{"id":12652,"date":"2019-02-18T00:00:00","date_gmt":"2019-02-18T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/el-espiritu-materno-de-la-expresion-humana"},"modified":"2024-02-22T21:45:07","modified_gmt":"2024-02-23T03:45:07","slug":"el-espiritu-materno-de-la-expresion-humana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/el-espiritu-materno-de-la-expresion-humana","title":{"rendered":"El esp\u00edritu materno de la expresi\u00f3n humana"},"content":{"rendered":"<\/p>\n<p><b>Algo m\u00e1s que palabras, por: Victor Corcoba Herrero&nbsp;<\/b><\/p>\n<\/p>\n<p>\u201cTenemos derecho a que nuestro \u00e1rbol geneal\u00f3gico se articule en esa pluralidad exclusiva de emociones materno-filiales, que hemos heredado, y que nos sirve de sustento\u201d. <\/p>\n<p>Infinidad de maravillosas r\u00edtmicas, entroncadas a sus pausas y sus pulsos, hay sembradas arm\u00f3nicamente por el universo. No le pongamos grilletes a estos buc\u00f3licos amaneceres. Es algo que se siente a poco que nos paremos a mirar y ver, a sentir y a disfrutar de la creaci\u00f3n, desde un esp\u00edritu materno y bajo el soplo creativo que todos llevamos interiormente en el alma. Ojal\u00e1 aprendamos a coexistir entre latidos y a invocar ese v\u00ednculo ling\u00fc\u00edstico interno, deseoso de que los seres humanos de todas las lenguas, de todos los lugares, de todas las naciones en definitiva, experimentemos el respeto y la consideraci\u00f3n por nuestros an\u00e1logos, y as\u00ed, poder compartir riquezas culturales, a fin de construir juntos otra humanidad m\u00e1s crecida en la poes\u00eda que en estos actuales poderes mundanos. En ocasiones, debido a los galopantes procesos de globalizaci\u00f3n, pesa sobre las diversas expresiones humanas una amenaza cada vez m\u00e1s real de obscurecimiento. Seg\u00fan Naciones Unidas, al menos el 43% de las seis mil lenguas que se estima que se hablan en el mundo, est\u00e1n en peligro de extinci\u00f3n. <\/p>\n<p>Indudablemente, el uso de las lenguas maternas en el marco de un enfoque pluriling\u00fce es un componente esencial de la educaci\u00f3n de calidad, que es la base para empoderar a las mujeres y a los hombres y a sus sociedades. De ah\u00ed, la importancia de reconocer y promover este potencial expresivo para no dejar a nadie rezagado y construir un futuro donde impere la comprensi\u00f3n; y, por ende, todo sea m\u00e1s justo y sostenible, tanto humanamente como colectivamente. En consecuencia, la diversidad cultural y el di\u00e1logo intercultural, el fomento de la educaci\u00f3n para todos y la creaci\u00f3n de las sociedades del conocimiento son factores fundamentales para la labor de la UNESCO. Pero esos cometidos no son posibles sin un amplio compromiso internacional orientado a promover el pluriling\u00fcismo y la diversidad idiom\u00e1tica, lo que incluye la preservaci\u00f3n de las lenguas en peligro de desaparici\u00f3n, y que personalmente quiero reivindicar de modo firme entre todos los moradores. Confieso que siempre me entristece la ca\u00edda de cualquier voz ling\u00fc\u00edstica, puesto que las modalidades de concebirse y expresarse, son el pedigr\u00ed de los pueblos. Y nosotros, los  pobladores, tenemos derecho a que nuestro \u00e1rbol geneal\u00f3gico se articule en esa pluralidad exclusiva de emociones materno-filiales, que hemos heredado, y que nos sirve de sustento. <\/p>\n<p>Sea como fuere, no podemos permitirnos que cada dos semanas desaparezca una lengua, llevando consigo todo un horizonte cultural e intelectual que nos enriquece y contribuye a la fraternizaci\u00f3n del mundo, pues cada locuci\u00f3n humana es un pensamiento mismo. Los similares sentimientos del alma, aquellos por los que cada cual vive, siente y recapacita, necesita de esa reserva y de ese v\u00ednculo naciente, hasta para rehacerse de un m\u00ednimo tropiezo. No olvidemos que nos reconocemos por lo vivido, por nuestras propias ra\u00edces, que siempre parten de la multitud sencilla, del habla de la gente natural y franca. Y en este sentido, el coraz\u00f3n por s\u00ed mismo, tambi\u00e9n conversa con una m\u00e9trica que entienden todas las naciones. Lo m\u00e1s importante, pues, es escucharnos unos a otros. Por eso, s\u00f3lo una formaci\u00f3n permanente y respetuosa de mente y voluntad puede realmente crear uni\u00f3n y unidad entre moradores. Quiz\u00e1s lo trascendente sea dejarnos entender para poder transmitir libremente lo que hemos madurado; algo primordial en la inserci\u00f3n de ese gran \u201cnosotros\u201d, sin exclusi\u00f3n alguna. <\/p>\n<p>Dejemos, por tanto, que las diversas lenguas partan de sus or\u00edgenes y puedan desarrollarse en su esencia, como esp\u00edritu  materno de concordia e identidad, de tradici\u00f3n y de memoria. Todo ser humano ha de poder exponerse con su manera de ser, con su dicci\u00f3n, y ha de colaborar de este modo a engrandecernos como linaje. Teniendo esto en cuenta, las Naciones Unidas, con muy buen criterio a mi juicio, han declarado el 2019 como el A\u00f1o Internacional de las Lenguas Ind\u00edgenas; cuesti\u00f3n que debe hacernos meditar a todos, no s\u00f3lo para beneficiar a las personas que hablan estas lenguas, sino tambi\u00e9n para que otros aprecien la importante contribuci\u00f3n que hacen a la rica diversidad cultural de nuestro mundo. Mal que nos pese, son estas pasiones las que nos hermanan, las que nos hacen avanzar en sabidur\u00eda y bondad, que es lo verdaderamente fruct\u00edfero. Desde luego, nos deben interesar todas las actitudes humanas, tambi\u00e9n aquellos vocablos que van m\u00e1s all\u00e1 del verbo, como puede ser el entusiasmo, el deseo permanente de b\u00fasqueda, el ansia por reconocerse parte de la vida. Por ejemplo, m\u00e1s all\u00e1 de un lenguaje corriente, permanecen los gestos, tales como un abrazo, extender la mano en auxilio, o una simple sonrisa de acompa\u00f1amiento, semblante que revela el aut\u00e9ntico ser que somos. \u00a1Basta de soledades y silencios! \u00a1Pongamos voz a los sin voz! \u00a1Hag\u00e1moslo con cien mil lenguas!; porque, por haber callado, \u00a1hemos otorgado podredumbre!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":12653,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12652"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12652"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12652\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29490,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12652\/revisions\/29490"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/12653"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12652"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12652"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12652"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}