{"id":12697,"date":"2019-02-22T00:00:00","date_gmt":"2019-02-22T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/cuestiones-que-nos-interpelan-2"},"modified":"2024-02-22T21:45:25","modified_gmt":"2024-02-23T03:45:25","slug":"cuestiones-que-nos-interpelan-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/cuestiones-que-nos-interpelan-2","title":{"rendered":"Cuestiones que nos interpelan"},"content":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras, por:&nbsp;V\u00edctor Corcoba Herrero<\/p>\n<p>Ciertamente somos diversos y son, precisamente, estos variados ritmos los que nos armonizan y embellecen a toda la humanidad, haci\u00e9ndonos \u00fanicos y exclusivos. Todo se enriquece de esta complejidad de lenguas y conocimientos. Lo que hay que tratar es que la pluralidad  se reconcilie consigo mismo y no abandone ninguno de sus latidos; porque una especie se hermana y fortalece en la medida que sabe universalizar sentimientos y pasiones, est\u00e9ticas con \u00e9ticas, al tiempo que acepta las diferencias, y propicia la convergencia hacia la dimensi\u00f3n humana de entenderse, tanto consigo mismo como con los dem\u00e1s. Dicho lo cual, hemos de comprender que tampoco hay desarrollo humano si no aceptamos esta multiforme composici\u00f3n de caminos y caminantes, donde s\u00f3lo cabe trabajar unidos por el planeta, que no uniformados, bajo una \u00fanica consigna, la consideraci\u00f3n hacia toda vida humana, lo que nos exige cierta clemencia y mucho coraz\u00f3n. Subsiguientemente, sembrar paz a nuestro alrededor nos dignifica siempre. Pong\u00e1monos en acci\u00f3n, pues. No basta con ser humanos, es necesario humanizarse. <\/p>\n<p>El hecho de que las agencias de la ONU y otras ONGs alimentasen a m\u00e1s de 350 mil migrantes y refugiados venezolanos en Colombia durante el 2018 y ayudasen a dar alojamiento a m\u00e1s de diez mil personas, es un claro testimonio que nos engrandece el alma. No olvidemos que somos esencialmente humanos y sociales. Hasta para vivir requerimos la colaboraci\u00f3n unos de otros.  Es una l\u00e1stima, por tanto, que la situaci\u00f3n humanitaria se deteriore. A prop\u00f3sito, Naciones Unidas se queja de que cada vez tiene menos fondos para responder. En ocasiones, nos falta solidaridad y nos sobra ese esp\u00edritu de avaricia, la manera m\u00e1s evidente de un subdesarrollo moral que nos deshumaniza por completo. Los sistemas econ\u00f3micos no pueden girar en torno al dinero, han de circular alrededor del ser humano. T\u00e9ngase en cuenta que lo que nos enriquece es el compartir, no mirar hacia otro lado, o permanecer pasivos ante el dolor del que nos pide auxilio. Orient\u00e9monos en la donaci\u00f3n, aunque nos traiga problemas; esto nos honra. Pensemos en que la mejor sapiencia no la dan los t\u00edtulos, sino el conocernos en primera persona.<\/p>\n<p>Ojal\u00e1 aprendamos a enriquecernos desde ese amor incondicional, que derriba muros y distancias, al tiempo que nos hace m\u00e1s compasivos; ya que en toda existencia, cohabita una sola tristeza, la de no ser humanitarios. Cien millones de personas son empujadas a la pobreza extrema, cada a\u00f1o, porque no pueden hacer frente a los gastos m\u00e9dicos, seg\u00fan datos recientes de la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud. Bajo este marco de debilidades, cuesta entender ciertas actitudes de frialdad human\u00edstica, cuando en realidad lo que nos ennoblece humanamente es saber acompa\u00f1ar a los que lloran y acompasar sus desvelos con nuestro apoyo. La fuerza del testimonio de los grandes hombres de nuestra historia est\u00e1, justamente, en vivir en coherencia los peque\u00f1os pulsos de cada d\u00eda y en comunidad ofrecerlos; porque son estos peque\u00f1os detalles de entrega los que nos dan vida, en contra de la tendencia mundana actual que termina aisl\u00e1ndonos entre s\u00ed. Por tanto, activemos la vigilancia y el combate hacia esas pol\u00edticas enga\u00f1osas, que nos atontan y nos vuelven inhumanos a m\u00e1s no poder. Coloqu\u00e9monos, entonces, en disposici\u00f3n de enmendarnos, aunque para ello tengamos que salirnos de nosotros mismos. Rectificar es de sabios. Que la verdadera sabidur\u00eda est\u00e1 en reconocer nuestra propia torpeza.<\/p>\n<p>Sea como fuere, el signo m\u00e1s aut\u00e9ntico y verdadero de esp\u00edritu human\u00edstico es la serenidad constante. Bajo este triunfo hay siempre una cruz, la lucha permanente por la sensatez y una actitud de servicio inquebrantable. As\u00ed compartiremos una felicidad que nadie nos podr\u00e1 sustraer. No dejemos perdernos y, a\u00fan peor, endiosarnos por moradores corruptos. Al fin y al cabo, la mejor ense\u00f1anza que uno puede llevar consigo, pasa por eliminar lo que no es indispensable  y por incorporar un esp\u00edritu positivo y esperanzado. No es cuesti\u00f3n de ponerse tristes, sino de gozarse por vivir y tomar la fuerza requerida para poder liberarnos de ataduras. Somos libres, seamos libres; somos amor, seamos amor; somos algo que late, seamos alguien que despierta; y todo esto, para todo momento y para toda caminata; sabiendo que la cognici\u00f3n tambi\u00e9n es humilde y sabia a la vez, porque no entiende m\u00e1s que de instantes precisos y concretos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":12698,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12697"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12697"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12697\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29507,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12697\/revisions\/29507"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/12698"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12697"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12697"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12697"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}