{"id":12613,"date":"2019-02-14T00:00:00","date_gmt":"2019-02-14T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/el-susurro-de-esperanza"},"modified":"2024-02-22T21:44:48","modified_gmt":"2024-02-23T03:44:48","slug":"el-susurro-de-esperanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/el-susurro-de-esperanza","title":{"rendered":"El susurro de esperanza&#8230;"},"content":{"rendered":"<p>Naci\u00f3, el susurro de esperanza, en febrero, y las tardes ya se alargaban en una sombra de oro. Y muy despacito, como se hacen las cosas que se hacen bien, y tambi\u00e9n como se besa, camin\u00f3 el susurro esquinas y calles, y plazas y aromas, y sitios y parques&#8230;<\/p>\n<p>Llevaba, el susurro de esperanza, o deseaba llevar, Esperanza, y un eco de azahar, y la esencia de Sevilla, y el verde y blanco que late, y el comp\u00e1s. Y la cadencia de la m\u00e1s bella semana del a\u00f1o, y un verso. Y mucha fuerza! Y fe, leyenda y fervor&#8230;<\/p>\n<p>El susurro de esperanza est\u00e1 dibujado en un lienzo. Tiene un coraz\u00f3n rojo como la muleta de Morante; tiene la tez blanca como la piel del mago Talavante; tiene la boca rosa como el capote de Manzanares. Y ten\u00eda alma y canela, Roc\u00edo y roc\u00edo, duende y hierbabuena.<\/p>\n<p>El susurro de esperanza, en este febrero que canta y quema, acuesta al sol a las siete, en naranja y ocre. Y ha rezado una oraci\u00f3n. Con emoci\u00f3n. Y en silencio, qu\u00e9 bonito es el silencio, avanza a entregar palabras, amor, y llanto. Y sue\u00f1a saetas&#8230;<\/p>\n<p>Para Rafa Serna<br \/>Para su hijo: Rafita Serna<br \/>Para mi mago<br \/>Morante y Manzanares<br \/>Mi Sevilla y mis sevillanos<br \/>Sara<br \/>Mi Luis<br \/>Carlos<br \/>Los susurros de esperanza<br \/>Los b\u00e9ticos<br \/>Y los que necesiten un susurro de esperanza<br \/>Con humildad y afecto<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Naci\u00f3, el susurro de esperanza, en febrero, y las tardes ya se alargaban en una sombra de oro.<\/p>\n","protected":false},"author":1025,"featured_media":12614,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12613"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1025"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12613"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12613\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29475,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12613\/revisions\/29475"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/12614"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12613"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12613"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12613"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}