{"id":12712,"date":"2019-02-25T00:00:00","date_gmt":"2019-02-25T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/ante-el-aluvion-de-dificultades-en-el-hacer-familia-se-juega-nuestro-futuro"},"modified":"2024-02-22T21:45:33","modified_gmt":"2024-02-23T03:45:33","slug":"ante-el-aluvion-de-dificultades-en-el-hacer-familia-se-juega-nuestro-futuro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/ante-el-aluvion-de-dificultades-en-el-hacer-familia-se-juega-nuestro-futuro","title":{"rendered":"Ante el aluvi\u00f3n de dificultades \u201cEn el hacer familia se juega nuestro futuro\u201d."},"content":{"rendered":"<p><b>Algo m\u00e1s que palabras, por: Victor Corcoba Herrero.<\/b><\/p>\n<p>Vivimos momentos complejos y tiempos dif\u00edciles. Los moradores de este mundo nos enfrentamos a m\u00faltiples problemas, tanto de salud, como discriminatorios o de contiendas in\u00fatiles. Nueve de cada diez personas respiran aire corrompido y s\u00e9ptico todos los d\u00edas. En 2019, la OMS considera que la contaminaci\u00f3n del aire es el mayor riesgo ambiental. Por si fuera poco, un reciente estudio de la FAO revela que el consumo insostenible de plantas y animales, tanto silvestres como dom\u00e9sticas, al igual que otras especies que avalan la producci\u00f3n alimentaria, est\u00e1 conduci\u00e9ndolas a su extinci\u00f3n, lo que pone en grave peligro el ma\u00f1ana en cuanto a productos alimenticios y medios de subsistencia, as\u00ed como nuestra salud y el medio ambiente. Tambi\u00e9n las sucesivas luchas no cesan y la violencia desencadena represalias y espirales de venganza como jam\u00e1s. Por desgracia, ese mundo dividido y cruel a veces comienza dentro de los muros de la propia familia. Ojal\u00e1 aprendamos a verter abecedarios m\u00e1s comprensivos, a abrazarnos sinceramente, a tener una palabra amable y la sonrisa siempre dispuesta para sembrarla a nuestro alrededor. Hay que evitar los in\u00fatiles combates entre humanos, a todos nos empobrecen y a nadie beneficia. Hagamos memoria hist\u00f3rica. <\/p>\n<p>Es p\u00fablico y notorio que las dificultades est\u00e1n ah\u00ed, en cualquier vida, lo que nos exige hacer comunidad para erradicar esta brutalidad que nos desborda, tomando todas las medidas que se requieran. Sin duda, el mejor modo de resolver un conflicto es no tratar de rehuirlo. Por ello, es menester avivar  otros estilos de vida m\u00e1s sensibles y otras actitudes ante la vida m\u00e1s arm\u00f3nicas. Quiz\u00e1s tengamos que empezar por acusarnos a nosotros mismos, recomenzando por reparar nuestros defectos. Este, sin duda, ser\u00e1 un buen comienzo de cambio. Por otra parte, los esfuerzos de conservaci\u00f3n parece que van en aumento, y esto es saludable para todos; pues es esta biodiversidad, utilizada de manera sostenible, la que nos salvaguarda y sostiene, sobre todo en cuanto a dietas saludables y nutritivas. Tambi\u00e9n en los sanos lenguajes, que brotan de solidas leyes morales, se facilita la soluci\u00f3n de los problemas. Ya est\u00e1 bien de tanta inhumanidad, de tantos fen\u00f3menos destructivos, que nos conducen a un aut\u00e9ntico absurdo. Desde luego, hay que repensar nuevos horizontes de protecci\u00f3n. Ante tantos lobos voraces que nos circundan, que verdaderamente nos dejan sin aliento, urge salir de este callej\u00f3n de contrariedades que nos hemos injertado en vena. Tal vez la exhortaci\u00f3n de San Francisco de As\u00eds: \u201cQue la paz que anunci\u00e1is de palabra la teng\u00e1is, y en mayor medida, en vuestros corazones\u201d, puede socorrernos y ser un instrumento reconciliador. <\/p>\n<p>Tenemos la oportunidad, en consecuencia, de poder desviarnos de esta atm\u00f3sfera demoledora, superando todos estos desaf\u00edos, que son muchos y espinosos, con la tenacidad de la escucha y la mano tendida hacia el di\u00e1logo. No hay otro modo de hacerlo. La par\u00e1lisis y retrocesos que sufren hoy muchos pa\u00edses de nuestro planeta, lo que evidencian es la necesidad de unas negociaciones sin fisuras, donde impere la acogida humanitaria y el trasfondo de prestar o\u00eddos para poder entrar en sinton\u00eda y hallar un terreno com\u00fan que nos hermane. Puede que tengamos que aprender a\u00fan a darnos las manos unos a otros, a ser m\u00e1s aut\u00e9nticos y transparentes,  a saber acercamos a los que nos piden auxilio. Est\u00e1 visto que la comprensi\u00f3n y el entenderse es la mejor expresi\u00f3n para crecer en concordia. Sabemos que las dificultades de la vida son inevitables, pero las podemos hacer m\u00e1s llevaderas, aportando nuestro propio esp\u00edritu a los dem\u00e1s. Ah\u00ed radica la alegr\u00eda de vivir. Es verdad que prolifera multitud de almas desgarradas. La soluci\u00f3n a esta realidad habita en nosotros, en cada uno de los seres vivos, puesto que todo se supera con amor, la mejor medicina para todos los casos. El odio no es capaz de superar ninguna barrera. La fragmentaci\u00f3n de los latidos tampoco. \u00danicamente, el amor de amar amor, como tantas veces me digo a mi mismo, nos da fortaleza y nos imprime gozo para continuar el camino. <\/p>\n<p>En el hacer familia se juega nuestro futuro y, como quiera que necesitamos de ese porvenir para sustentarnos en el diario de nuestra existencia, tenemos que soportar lo andado y no tener miedo de los fracasos, pues a caminar se aprende caminando. Tras cualquier ca\u00edda nos conviene levantarnos y seguir andando. Es cuesti\u00f3n de tenacidad y de constancia. Por mucha sensaci\u00f3n general de confusi\u00f3n y desconfianza que tengamos, la voluntad de sobreponerse siempre permanece en nosotros. Nos conviene que la buceemos. Todo es superable. Tambi\u00e9n colectivamente, del principio al fin, todo se puede salvar. Posiblemente deba comenzar a vencerse y a convencerse por uno mismo y, as\u00ed despu\u00e9s, llegaremos a transformar esta riada de l\u00e1grimas en un mar de alivios, sabiendo que contener y perdonar ayuda a cantar victoria, a calmar \u00e1nimos y a colmar felicidades. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":12713,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12712"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12712"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12712\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29513,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12712\/revisions\/29513"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/12713"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12712"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12712"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12712"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}