{"id":12006,"date":"2018-11-20T00:00:00","date_gmt":"2018-11-20T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/en-cada-nino-nace-un-trozo-de-cielo"},"modified":"2024-02-22T21:40:15","modified_gmt":"2024-02-23T03:40:15","slug":"en-cada-nino-nace-un-trozo-de-cielo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/en-cada-nino-nace-un-trozo-de-cielo","title":{"rendered":"En cada ni\u00f1o nace un trozo de cielo"},"content":{"rendered":"<\/p>\n<p><b><i><\/i><\/b><\/p>\n<blockquote><p><b><i>\u201cCon raz\u00f3n son el alma de la humanidad<br \/>\nvenidera, un privilegio en el ocaso de nuestros andares y una gracia, pues toda<br \/>\ngrandeza se inclina ante su angelical mirada\u201d.<\/i><\/b><\/p><\/blockquote>\n<p>El mundo ha de pintarse de azul claro para cada ni\u00f1o, porque ellos mismos son una porci\u00f3n celeste en camino, siempre en disposici\u00f3n de transmitir vida como signo de continuidad humana. Con raz\u00f3n son el alma de la humanidad venidera, un privilegio en el ocaso de nuestros andares y una gracia, pues toda grandeza se inclina ante su angelical mirada. Naturalmente, es importante no despedazar su ternura, no destruir la inocencia, pues cada cual tiene sus propias maneras de ver, pensar y sentir. Nada hay m\u00e1s insensato, para una especie pensante, que no pueda transcurrir una ni\u00f1ez serena, sombre\u00e1ndole un mundo en negro, ofreci\u00e9ndole una quema de etapas con doctrinas verdaderamente mortecinas. A veces la irresponsabilidad de los adultos es tan cruel como est\u00fapida; no en vano, demasiados cr\u00edos han llegado incluso a ser blanco de los francotiradores, sus escuelas han sido demolidas conscientemente, e incluso se han bombardeado hospitales infantiles. <\/p>\n<p>Ante este af\u00e1n destructor monstruoso; d\u00edganme: \u00bfc\u00f3mo no salir en su auxilio, realzando la voz, para una repulsa al un\u00edsono? Ya est\u00e1 bien que a los chavales se les arrebaten sus derechos cada d\u00eda. Vayamos a los recientes datos, proporcionados por UNICEF: 262 millones de criaturas y j\u00f3venes no van a la escuela. 650 millones de ni\u00f1as y mujeres se casaron antes de cumplir 18 a\u00f1os. 5,4 millones de ni\u00f1os murieron antes de su quinto cumplea\u00f1os, en su mayor\u00eda, por causas prevenibles. Ojal\u00e1 fu\u00e9semos capaces de construir un orbe en el que cada ser en crecimiento estuviese a salvo de todo peligro, y pudiese desarrollar su m\u00e1ximo potencial humano, tanto en valores como en conocimientos. Son, indudablemente, el recurso m\u00e1s importante, la inversi\u00f3n m\u00e1s provechosa, la esperanza nuestra en suma. <\/p>\n<p>Sea como fuere, insisto, en cada ni\u00f1o nace un trozo de cielo, ya que son el mejor amor, aquel que todo lo dulcifica con una sonrisa. L\u00e1stima que su vida para algunos mayores valga apenas nada, siendo utilizada por gentes sin escr\u00fapulos, sirvi\u00e9ndose de su debilidad. Por si fuera poca la desdicha, millones de j\u00f3venes viven con miedo, est\u00e1n atrapados por la violencia o se hallan inmersos en un ciclo de pobreza mundial de dif\u00edcil salida. Por consiguiente, hoy m\u00e1s que nunca requerimos acci\u00f3n, necesitamos un cambio a nivel global, que garantice que toda esta fuerza de mancebos tengan acceso a educaci\u00f3n, aprendizaje, capacitaci\u00f3n o empleo. No trunquemos su ardor ingenuo, activemos la confluencia de ideas intergeneracionales, concibamos hogares de paz y formemos familias arm\u00f3nicas, que las experiencias de la infancia tienen repercusiones para el futuro. No olvidemos que las heridas concebidas por la tensi\u00f3n entre progenitores, o la misma ruptura de los padres, causan atm\u00f3sferas de complicada reparaci\u00f3n. Pensemos que lo que se les d\u00e9 ahora que est\u00e1n form\u00e1ndose, lo devolver\u00e1n a la sociedad. <\/p>\n<p>En cualquier caso, volviendo al azul del mar o del firmamento, a la hora de moverse por la vida con ese vientecillo tibio del sol, no cabe duda que son los ojos de un ni\u00f1o los que engrandecen los d\u00edas. Por eso, todo debe estar dispuesto para que se abra la puerta existencial, y pueda entrar el aire de la ni\u00f1ez en familia; para que los peque\u00f1os lleguen a ser personas de bien, seres con coraz\u00f3n, mensajeros de amor. Esto es lo fundamental, el concienciar a los mayores de la importancia de trabajar d\u00eda a d\u00eda por su bienestar y su justo desarrollo, algo primordial que ha de ser efectivo para todos los ni\u00f1os, puesto que tienen derecho a la salud, la educaci\u00f3n y la protecci\u00f3n, independientemente del lugar del mundo en el que hayan nacido. Sin duda, son el colectivo m\u00e1s vulnerable y, en consecuencia, han de ser protegidos (es un deber de los maduros) para no ser marcados por el sufrimiento. <\/p>\n<p>Dicho lo cual, el recuerdo de millones de infantes a los que se les ha arrebatado ese virginal trozo de cielo que llevan consigo, nos invitan a emplearnos a fondo para que cesen los conflictos y las guerras, las penurias y los comercios con inocentes, que eclipsan el respeto por la vida humana. Consiguientemente, no formemos del para\u00edso de la infancia un mar de fuego, un infierno oscurecido; m\u00e1xime sabiendo que la \u00fanica patria que recordamos al fin de nuestro caminar, son nuestros primeros a\u00f1os de camino. Desde luego, poder disfrutar de los recuerdos placenteros del joven que fui, es volver a ser el ni\u00f1o que soy a pesar del tiempo transitado; es como vivir dos veces y alargar la vida. Naturalmente, que vale la pena no quemar etapas, ni que nos las quemen.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":12007,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12006"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12006"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12006\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29244,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12006\/revisions\/29244"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/12007"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12006"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12006"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12006"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}