{"id":13079,"date":"2019-04-10T00:00:00","date_gmt":"2019-04-10T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/bravo-por-esos-soplos-conciliadores"},"modified":"2024-02-22T21:47:37","modified_gmt":"2024-02-23T03:47:37","slug":"bravo-por-esos-soplos-conciliadores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/bravo-por-esos-soplos-conciliadores","title":{"rendered":"Bravo por esos soplos conciliadores"},"content":{"rendered":"<p><b><i><\/i><i>Algo m\u00e1s que palabras, por: Victor Corcoba Herrero<\/i><i><\/i><\/b><\/p>\n<p>Reconozco que me entusiasman los esp\u00edritus vigilantes, aquellos que est\u00e1n en vela permanente, dispuestos a luchar sin miedo alguno por poner calma all\u00e1 donde la violaci\u00f3n y la barbarie agita los corazones m\u00e1s sensibles e inocentes, o  allende donde la libertad se encarcela y la estupidez nos halaga, con la toxicidad de un lenguaje que todo lo falsea, mediante una desbordante necedad de veneraci\u00f3n hacia fetiches e \u00eddolos que lo \u00fanico que hacen es suavemente tomar posesi\u00f3n de nuestra buena disposici\u00f3n, robarnos el coraz\u00f3n y dividirnos en suma. Precisamente, la carga no se alivia activando las armas, sino fomentando los encuentros, en lugar de exterminar al enemigo. Hemos de saber que la enemistad lo \u00fanico que hace es separarnos, levantar muros, excluirnos unos a otros, construir barreras que nos impiden hermanarnos y armonizarnos. Por eso, es importante cambiar de actitudes, transformarnos en ciudadanos del orbe, capaces de prestar auxilio siempre, pues la mejor invitaci\u00f3n es la de ser clemente para poder conciliar diversidades y aminorar conflictos, reconciliando divergencias, a veces hasta consigo mismo. En consecuencia, nos corresponde a cada cual abrirnos a los dem\u00e1s y no ser prisioneros de ese mal que podemos generar. Desde luego, la humanidad en su conjunto, pero adem\u00e1s cada individuo en su fuero interno, ha de vencer la actual hipocres\u00eda mundana e interrogarse sobre si uno siembra armon\u00eda u hostilidad.<\/p>\n<p>Indudablemente, el m\u00e1s efectivo alivio pacificador radica en ser gentes de concordia, en no cosechar ciza\u00f1a, en parar todas las luchas. T\u00e9ngase en cuenta que lo \u00fanico que activan estas operaciones es la destrucci\u00f3n de nuestro propio esp\u00edritu human\u00edstico. A prop\u00f3sito, la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, dijo recientemente estar impresionada de la situaci\u00f3n en M\u00e9xico: &#8220;Sab\u00eda de la violencia, pero no ten\u00eda impresi\u00f3n de la dimensi\u00f3n&#8221;; afirmando, posteriormente, que \u201csin seguridad no hay derechos humanos, pero sin derechos humanos tampoco hay seguridad\u201d.  Por desgracia, a\u00fan nos agitamos m\u00e1s por nuestras haciendas que por actuar con sensatez y sentido com\u00fan. Ojal\u00e1 utiliz\u00e1ramos la palabra en su lucidez m\u00e1s po\u00e9tica para aproximarnos y entendernos. \u00a1Ay los vicios humanos! Jam\u00e1s utilicemos un vocablo que nos fragmente, nunca, de ning\u00fan modo una voz que nos lleve a la guerra, tampoco esparzamos chismes. Al respecto, tambi\u00e9n el Papa Francisco ha dicho en reiteradas situaciones sobre las habladur\u00edas que, frecuentemente, tenemos que mordernos la lengua, porque \u201cquien critica es como un terrorista que lanza una bomba y se marcha, destruye: con la lengua se demuele, no se construye la paz. Pero es astuto, \u00bfeh? No es un terrorista suicida; no, no, \u00e9l se protege bien\u201d. Claro, y en ocasiones, todav\u00eda se lava las manos para que no quede resto alguno. Bravo, pues, por esos alientos conciliadores que est\u00e1n ah\u00ed, en cualquier esquina, serenando los \u00e1nimos, haciendo camino, creciendo humanamente para que todos colaboremos en este sue\u00f1o del amor incondicional, de la entrega generosa, hasta verse en el otro que nos mira.<\/p>\n<p>Porque amar es lo contrario de lucrarse, es donarse y perdonarse sin m\u00e1s, es como un sue\u00f1o dentro de otro sue\u00f1o, que se funde en un anhelo de bondades y virtudes. Esto nos ayuda a imaginar otro mundo m\u00e1s habitable. Lo trascendente, al fin, es tender puentes, alzar moradas sin puertas, dar vida sin pedir nada a cambio, trabajar mancomunados que es lo que hace que la vida sea atrayente. En absoluto, por tanto, abandonemos la ilusi\u00f3n. Es lo que nos hace crecer y transcender, vivir y desvivirnos, caminar y no desvanecer. Nada mejor que el deseo para fecundar el destino. Se me ocurre pensar en las mujeres, por aquello de haber hecho resplandecer, dentro de la pluralidad de caracteres, su innata igualdad con el hombre. Nos consta que hoy tienen un mayor control sobre su vida reproductiva, m\u00e1s que en cualquier otro momento de la historia, pero todav\u00eda 200 millones de ellas no tienen acceso a anticonceptivos. Es la conclusi\u00f3n del \u00faltimo informe sobre el Estado de la Poblaci\u00f3n Mundial de la ONU. El 58% de las mujeres en todo el mundo usan m\u00e9todos anticonceptivos modernos, un porcentaje que baja hasta el 37% en los pa\u00edses m\u00e1s pobres. &#8220;El hecho de poder decidir el n\u00famero de hijos y cu\u00e1ndo tenerlos, les ha abierto las puertas a una vida no dominada por la maternidad y la crianza de los ni\u00f1os, y ha contribuido a reducir la desigualdad de g\u00e9nero&#8221;, dice el an\u00e1lisis; y, en verdad, la mujer ha adquirido en el mundo una influencia, que ten\u00eda negada, cuando en realidad ellas son las que pueden ayudar a acrecentar esos soplos conciliadores que nos fraternicen. Nuestros d\u00edas corren el riesgo de convertirse en noches inhumanas. S\u00f3lo ellas, pueden hacer estirpe en un momento de tanto salvajismo, de tanta locura demoledora. Tienen otra sensibilidad. Al fin y al cabo, la dicha no es m\u00e1s que una visi\u00f3n con cuerpo de poes\u00eda, que no entiende nada m\u00e1s que de humildad y de acogida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":13080,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13079"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13079"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13079\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29648,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13079\/revisions\/29648"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13080"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13079"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13079"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13079"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}