{"id":13254,"date":"2019-05-02T00:00:00","date_gmt":"2019-05-02T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/retoricas-repelentes"},"modified":"2024-02-22T21:48:55","modified_gmt":"2024-02-23T03:48:55","slug":"retoricas-repelentes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/retoricas-repelentes","title":{"rendered":"Ret\u00f3ricas repelentes"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Algo mas que palabras, por: Victor Corcoba Herrero<\/i><\/b><\/p>\n<p>No me gustan esas gentes que imprimen a su paso un lenguaje incendiario destructivo. Por mucha ret\u00f3rica que se utilice, la falsedad nos destruye nuestra alentada existencia. No olvidemos que la evidencia siempre triunfa por s\u00ed misma. Por tanto, a las cosas hay que llamarlas por su nombre. A mi juicio, hay que poner techo en algunas actitudes. Ya est\u00e1 bien de esparcir veneno hacia aquellas personas que piensan diferente a nosotros. Un respeto, por favor. Cuidado con el odio sembrado, tan de moda en esta \u00e9poca, por cierto extendido como la p\u00f3lvora a trav\u00e9s de las diversas redes sociales, pues este modo de proceder enga\u00f1ando, de confundirlo todo, lo que genera es un ambiente tr\u00e1gico de violencia y crueldad que nos acaba devorando como especie. En consecuencia, todos estamos llamados a promover otras miradas m\u00e1s aut\u00e9nticas, otras visiones m\u00e1s ver\u00eddicas, tambi\u00e9n a pronunciar otros discursos menos vengativos, para poder defender aquellos valores que nos unen, y as\u00ed tambi\u00e9n poder cimentar una sola familia humana que, como tal,  no tiemble de fr\u00edo.<\/p>\n<p>El v\u00ednculo que nos une no es tanto de sangre, sino de respeto y de consideraci\u00f3n. No lo tenemos f\u00e1cil. La cordialidad brilla tantas veces por su ausencia, que los calvarios se acrecientan porque las generaciones actuales  no se respetan ni as\u00ed mismas. Como jam\u00e1s, cultivamos ret\u00f3ricas verdaderamente repugnantes, que nos dejan sin palabras. Musulmanes asesinados a tiros en mezquitas, jud\u00edos baleados en sinagogas, cristianos disparados en oraci\u00f3n, ni\u00f1os a los que se les extermina hasta su propia inocencia, mujeres a las que se les impide pensar en igualdad con los hombres, individuos a los que se les reprime manifestarse de forma pac\u00edfica, ciudadanos a los que se les coartan sus sue\u00f1os de transformar la econom\u00eda mundial y crear un mundo en el que las empresas puedan avanzar de forma sostenible satisfaciendo al tiempo las necesidades de los m\u00e1s vulnerables\u2026 Podr\u00edamos continuar enumerando nuevas realidades que nos abochornan y repelen. Ante estas situaciones no cabe otra que la uni\u00f3n y la unidad, lo que requiere de cada uno de nosotros salir de ese estado de confusi\u00f3n por el que a veces transitamos, queriendo o sin querer, pues la paz necesita de otros lenguajes m\u00e1s del coraz\u00f3n, emanados del naciente de la verdad. <\/p>\n<p>Indudablemente, si queremos contribuir al cambio de comportamiento, no puede quedar nada impune,  lo que nos exige reconstruirnos bajo otros espacios m\u00e1s equitativos, mediante un clima de sinceridad que movilice nuestras propias energ\u00edas hacia el encuentro con el pr\u00f3jimo, hasta hacerlo pr\u00f3ximo a cada cual. En efecto, todos estamos llamados a ser comunidad, y en esto la fuerza de lo arm\u00f3nico, es primordial. Nunca habr\u00e1 sosiego entre an\u00e1logos si cultivamos la hipocres\u00eda como di\u00e1logo, y este conversar lo adoctrinamos a nuestro antojo. Pensemos que la certeza es \u00fanica como \u00fanicos somos tambi\u00e9n nosotros, y que es verdaderamente lo que nos acerca. Quiz\u00e1s tengamos que regresar, una vez m\u00e1s, a ese aliento que nace del propio devenir de las cosas  para poder entendernos y, bajo esta potestad de familia pensante, poder decidir racionalmente entre tanta diversidad. Ahora bien, hay que estar alerta, con esa atm\u00f3sfera de manipuladores que nos gobiernan a veces, pues su fuerza es realmente demoledora. <\/p>\n<p>No hay ninguna religi\u00f3n, y cito al Papa Francisco que continuamente lo recuerda, ya sea el islamismo o el juda\u00edsmo, que promueva la violencia, as\u00ed que quienes cometen esos cr\u00edmenes, esos denominados l\u00edderes religiosos, son sencillamente falseadores, sociedades sin escr\u00fapulos que han hecho de la simulaci\u00f3n su propio \u00e1rbol del ed\u00e9n. Esto se ha extendido tanto en las colectividades actuales, sobre todo en ciertos l\u00edderes pol\u00edticos, que algunos seres humanos son tan dobles que ya no son conscientes de que piensan justamente lo contrario de lo que dicen. Ojal\u00e1 nos despojemos de la malicia de la apariencia y hallemos otro pulso, m\u00e1s n\u00edveo, al menos el de la poes\u00eda, que ser\u00e1 una buena manera de dejarse abrazar por lo genuino. T\u00e9ngase en cuenta que todo ser humano est\u00e1  influenciado por su propio ambiente, y que lo primordial es encontrarse con uno mismo a trav\u00e9s de los cuidados y del amor de los dem\u00e1s. Al fin y al cabo, todos somos un pedazo de alguien metaf\u00f3ricamente y, asimismo, un trozo del universo. En consecuencia, en lugar de estas ret\u00f3ricas repelentes que, personalmente me agotan, prefiero la est\u00e9tica de la moral que al menos nos corrige y nos hace sentir bien. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":13255,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13254"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13254"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13254\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29715,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13254\/revisions\/29715"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13255"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13254"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13254"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13254"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}