{"id":12213,"date":"2018-12-17T00:00:00","date_gmt":"2018-12-17T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/siembra-de-buenos-deseos"},"modified":"2024-02-22T21:41:30","modified_gmt":"2024-02-23T03:41:30","slug":"siembra-de-buenos-deseos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/siembra-de-buenos-deseos","title":{"rendered":"Siembra de buenos deseos"},"content":{"rendered":"<p><b>Algo m\u00e1s que palabras, por:&nbsp;V\u00edctor Corcoba Herrero<\/b><\/p>\n<\/p>\n<blockquote><p><b>\u201cPensemos que no aguardar nada es como morirse en vida, porque la misma existencia, es empe\u00f1o por vivir; no en vano, el futuro est\u00e1 impreso en el deseo\u201d. <\/b><\/p><\/blockquote>\n<p>Es tiempo de apertura, de abrazar los anhelos y de reavivarnos unos a otros, lo que nos exige comprensi\u00f3n y compasi\u00f3n, en un momento de balances y prop\u00f3sitos, en el que la asistencia y la hospitalidad deben de formar parte de nuestras vidas. Por ello, hemos de tomar conciencia de lo mucho que tenemos por hacer; y, en consecuencia, es vital organizarse, coordinar labores, ponernos en camino, al menos para llevar una sonrisa de acompa\u00f1amiento a las muchas v\u00edctimas inocentes de la injusticia humana. Sabemos que la tarea no es f\u00e1cil, fraternizarnos con este esp\u00edritu tan ego\u00edsta que portamos (s\u00e1lvese el que pueda), impide algo tan b\u00e1sico como erradicar la pobreza en el mundo, proteger el astro, y garantizar la dignidad para todos los moradores. En cualquier caso, bienvenidos los buenos deseos, aquellos que ponen en el centro a la persona y al planeta, con la ternura de Navidad y la esperanza en ese camino de amor, al que todos estamos adscritos. Pensemos que no aguardar nada es como morirse en vida, porque la misma existencia, es empe\u00f1o por vivir; no en vano, el futuro est\u00e1 impreso en el deseo.<\/p>\n<p>Ojal\u00e1 que al calor de esa estrella po\u00e9tica, cuyo abecedario es la entrega incondicional, hallemos la fuerza de la certeza para salir de este aliento corrupto, que todo lo corrompe a trav\u00e9s de una ciega cultura putrefacta, dej\u00e1ndonos abatidos. Sin duda, hemos de reaccionar m\u00e1s pronto que tarde con otras pol\u00edticas sociales, si en verdad queremos mantener una humanidad m\u00e1s hermanada, a trav\u00e9s de un orbe limpio para todos, en el que la solidaridad con ese mundo paciente ha de ser de coraz\u00f3n. Crucificados y agonizantes los d\u00e9biles, casi siempre por ese otro mundo privilegiado, nos demandan otros dominios m\u00e1s ecu\u00e1nimes. Por desgracia, la deshumanizaci\u00f3n es tan fuerte que parece que llevamos puesta una coraza. Tanto es as\u00ed, que resulta complicado tender puentes, compartir sue\u00f1os, armonizar todas las potencialidades humanas. Con frecuencia, olvidamos que en la diversidad y en la universalidad de formas, es donde conviene radicar la virtud del encuentro, en esa llamada de acci\u00f3n conjunta, sobre todo en la lucha por un orden social m\u00e1s equitativo, en el que todas las tensiones puedan ser absorbidas por ese valor comprensivo, que suelen cultivar las gentes de talento y de buen talante.<\/p>\n<p>Naturalmente, todos estamos a tiempo de cambiar de actitudes. Quiz\u00e1s tengamos que ir a contracorriente. Pero el ma\u00f1ana es de la gente que vive, no del oportunista, ni tampoco del poderoso, sino de aquella ciudadan\u00eda que se afana por combatir la intolerancia, que trabaja codo a codo en la construcci\u00f3n de espacios habitables m\u00e1s pac\u00edficos. Desde luego, el cese de hostilidades tiene que ser una acci\u00f3n prioritaria en un mundo que aspira a no fenecer en su propia miseria humana. Porque amar es m\u00e1s que un sentimiento, es un disposici\u00f3n, un acto de voluntad que consiste en solidarizarse con el an\u00e1logo de manera permanente, pues por encima del propio bien de uno, est\u00e1 el bien de los dem\u00e1s. Precisamente, el amor y el deseo suelen formar parte del impulso de las grandes haza\u00f1as, de los magnos acontecimientos, de las buenas obras en suma. A partir de esta perspectiva, el momento es muy apto para vivirlo en familia, o para dejarse acompa\u00f1ar en sociedad por todos aquellos que esperan una \u00e9poca nueva m\u00e1s fraterna, distinta, pero jam\u00e1s distante, ya que la paz vivida como familia es la meta a la que aspira la humanidad entera. <\/p>\n<p>Justamente, la concordia es una actitud llamada a reunirse y a unirse, a ser colectiva. De ah\u00ed, lo fundamental que es no apagar este h\u00e1lito navide\u00f1o durante el a\u00f1o, ya que si los buenos deseos florecen siempre, la aut\u00e9ntica generosidad lo ilumina todo, principalmente para dar satisfacci\u00f3n a ese insaciable deseo de la mente de ver la verdad y de sentir el afecto como lenguaje del camino. Conservemos, pues, la ilusi\u00f3n de volvernos un poco ni\u00f1os, la mejor identidad nuestra, el emblema del eterno consorcio entre el pasi\u00f3n y la constancia. Prosigamos, por tanto, en la confianza de convertirnos en un buen acompa\u00f1ante de nuestros similares aqu\u00ed en la tierra. En efecto, son los actos de cada uno como pelda\u00f1os de una escalera, verdaderamente nos entusiasma subirlos, la cuesti\u00f3n es remontarlos unidos para luego abrazarnos todos a la llegada, sin que nadie falte. \u00a1Cuidado!, que ninguno se quede en el camino por nuestra culpa. El abrazo ser\u00e1 m\u00e1s triste. Nos faltar\u00eda algo por ese alguien excluido. \u00a1Recapacit\u00e9moslo! <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":12214,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12213"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12213"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12213\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29319,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12213\/revisions\/29319"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/12214"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12213"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12213"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12213"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}