{"id":13223,"date":"2019-04-26T00:00:00","date_gmt":"2019-04-26T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/al-cesar-lo-que-es-del-cesar-y-a-dios-lo-que-es-de-dios"},"modified":"2024-02-22T21:48:40","modified_gmt":"2024-02-23T03:48:40","slug":"al-cesar-lo-que-es-del-cesar-y-a-dios-lo-que-es-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/al-cesar-lo-que-es-del-cesar-y-a-dios-lo-que-es-de-dios","title":{"rendered":"\u201cAl C\u00e9sar lo que es del C\u00e9sar, y a Dios lo que es de Dios\u201d."},"content":{"rendered":"<p>Son pocas cosas tan certeras como lo es el clima nublado que recurrentemente compone el paisaje yucateco durante los jueves santos a\u00f1o con a\u00f1o. Paisaje congruente con el sentimiento de respeto que a\u00fan guardan miles de yucatecos en memoria a la pasi\u00f3n de Jesucristo; y es que, a pesar de que la tendencia global dicta dejar de practicar religi\u00f3n alguna, en Yucat\u00e1n a\u00fan se practica ampliamente el credo cat\u00f3lico.<\/p>\n<p>Una raz\u00f3n fundamental de esto, es lo arraigadas que son las celebraciones locales a la religi\u00f3n cat\u00f3lica. Pensemos en las fiestas patronales de los municipios, las tradicionales novenas en \u00e9pocas decembrinas, o cantar \u201cla rama\u201d. Es indiscutible que los valores cat\u00f3licos han definido la composici\u00f3n de la sociedad yucateca.<\/p>\n<p>Sin embargo, como ya se dijo, en el mundo estamos ante tiempos dif\u00edciles para el cristianismo. El pasar de los a\u00f1os ha relegado a la religi\u00f3n cat\u00f3lica a un plano menos relevante, en contraste con el protagonismo que ostent\u00f3 durante siglos. La ideolog\u00eda que caracteriza a las generaciones actuales presenta posturas incompatibles con los preceptos cristianos en temas de especial relevancia como lo es la vida y la familia, por mencionar algunos, lo que trae como consecuencia desapego a la formaci\u00f3n religiosa.<\/p>\n<p>Asimismo, como dijo Huntington, en el futuro (nuestro ahora) la guerra ser\u00e1 por pugnas religiosas. En \u201cThe Clash of Civilizations\u201d, escrito hace m\u00e1s de diez a\u00f1os, se plantea que la pr\u00f3xima realidad implicar\u00eda conflictos causados por diferencias religiosas y culturales. Cualquiera pudo pecar de ingenuo y descartar que en pleno siglo XXI la religi\u00f3n ser\u00eda un motivo de violencia; sin embargo, se hubiera equivocado, pues estamos ante lo descrito en dicha obra.<\/p>\n<p>No hay que buscar mucho para darse cuenta. El pasado domingo de Pascua en Sri Lanka murieron m\u00e1s de 290 personas v\u00edctimas del terrorismo por bombardeos en iglesias y hoteles. De igual forma, a mediados de marzo del presente a\u00f1o, cincuenta musulmanes murieron a manos de un terrorista dom\u00e9stico en Nueva Zelanda. Nos seguimos matando por fe.<\/p>\n<p>Esto, aunado a la mala imagen que ha aquejado a la Iglesia por casos de corrupci\u00f3n y pederastia, ha restado credibilidad a la instituci\u00f3n, lo que ha ocasionado que pierda relevancia sobre el devenir de la sociedad.<\/p>\n<p>La Iglesia Cat\u00f3lica, desde sus inicios, ha contribuido al desarrollo de la sociedad. Evidencia de esto son todas las obras filos\u00f3ficas y art\u00edsticas de la antig\u00fcedad que podemos apreciar despu\u00e9s de tantos a\u00f1os gracias al esfuerzo de generaciones de monjes que se dedicaron a traducir y preservar el conocimiento por vidas, o la incansable labor altruista que han llevado a cabo ininterrumpidamente en todo el mundo.<\/p>\n<p>Independientemente de estos invaluables esfuerzos, su principal aportaci\u00f3n nace de su objetivo esencial: predicar el buen vivir. Por el motivo o conducto que sea, la iglesia cat\u00f3lica (y cualquier otra religi\u00f3n) tiene como principal objetivo promover que las personas vivan de forma correcta. Este objetivo que representa la aportaci\u00f3n primordial de la iglesia, es la raz\u00f3n por la cual ha fallado esta ante los ojos de la sociedad, ya que cl\u00e9rigos han abusado de la interpretaci\u00f3n de lo que es la iglesia y de sus funciones.<\/p>\n<p>La Santa Sede es la sede episcopal que conforma el gobierno de la Iglesia Cat\u00f3lica, la cual est\u00e1 encabezada por el Papa. Junto al Estado de Palestina, ambos fungen como los \u00fanicos dos estados observadores permanentes de la Organizaci\u00f3n de Naciones Unidas, lo que significa que tienen acceso a la mayor\u00eda de las reuniones, pero no tienen derecho a voto. En el caso de la Santa Sede, es as\u00ed por decisi\u00f3n propia, ya que tener derecho a votar implica manifestar una postura y tomar partido con alg\u00fan bloque de pa\u00edses, perdiendo su calidad de rector moral. La religi\u00f3n cat\u00f3lica, en su c\u00fapula m\u00e1s poderosa, tiene claro el papel que debe desempe\u00f1ar conforme a su naturaleza.<\/p>\n<p>Este entendimiento del papel de la Iglesia en el mundo le permite desempe\u00f1arse como gu\u00eda moral de manera responsable. Muchos se han corrompido al ver el poder que conlleva profesar y emitir juicios, y a\u00fan m\u00e1s, que exista una comunidad que acepte estas posturas por las vestiduras que porta quien profesa. Se necesita una honesta vocaci\u00f3n a la formaci\u00f3n espiritual para entender que no se trata solamente de lo que se profesa, igual es indispensable definir c\u00f3mo y d\u00f3nde.<\/p>\n<p>Pensar en asociaciones religiosas inmiscuidas en asuntos p\u00fablicos implica un grave retroceso social. Si bien, la funci\u00f3n de la Iglesia es de suma importancia para el correcto desarrollo de la sociedad, esta debe limitarse a actuar con neutralidad referente a los sistemas de poder, ya que hacer lo contrario implica comprometer su moralidad.<\/p>\n<p>Ante esto, reflexionamos sobre si los medios p\u00fablicos de comunicaci\u00f3n (como la televisi\u00f3n abierta y radio) son un medio correcto para la difusi\u00f3n de valores religiosos. La reflexi\u00f3n nace de las manifestaciones del  Presidente con respecto a ver con buenos ojos que grupos religiosos tengan espacios en medios p\u00fablicos para la promoci\u00f3n de valores.<\/p>\n<p>De entrada el planteamiento puede despertar rechazo natural por la formaci\u00f3n laica que ha caracterizado al estado moderno. Tambi\u00e9n invita a reflexionar sobre el hecho que las asociaciones religiosas no pagan impuestos, y estar\u00edan utilizando recursos p\u00fablicos para difundir sus mensajes. Finalmente, hay que pensar sobre el alcance de los medios de comunicaci\u00f3n y los riesgos que esta difusi\u00f3n masiva tendr\u00eda a los derechos de libre informaci\u00f3n de las personas.<\/p>\n<p>Acostumbr\u00e9monos a llamar las cosas por su nombre, y a tomarnos el tiempo de entender las instituciones que componen la realidad en que vivimos. Cuando tengamos claro nuestro papel en el mundo, y el papel de los actores que nos rodean, podremos construir una sociedad arm\u00f3nica. Ignorando el clich\u00e9 por parecer sumamente pertinente, evoco a Jes\u00fas y concluyo con \u201cAl C\u00e9sar lo que es del C\u00e9sar, y a Dios lo que es de Dios\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Son pocas cosas tan certeras como lo es el clima nublado que recurrentemente compone el paisaje yucateco durante los jueves santos a\u00f1o con a\u00f1o<\/p>\n","protected":false},"author":1111,"featured_media":13224,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13223"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1111"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13223"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13223\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29703,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13223\/revisions\/29703"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13224"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13223"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13223"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13223"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}