afrontar los peligros y a soportar las adversidades por una causa justa, que es lo que verdaderamente puede reconciliar unas culturas con otras, inmersas actualmente en un aluvi\u00f3n de conflictos armados que originan un enorme sufrimiento. A pesar de estos calvarios, sabed que todos se curan con afecto. \u00danicamente requieren de un tierno calor llameando, para que los esfuerzos no se paren por el frio. Cooperemos con el fuego del cari\u00f1o, y por ende, hag\u00e1moslo al fervor de la savia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":13481,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13480"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13480"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13480\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29799,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13480\/revisions\/29799"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13481"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13480"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13480"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13480"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}