{"id":12725,"date":"2019-02-27T00:00:00","date_gmt":"2019-02-27T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/aires-discriminatorios"},"modified":"2024-02-22T21:45:39","modified_gmt":"2024-02-23T03:45:39","slug":"aires-discriminatorios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/aires-discriminatorios","title":{"rendered":"Aires discriminatorios"},"content":{"rendered":"<p><b>Algo m\u00e1s que palabras, por: Victor Corcoba Herrero<\/b><\/p>\n<p><b><i>\u201cSe requieren l\u00edderes con otra visi\u00f3n m\u00e1s incluyente, y tambi\u00e9n gentes con valor para denunciar cualquier tipo de abusos, generadores de disputas in\u00fatiles y de desigualdades absurdas\u201d. <\/i><\/b><\/p>\n<p>Todos estamos llamados a entendernos, a conocernos internamente  y  a reconocernos, al mismo tiempo, vinculados a ese tronco com\u00fan que hace familia en la medida en que nos hermanamos unos con otros. Por eso es importante que los gobiernos no instauren leyes discriminatorias contra grupos humanos determinados, puesto que todos al fin somos necesarios, y el hecho de que exista una minor\u00eda privilegiada, lo que origina es un absurdo enfrentamiento, con la consabida fragmentaci\u00f3n y apertura a los caminos de la violencia. Sea como fuere, los poderes p\u00fablicos no pueden olvidarse de las m\u00faltiples y, a menudo, graves motivaciones que impulsan a tantos seres humanos a abandonar su pa\u00eds natal. Casi siempre, su decisi\u00f3n no nace solamente de la necesidad de mayores oportunidades; con asiduidad se les impulsa a huir, debido a una multitud de conflictos, tanto culturales como sociales y religiosos, verdaderamente injustos, que suelen dejarnos sin palabras. <\/p>\n<p>Por consiguiente, no me gusta este vendaval que distancia corazones y pone barreras. En consecuencia, ning\u00fan ciudadano puede conscientemente avivar o apoyar estructuras y actitudes que dividan a unas personas de otras, a unos grupos de otros. Id\u00e9ntica ense\u00f1anza debe aplicarse a quienes hacen uso de la barbarie y la apoyan. La humanidad en su conjunto, abandonando cualquier forma de intolerancia y discriminaci\u00f3n, ha de propiciar atm\u00f3sferas m\u00e1s arm\u00f3nicas. A\u00fan hoy muchas personas son sometidas a privaciones y brutalidades indescriptibles, realidades contrarias a ese esp\u00edritu de paz que alientan los derechos humanos, que son los que en verdad inspiran e impulsan el progreso de la especie. En este sentido, hemos de reconocer avances, sobre todo en el abandono de la pobreza extrema, o en un mejor acceso a los sistemas de agua potable, pero a la vez, se advierte fruto de estos aires arbitrarios el constante crecimiento del discurso del odio y la venganza. Indudablemente, se requieren l\u00edderes con otra visi\u00f3n m\u00e1s incluyente, y tambi\u00e9n gentes con valor para denunciar cualquier tipo de abusos, generadores de disputas in\u00fatiles y de desigualdades absurdas.  <\/p>\n<p>Tal vez uno de los desaf\u00edos m\u00e1s delicados para la agenda de derechos humanos sea la concentraci\u00f3n de riqueza en unos pocos, y estas atm\u00f3sferas que discriminan, a\u00edslan y excluyen como jam\u00e1s. Mal que nos pese, esta sociedad aparta y lejos de debilitar su af\u00e1n, prosigue relegando por raz\u00f3n de sexo, la causa subyacente de la violencia contra las mujeres y la violaci\u00f3n de los derechos humanos m\u00e1s extendida e impune que existe en el mundo. Por otra parte, lejos de desterrar este esp\u00edritu discriminatorio, de derecho o de hecho, parece incorporarse cada d\u00eda por todo el orbe y tomar actualidad. S\u00f3lo hay que observar las muchas tensiones que se perciben por doquier. De ah\u00ed la trascendencia de entrar siempre en di\u00e1logo, de dejar el paso a la raz\u00f3n, a la confianza mutua, a negociaciones sinceras y al hermanamiento entre ese c\u00famulo de diversidades. En cualquier caso, los Estados no  han de buscar la seguridad en la acumulaci\u00f3n de nuevas armas, pues lo substancial es rebajar el armamento en el planeta, incluido el arsenal at\u00f3mico y nuclear. <\/p>\n<p>La imposici\u00f3n de las armas no es una soluci\u00f3n aceptable. Las nuevas generaciones han de poner fin a tantas in\u00fatiles luchas y a la enemistad entre an\u00e1logos, por propia supervivencia de la especie humana. Tambi\u00e9n los derechos de las minor\u00edas deben ser salvaguardados, igual que la de todos aquellos que viven marginados en la sociedad o que no tienen voz, lo esencial es reconocer la dignidad de toda existencia y poder hermanarnos, hacia espacios m\u00e1s acordes con nuestra propia naturaleza humana. Lo que no podemos es continuar negando la igualdad fundamental entre toda la ciudadan\u00eda, proclamada en varias Declaraciones de las Naciones Unidas y dem\u00e1s Organismos Internacionales. Al fin y al cabo, lo que est\u00e1 en juego es la dignidad de toda vida y, por ende, el bienestar de todos los moradores que, hoy m\u00e1s que nunca, no paran de moverse, contribuyendo de esta manera a un desarrollo m\u00e1s global, aunque el 85% de las ganancias de los trabajadores migrantes se queden en los pa\u00edses de destino. No se nos olvide que el v\u00ednculo entre migraci\u00f3n y avance est\u00e1 muy presente en el empuje de todas las \u00e1reas de la tierra, con un nombre muy espec\u00edfico, el de la concordia; puesto que cuanta m\u00e1s expansi\u00f3n, menos retraimiento y m\u00e1s conformidad. <br \/>&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":12726,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12725"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12725"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12725\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29518,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12725\/revisions\/29518"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/12726"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12725"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12725"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12725"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}