{"id":12054,"date":"2018-11-26T00:00:00","date_gmt":"2018-11-26T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/el-lenguaje-positivo-de-la-verdad-la-verdad-es-la-unica-fibra-de-amor-y-paz-que-nos-fraterniza"},"modified":"2024-02-22T21:40:31","modified_gmt":"2024-02-23T03:40:31","slug":"el-lenguaje-positivo-de-la-verdad-la-verdad-es-la-unica-fibra-de-amor-y-paz-que-nos-fraterniza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/el-lenguaje-positivo-de-la-verdad-la-verdad-es-la-unica-fibra-de-amor-y-paz-que-nos-fraterniza","title":{"rendered":"El lenguaje positivo de la verdad \u201cLa verdad es la \u00fanica fibra de amor y paz que nos fraterniza\u201d."},"content":{"rendered":"<p>Muchas personas son las que hoy d\u00eda viven en precario, en un mundo m\u00e1s selva que coraz\u00f3n, desbordado en demasiadas ocasiones por una escalada de incidentes y el incremento de tensiones, que nos impiden tomar la vida con alegr\u00eda. Por desgracia, nos hemos perdido el respeto y la violencia crece por doquier, generando multitud de problemas sociales, y una aglomeraci\u00f3n de odios que, verdaderamente, nos dejan sin palabras. Hace tiempo que el miedo y la desesperaci\u00f3n van en aumento. En muchos pa\u00edses hay que luchar porque a uno no le roben la dignidad. Tambi\u00e9n son muchas las personas que sufren el descarte. Tanto la marginaci\u00f3n como la explotaci\u00f3n son tan descaradas, que debi\u00e9ramos despertar de la injusticia, y pedir a los l\u00edderes honestos otro camino m\u00e1s justo, m\u00e1s crecido en valores, sin hipocres\u00edas, cuando menos para promover la comprensi\u00f3n de las culturas y religiones. No perdamos esta referencia: La verdad es la \u00fanica fibra de amor y paz que nos fraterniza. En consecuencia, quiz\u00e1s para restaurar ese esp\u00edritu ver\u00eddico, lo mejor sea llamar a las cosas por su nombre. Estoy convencido que es lo \u00fanico que puede hacernos cambiar de actitudes y de mentalidad. <\/p>\n<p>Cautivados por una cultura medi\u00e1tica, simplona y agresiva, sin creatividad alguna, sobre todo para encontrar los accesos adecuados, nos resta lenguaje positivo en nuestras pl\u00e1ticas, o si quieren, esa expresi\u00f3n esperanzadora siempre dispuesta a abrir v\u00edas. Subsiguientemente, hemos de reconocer que el contexto human\u00edstico dista mucho de ese di\u00e1logo con la verdad que todos nos merecemos para encontrar juntos los recursos que nos hacen m\u00e1s humanos. Es evidente que lo aut\u00e9ntico nos hermana, haci\u00e9ndonos tambi\u00e9n m\u00e1s libres y m\u00e1s caritativos. Sea como fuere, los actuales  momentos vividos en un mundo de dominadores sin escr\u00fapulos, como en ning\u00fan otro tiempo pasado, no pueden ser de m\u00e1s falsedad e incertidumbre. Sirva como testimonio esta absurda y necia afirmaci\u00f3n recogida en un libro sobre el Brexit, obra que pertenece a una colecci\u00f3n muy popular entre la ciudadan\u00eda brit\u00e1nica. As\u00ed dice uno de sus rudos p\u00e1rrafos: \u201cGran Breta\u00f1a es una isla orgullosa. Durante siglos estuvimos solos. Ahora volvemos a estarlo. Otros pa\u00edses, como Croacia y Espa\u00f1a, necesitan ser parte de Europa, porque ellos, claramente, son cobardes. Pero nuestro pa\u00eds es especial y otros pa\u00edses se est\u00e1n poniendo a la cola para conseguir lo que tenemos para ofrecer, ya sea la m\u00fasica de Sting o cualquiera de nuestros quesos. \u00c9ste es el futuro\u201d. Cu\u00e1nta estupidez encierra este endiosamiento de dividir y encerrar. Con lo f\u00e1cil que es hablar claro y profundo, que es lo que realmente nos aproxima. <\/p>\n<p>Ciertamente, es esa uni\u00f3n europe\u00edsta bien definida y debidamente ponderada, la que nos lleva a la construcci\u00f3n de ese espacio com\u00fan, m\u00e1s fuerte que las voluntades nacionales, fiel al esp\u00edritu de solidaridad, que es lo que nos hace avanzar y redescubrir lo fruct\u00edfero que es esa unidad de las diferencias hermanadas. Por tanto, no es cuesti\u00f3n de cobard\u00eda, sino de entendimiento, consciente de que el \u201ctodo\u201d trabajando en armon\u00eda es m\u00e1s que la \u201cparte\u201d; siempre esta \u00faltima, insolidaria y acaparadora. Esta es la genuina exactitud, que sumado a su variado y rico patrimonio en valores, es el mejor ant\u00eddoto contra la falsedad vertida. Dicho lo cual, las sociedades humanas han de huir de ese individualismo, y lo l\u00f3gico es que los continentes alcen barreras, sumen horizontes de anhelo en com\u00fan y alienten moradas de afecto y de concordia. Por el contrario, si nos alejamos de esa uni\u00f3n, de esa b\u00fasqueda de la justicia para todos, de la preocupaci\u00f3n por el porvenir de los m\u00e1s descartados, lo \u00fanico que se acrecentar\u00e1 son los ego\u00edsmos individuales y colectivos. <\/p>\n<p>A mi juicio, hemos de reconocer que, en los \u00faltimos veinticinco a\u00f1os, el Mercado \u00danico ha hecho de Europa uno de los lugares m\u00e1s atractivos para vivir, a trav\u00e9s de sus cuatro libertades indivisibles, que conviene vociferar: la libre circulaci\u00f3n de personas, bienes, servicios y capital; cuesti\u00f3n que ha ayudado a mejorar la prosperidad de su ciudadan\u00eda, sin obviar ese esp\u00edritu positivo de hacer comunidad, y de poder mirar m\u00e1s all\u00e1 de unas meras fronteras y frentes ruines. Ojal\u00e1, pues, todos los l\u00edderes mundiales trabajen en ese cambio, desde el consenso, con esp\u00edritu de generosidad y entrega, mediante pol\u00edticas, (m\u00e1s po\u00e9ticas que poderosas), que hagan crecer a todo el mundo en un desarrollo arm\u00f3nico, de modo que el pa\u00eds que avance m\u00e1s deprisa tienda la mano al que va m\u00e1s lento, y todos se esfuercen por llegar a esa orbita excluyente. Por eso, es vital no rehusar de la clemencia y, tampoco, alejarse de ese aliento reconciliador; ser\u00eda como enga\u00f1arnos a nosotros mismos, deshumaniz\u00e1ndonos a\u00fan m\u00e1s si cabe, mediante la torpe batalla del embuste. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":12055,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12054"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12054"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12054\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29261,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12054\/revisions\/29261"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/12055"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12054"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12054"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12054"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}