{"id":12722,"date":"2019-02-27T00:00:00","date_gmt":"2019-02-27T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/volver-2"},"modified":"2024-02-22T21:45:39","modified_gmt":"2024-02-23T03:45:39","slug":"volver-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/volver-2","title":{"rendered":"Volver.."},"content":{"rendered":"<p>So\u00f1\u00e9 que volv\u00edas, Ale. Este es un cuento que es una fantas\u00eda, y ojal\u00e1 fuera una realidad. Es un cuento que puede empezar como lo hacen los cl\u00e1sicos, los de siempre, los que nos contaron cuando \u00e9ramos ni\u00f1os, y las heridas m\u00e1s graves dejaban huella en las rodillas, en el orgullo infantil, alguna vez en los dedos de las manos&#8230;<\/p>\n<p>&#8230; \u00e9rase una vez un torero que era al mismo tiempo toda la historia del toreo en su cabeza y toda su alma y su duende en su mu\u00f1eca. Era mago. Mago de los tiempos, mago del capote, mago de momentos. Y \u00e9l, ese matador, regresaba a la arena tras una pausa. Era un cartel de seis toros para \u00e9l, era una plaza andaluza&#8230;<\/p>\n<p>Eran la expectaci\u00f3n y el deseo. Hoy vuelve Talavante, en aristas y esquinas y plazas. Un vestido de color talavantino con bordados exquisitos. El sol y la sombra al comp\u00e1s. Las siete de la tarde&#8230; Y de repente estaba all\u00ed. Sobre el albero. Solo en el redondel, nada m\u00e1s ah\u00ed, porque Ale jam\u00e1s caminar\u00e1 solo&#8230; Era el d\u00eda&#8230; Empezaba la magia&#8230;<\/p>\n<p>Algunos cuentos debieran tener final real&#8230;<\/p>\n<p>Volver vuelve cuando desees, Ale, esperar te espero con toda esperanza<br \/>Dedicado a mi mago<br \/>A la familia de mi mago<br \/>A mi hermana<br \/>A Bel\u00e9n y Manuel<br \/>A mi Luis<br \/>A bohemios con o sin fecha<br \/>A Fortes, pronta recuperaci\u00f3n<br \/>Y a Roberto<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>So\u00f1\u00e9 que volv\u00edas, Ale. Este es un cuento que es una fantas\u00eda, y ojal\u00e1 fuera una realidad.<\/p>\n","protected":false},"author":1025,"featured_media":12723,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12722"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1025"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12722"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12722\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29517,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12722\/revisions\/29517"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/12723"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12722"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12722"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12722"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}