{"id":12847,"date":"2019-03-13T00:00:00","date_gmt":"2019-03-13T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/cara-de-tristeza-o-pesimismo-en-el-alma-debemos-prepararnos-para-la-lucha-espiritual"},"modified":"2024-02-22T21:46:25","modified_gmt":"2024-02-23T03:46:25","slug":"cara-de-tristeza-o-pesimismo-en-el-alma-debemos-prepararnos-para-la-lucha-espiritual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/cara-de-tristeza-o-pesimismo-en-el-alma-debemos-prepararnos-para-la-lucha-espiritual","title":{"rendered":"\u00bfCara de tristeza o pesimismo en el alma?   \u201cdebemos prepararnos para la lucha espiritual\u201d."},"content":{"rendered":"<p><b>Algo m\u00e1s que palabras, por:V\u00edctor Corcoba Herrero<\/b><\/p>\n<p>El gran riesgo del mundo de hoy es proseguir con un estilo de vida que no entiende de v\u00ednculos entre las personas, deshumaniz\u00e1ndolo todo y debilitando nuestro propio desarrollo human\u00edstico. De ah\u00ed, la importancia de avivar otros proyectos educativos m\u00e1s innovadores que nos ense\u00f1en a pensar cr\u00edticamente, al menos para poder discernir, y optar por un camino de maduraci\u00f3n en valores. S\u00f3lo as\u00ed podremos volver a empezar a ilusionarnos, a crecer y a despojarnos de esta cara de funeral, que todos llevamos consigo alguna vez. La desconfianza y la decepci\u00f3n parecen estar presentes en la mirada de muchas personas. La falta de consideraci\u00f3n hacia nuestros an\u00e1logos y el c\u00famulo de hechos agresivos nos dejan sin una sonrisa en los labios. Por otra parte, hay un juego de competitividad que nos ahorca. Prolifera la ley del m\u00e1s fuerte. La gente que no es productiva se le ralla y se abandona. Todo est\u00e1 como muy dividido por intereses de mercado, y ante este mundo tan cruelmente fragmentado, los conflictos no cesan. Ojal\u00e1 aprendamos a entendernos, a luchar por la justicia sin violencia, a vivir tendiendo la mano para morar unidos. Hace falta calmar muchas vidas rotas, destruidas injustamente, en estado p\u00e9simo, pesimistas quiz\u00e1s, porque llevan consigo una enfermedad del esp\u00edritu. <\/p>\n<p>Por si fuera poco el llanto, nuestra madre tierra aparenta hallarse muy dolorosa con nosotros, con tanta sobreexplotaci\u00f3n y poco compartir. Todav\u00eda no hemos sido capaces de lograr un modelo circular de producci\u00f3n que asegure recursos para todos, moderando el consumo, reutilizando y reciclando en verdad, con una mayor eficiencia en el aprovechamiento. Por cierto, un informe reciente de ONU-Medio Ambiente alerta de que, si no aumentamos dr\u00e1sticamente las medidas para proteger el entorno, podr\u00edan producirse millones de muertes prematuras a mediados de siglo, en ciudades y regiones de Asia, Oriente Medio y \u00c1frica. Al parecer, la resistencia antimicrobiana va a ser una de las principales causas de muerte en 2050 debido a la contaminaci\u00f3n de fuentes de agua dulce, y los interruptores endocrinos afectar\u00e1n la fertilidad masculina y femenina, as\u00ed como el avance neurol\u00f3gico infantil. Tambi\u00e9n aqu\u00ed, en nuestra casa com\u00fan, hace falta poner orden, para que los agentes contaminantes cesen, ya que todos por g\u00e9nesis tenemos derecho a coexistir y a ser feliz, o al menos a ver la luz del sol brillar en todas partes. Sea como fuere, me niego a ver nada m\u00e1s que sombras. Dejemos que el arco\u00edris al menos cohabite en nuestro interior.<\/p>\n<p>Ciertamente todo est\u00e1 relacionado arm\u00f3nicamente, y la intervenci\u00f3n humana, ha de considerar esta biodiversidad como un dep\u00f3sito de energ\u00eda a considerar, con el gozo que esto supone y la alegr\u00eda que infunde donarse y engendrar regocijo, porque sin ese j\u00fabilo, toda existencia es in\u00fatil.  Adem\u00e1s, sin una disposici\u00f3n vivaz y radiante ser\u00e1 complicado regenerarse, revivirse, puesto que la congoja del alma puede ahogarte mucho m\u00e1s r\u00e1pido que un microorganismo. Es verdad que en un mundo angustiado y oprimido por tantos problemas es f\u00e1cil tender a la desesperanza. Jam\u00e1s caigamos en ello, es un sentimiento injustificado, si en realidad estamos vivos. El cambio est\u00e1 en nosotros mismos. No olvidemos que somos ciudadanos de esperanza. Debemos prepararnos para la lucha espiritual. No lo hagamos cuerpo a cuerpo, siempre coraz\u00f3n a coraz\u00f3n. Por tanto, no se justifican que permanezcan atm\u00f3sferas desesperantes en nuestro acontecer diario. Hemos de ser personas de acci\u00f3n y reacci\u00f3n, no gentes pasivas, aunque con tristeza en la cara por cierta indecisi\u00f3n, cobard\u00eda o temor. Sin duda, estamos obligados a afrontar todas las necesidades humanitarias, m\u00e1xime cuando millones de personas en todo el mundo permanecen en un profundo estado de vulnerabilidad. En consecuencia, es trascendental, tanto para la especie como para su h\u00e1bitat, simpatizar con ese \u00e1nimo entusiasta. Las posibles llagas de nuestra biograf\u00eda tambi\u00e9n se sanan mucho mejor de este modo, con esa saludable locura de vivir y dejar vivir.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":12848,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12847"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12847"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12847\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29563,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12847\/revisions\/29563"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/12848"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12847"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12847"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12847"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}