{"id":13063,"date":"2019-04-08T00:00:00","date_gmt":"2019-04-08T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/cada-cual-es-un-proyecto-por-si-mismo-de-esperanza"},"modified":"2024-02-22T21:47:31","modified_gmt":"2024-02-23T03:47:31","slug":"cada-cual-es-un-proyecto-por-si-mismo-de-esperanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/cada-cual-es-un-proyecto-por-si-mismo-de-esperanza","title":{"rendered":"Cada cual es un proyecto por si mismo de esperanza"},"content":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras, por; V\u00edctor Corcoba Herrero<\/p>\n<p>Estoy convencido de que la esencia de la vida es un deseo a compartir de modo aut\u00e9ntico,  tambi\u00e9n una aspiraci\u00f3n a escucharnos mutuamente, con la clemencia siempre en el alma, para poder tomar el esp\u00edritu reconciliador como universal lenguaje, tanto para entendernos como para sustentarnos unos a otros. En consecuencia, si fundamental es una cultura que nos hermane basada en el derecho y en la rectitud, de igual modo nuestro proyecto de esperanza ha de mundializarse, anteponiendo el bien colectivo a los intereses privados. No olvidemos que vivir entre lo diverso tiene la tarea de armonizar o destruir. Pensemos que la ley suprema del universo radica en esa confluencia de latidos heterog\u00e9neos, pero que nos asombran en la medida que concurren sus tonos y timbres. Por eso, hoy m\u00e1s que nunca, se requieren pol\u00edticas sociales; y, en este sentido, la cobertura de salud universal es b\u00e1sica para continuar haciendo justicia. No podemos desatender y desentendernos de algo tan esencial como el que cada ser humano pueda tener acceso a la atenci\u00f3n sanitaria en el lugar y en el momento preciso. La apuesta del titular de la ONU, Se\u00f1or Guterres, afirmando recientemente que \u201cdemostremos al mundo que estamos dispuestos a subsanar las deficiencias en materia de cobertura sanitaria en todo el orbe y a asegurar la salud para todos\u201d, es verdaderamente ilusionante y un acto de moralidad, o si quieren de conciencia inclusiva. Lo mismo sucede con el \u00e1mbito educativo. Educar no es dar posici\u00f3n en el camino, sino templarnos para poder convivir con el an\u00e1logo y hacer frente unidos a las cruces encontradas. <\/p>\n<p>Indudablemente, como caminantes la esperanza jam\u00e1s podemos perderla. Cada cual es un ser llamado a ese estimulante vital que innatamente nos encandila con el soplo de las ilusiones. No es cuesti\u00f3n de fantasear, pero s\u00ed de enhebrar la utop\u00eda como  inicio de todo avance y dise\u00f1o de un futuro mejor. Desde luego, estamos obligados a compartir la tierra, y al menos como sembradores vivientes, a ser ciudadanos dispuestos a hacer un ma\u00f1ana tranquilizador para todos. As\u00ed, espacios como Medio Oriente y el Norte de \u00c1frica, no deben ser vistos s\u00f3lo como \u00e1reas de conflicto, sino como un territorio de oportunidades que, con el apoyo de la comunidad internacional, puede mostrar un dinamismo y capacidad notables. Sin duda, cada porci\u00f3n del planeta con su biodiversidad se complementa, y sus moradores han de estar siempre dispuestos a cooperar. Nunca ser\u00e1 tarde para ir al encuentro de un mundo m\u00e1s equitativo, si en el empe\u00f1o ponemos coraz\u00f3n y anhelo. A prop\u00f3sito, nos emociona y nos activa el anhelo, de que en Argentina, combatir el cambio clim\u00e1tico se haya convertido en una b\u00fasqueda prioritaria. A prop\u00f3sito, nos consta, que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo ha ayudado a establecer un Gabinete Nacional de Cambio Clim\u00e1tico que re\u00fane a 17 entidades de gobierno para integrar las estrategias de esta lucha en todo el abanico de pol\u00edticas p\u00fablicas. Precisamente, son estos talantes y sus ejercicios, las que nos regeneran y nos hacen estar en movimiento. Por cierto, ya en su tiempo el inolvidable fil\u00f3sofo y escritor franc\u00e9s Voltaire (1694-1778), nos lo advert\u00eda diciendo que \u201cla providencia nos ha dado el sue\u00f1o y la esperanza como compensaci\u00f3n a los cuidados de la vida\u201d. Ojal\u00e1 tomemos buena nota de ello, y pacientemente sigamos estrechando lazos y uniendo v\u00ednculos que nos fraternicen, en vez de avivar la tirantez de la cuerda que no es bueno para nadie.<\/p>\n<p>En cualquier caso, el deber cong\u00e9nito del sentimiento natural que todos llevamos consigo es reanimarnos al abrigo de cada amanecer, a pesar de que en los \u00faltimos a\u00f1os, la econom\u00eda mundial haya crecido un 3%, mientras que los salarios solo lo han hecho un 1,8%, lo que acrecienta la desigualdad y la pobreza de mucha gente, totalmente excluida de un sistema de vida decente. Ante esta situaci\u00f3n tan bochornosa, contraria a ese discernimiento integrador mundial que tanto se vocifera, no podemos resignarnos, es menester incorporarnos a la acci\u00f3n ante la multitud de ciudadanos desamparados en un mundo de mil contradicciones. Por consiguiente, no podemos dejarnos abatir o asustar por un contexto forjado desde las contiendas y los dolores, tenemos la misi\u00f3n de despertar, de ponernos en curso hacia otros horizontes que no engloben una cultura corrupta, putrefacta, que termina por amortajarse en s\u00ed misma con todo el linaje. Es verdad que el contexto actual es antiest\u00e9tico y  preocupante: hay muchos, muchos lugares, ciudades y pueblos, mucho gent\u00edo, angustiado; cantidad de guerras, cuantioso odio, considerable envidia, abundante mundanidad espiritual y excesiva podredumbre; pero todo esto se desmoronar\u00e1, a poco que activemos esa capacidad de mirar las cosas desde otro \u00e1ngulo m\u00e1s de servicio, con buen \u00e1nimo y mejor disposici\u00f3n, con el objetivo de ir siempre hacia adelante. Seguro que se arreglar\u00e1n muchas cosas, cambiando \u00fanicamente de actitud. Seamos, pues, personas luminosas, positivas en definitiva<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":13064,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13063"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13063"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13063\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29642,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13063\/revisions\/29642"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13064"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13063"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13063"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13063"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}