{"id":13340,"date":"2019-05-14T00:00:00","date_gmt":"2019-05-14T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/no-es-bueno-darse-por-vencido"},"modified":"2024-02-22T21:49:25","modified_gmt":"2024-02-23T03:49:25","slug":"no-es-bueno-darse-por-vencido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/no-es-bueno-darse-por-vencido","title":{"rendered":"No es bueno darse por vencido"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Algo m\u00e1s que palabras, por:&nbsp;V\u00edctor Corcoba Herrero<\/i><\/b><b><\/b><\/p>\n<p>Por muy graves que sean las situaciones de lamento o tristeza, jam\u00e1s hay que darse por vencido, al menos siempre nos ha de quedar la capacidad de so\u00f1ar por otro mundo m\u00e1s humano, por una manera m\u00e1s hermosa de coexistir, pues por mucha crueldad que recibamos en nuestros andares vivientes, siempre es posible reinventar otro espacio m\u00e1s esperanzador, muchas veces es cuesti\u00f3n de reanimarse, de poner paciencia y empe\u00f1o en querer levantar cabeza y volver a empezar de nuevo. Ciertamente, hemos de ayudarnos unos a otros a mirar hacia delante, m\u00e1xime en un momento en el que peligran tantas cosas buenas a nivel mundial. En ocasiones, creo que nos falta empuje, sensibilizaci\u00f3n y coraje, contra esa cultura destructiva. Ojal\u00e1 aprendamos a escucharnos y a respetarnos. Es una lecci\u00f3n que tenemos pendiente y que suelen aprovechar los falsos servidores para adoctrinarnos en su mentira. Verdaderamente, hay mucho coraz\u00f3n joven enfermo, resignado y asfixiado, con mucha ansiedad, que requiere cuando menos escuchar otras vivencias; la de nuestros mayores, nuestros mejores gu\u00edas. Ellos s\u00ed que pueden ayudarnos a crecer, son nuestras ra\u00edces; y, para poder echar flores y luego dar frutos, se requiere adentrarnos en nuestra propia historia existencial, sin complejos, pues son la fuerza de las cepas, las que enaltecen un linaje y glorifican los anhelos. <\/p>\n<p>Desde luego, me encanta la gente que se entusiasma, que vive con toda la pasi\u00f3n el acontecer de los d\u00edas. Se me ocurre pensar, por lo reciente de la noticia y el incremento de variedades de plantas en peligro de extinci\u00f3n a nivel mundial, en los bancos de semillas en Colombia, orientados en promover la acci\u00f3n clim\u00e1tica, la seguridad alimentaria y el rescate del conocimiento tradicional. Bravo por esas personas de la regi\u00f3n de La Mojana, cuyos huertos dom\u00e9sticos y bancos de semillas est\u00e1n transformando su propio entorno. Lo mismo pasa con la conservaci\u00f3n de las aves, es tambi\u00e9n un problema global, que hemos de compartir la ciudadan\u00eda de todo el mundo, haciendo que nuestras voces y acciones se extiendan por todo el planeta, por esas rutas migratorias tan necesitadas de otro aire m\u00e1s puro, menos contaminante. Hoy por hoy, tambi\u00e9n nos consta que el n\u00famero de aves marinas que mueren a causa de los efectos del pl\u00e1stico cada a\u00f1o es actualmente de 1 mill\u00f3n y que sigue creciendo. La investigaci\u00f3n existente se\u00f1ala la urgencia del asunto: no solo el 90% de las aves marinas tienen pl\u00e1stico en sus entra\u00f1as, sino que esta proporci\u00f3n alcanzar\u00e1 el 99% para 2050. Sin duda, no podemos decaer, hay que mejorar la gesti\u00f3n de residuos y sobre todo aumentar la conciencia p\u00fablica de que nada de este mundo puede dejarnos indiferentes. Analicemos las se\u00f1ales de otros sue\u00f1os y pong\u00e1monos en faena, que ning\u00fan castillo construido en el aire se desmorona, su trabajo jam\u00e1s se pierde. Seguramente servir\u00e1 de base para otra nueva visi\u00f3n. <\/p>\n<p>En efecto, hemos de estar en primera l\u00ednea de acci\u00f3n en ese sue\u00f1o compartido y vivido, tanto frente al deterioro ambiental global como en la falta de sentimientos y valores personales m\u00e1s profundos. De utop\u00edas tambi\u00e9n se construyen jardines. Nos hace falta ejercicio para repensar sobre otras sendas m\u00e1s confluentes, cuesti\u00f3n que no es nada f\u00e1cil, ya que hay una fuerte tentaci\u00f3n de venganza, que nos impide cerrar heridas, en lugar de activar el perd\u00f3n que es lo que realmente nos engrandece como ciudadanos de bien. La reconciliaci\u00f3n llama al coraz\u00f3n de los humanos. Es otra de las grandes aspiraciones pendientes. No tienen sentido las guerras. Al respecto, un nuevo informe publicado recientemente por la Organizaci\u00f3n de Naciones Unidas para la Alimentaci\u00f3n y la Agricultura (FAO), dice que el hambre continua aumentando en la regi\u00f3n de Oriente Medio y el norte de \u00c1frica, siendo su principal causante de esta coyuntura los enfrentamientos. Sin embargo, aquellos pa\u00edses que no est\u00e1n en conflicto, han logrado mejores resultados de seguridad alimentaria y nutrici\u00f3n. \u00a1Nunca desistamos del sue\u00f1o de la concordia! <\/p>\n<p>Por consiguiente, ah\u00ed est\u00e1n los datos, en los pa\u00edses unidos por una misma preocupaci\u00f3n, la de auxiliarnos entre todos los moradores del planeta, es como se avanza en tranquilidad y en justicia con los pobres. Sea como fuere, hemos de imaginar otro contexto, en el que se favorezca el derecho a vivir y a ser feliz. Convencerse de que el deterioro de la calidad de nuestra propia vida y su degradaci\u00f3n social, se produce en parte por esa falta de encuentro generoso entre culturas diversas, forjando una insatisfacci\u00f3n permanente en las relaciones interpersonales o un da\u00f1ino aislamiento, por si mismo ya es una gran evoluci\u00f3n, porque fragmentarse es perder fuerza como especie pensante.  La verdadera sabidur\u00eda, quiz\u00e1s radique en ese esp\u00edritu cervantino, de que el sue\u00f1o es el alivio de las miserias para los que las sufren despiertos. La posibilidad de llevar a buen t\u00e9rmino el af\u00e1n por vivir, y el desvelo por dejar vivir para poder convivir amando, es lo que hace que la vida sea fruct\u00edfera y, por ende, interesante. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":13341,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13340"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13340"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13340\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29747,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13340\/revisions\/29747"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13341"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13340"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13340"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13340"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}