{"id":11637,"date":"2018-10-08T00:00:00","date_gmt":"2018-10-08T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/un-corazon-de-poeta"},"modified":"2024-02-22T21:37:53","modified_gmt":"2024-02-23T03:37:53","slug":"un-corazon-de-poeta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/un-corazon-de-poeta","title":{"rendered":"Un coraz\u00f3n de poeta"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Algo m\u00e1s que palabras, por:&nbsp;V\u00edctor Corcoba Herrero<\/i><\/b><\/p>\n<p>El ser humano por principio est\u00e1 continuamente en salida, debe estarlo, al menos para coexistir cercano a su an\u00e1logo, siempre en guardia para compartir situaciones concretas, dispuesto a interrogarse y a verse en los dem\u00e1s, para hallarse consigo mismo y dar respuesta a su distintivo fundamento existencial. A veces estamos m\u00e1s muertos que vivos, a pesar de tantas siembras de quehaceres, pero hacemos poco silencio y nos perdemos en inutilidades, que no facilitan el encuentro, ni tampoco el desprendimiento de lo \u201cm\u00edo\u201d hacia el \u201cnosotros\u201d. Con frecuencia, olvidamos que este mundo ha de ser de todos y de nadie en particular. Menos mal que, en ocasiones, nos sorprende alg\u00fan don Quijote andante, sembrando sonrisas de agradecimiento e injertando ofrendas po\u00e9ticas francamente alentadoras. Es lo que hace un so\u00f1ador del campo de Montiel, un don nadie o quiz\u00e1s un todo, porque \u00e9l por s\u00ed mismo es un poeta en guardia, Juan Jos\u00e9 Guardia Polaino, Gran  Maestre del verso y disc\u00edpulo de Quevedo. En efecto, vive sin apenas hacer ruido, pero siempre est\u00e1 en marcha para donarse. A todas horas practica la liturgia embellecedora del Parnaso y nos acerca con gratuidad y gratitud la experiencia de mirar hacia arriba y de pensar sobre nuestro regreso a la poes\u00eda, de la que jam\u00e1s debimos apartarnos. <\/p>\n<p>Por ello, es importante rescatar la memoria, reunirse con nuestros predecesores como lo hace Juan Jos\u00e9 Guardia Polaino en su \u00faltimo libro \u201cido el fauno\u2026 a don Francisco de Quevedo\u201d, poniendo su alma en el alma de otro so\u00f1ador como lo fue el escritor espa\u00f1ol del Siglo de Oro, se\u00f1or de La Torre de Juan Abad y caballero de la Orden de Santiago, porque \u201cvos, siempre lo supisteis\u2026 la vida no se os acababa ante las tapias de la muerte; quedasteis deambulando, anclado en vuestro polvo enamorado\u2026\u201d, o lo que es lo mismo, en el reposo de la palabra tras una vivencia de esp\u00edritu inquieto. Quiz\u00e1s, en consecuencia, tengamos que usar m\u00e1s el lenguaje de nuestras entra\u00f1as, pues este mundo es un abecedario de intereses que  nos est\u00e1 convirtiendo en aut\u00e9nticos pedruscos, sin sentimiento alguno, y lo que es peor,  sin humanidad ninguna. Sea como fuere, en la clarividencia de Juan Jos\u00e9 Guardia Polaino vemos que la vida es un verso de amor interminable y que vivir es un fascinante acto de luz para repatriarse eternamente al reino de la poes\u00eda, y al igual que cada poema es \u00fanico, tambi\u00e9n nosotros somos exclusivos a trav\u00e9s de ese latido, que hemos de poner en conjunto y que todos llevamos mar adentro.<\/p>\n<p>Estimo, por tanto, que es vital retornar al verso y hacer sosiego para adentrarnos en lo fruct\u00edfero que es discernir, sobre todo a la hora de disponernos a tomar la palabra, pues todo tiene su momento, ya sea para hablar o para callar, convencido de que as\u00ed seremos m\u00e1s inspiraci\u00f3n cada d\u00eda. Realmente, Juan Jos\u00e9 Guardia Polaino, convive entregado al sigilo, eso s\u00ed, dialoga con Quevedo a todas horas, hasta el punto que se hablan con el coraz\u00f3n y se entienden con la mirada. \u00a1Cu\u00e1nta lealtad y nobleza en este cantor de cuerpo entero y de visi\u00f3n profunda! A golpe de l\u00edrica nos recuerda que \u201clas gentes, los paisajes, el pasado, las costumbres, los vivos y los muertos, los labios, las acequias \u2013que siempre gritan la humanidad del hombre, y todo cu\u00e1nto ha quedado escrito en los pliegues de la historia, conforman esta gratitud\u201d. Cu\u00e1nta falta de valores, de gratuidades y agradecimientos en este mundo de hoy, deshumanizado como jam\u00e1s, en el que hasta tres millones de personas sufren de inseguridad alimentaria cr\u00edtica en el mundo, y casi un mill\u00f3n de ni\u00f1os de, entre seis meses y cinco a\u00f1os, padecen malnutrici\u00f3n aguda, y 440.000 se enfrentan a malnutrici\u00f3n aguda grave, seg\u00fan los \u00faltimos informes de Naciones Unidas.<\/p>\n<p>En cualquier caso, la poes\u00eda es esperanzadora, tiene la virtud de rescatarnos, de volvernos hacia esa autenticidad que nos embellece y humaniza, realz\u00e1ndonos al evocar ese h\u00e1lito humilde que conserva Juan Jos\u00e9 Guardia Polaino, y ah\u00ed realmente es donde radica su grandeza, en ese sabio coraz\u00f3n de poeta que sabe que es vasija de barro, pero pulso eterno de verbo, y como tal siempre camina versando: el amor con el amar en el amor. No perdamos m\u00e1s tiempo. Confiemos en nuestra escucha y vayamos al santuario interior de nuestra voz, con la ilusi\u00f3n de estar en asistencia para servir m\u00e1s y mejor a nuestros semejantes, no para servirnos de ellos utilizando el pedestal del poder de don dinero, que es lo que verdaderamente nos separa y destruye. Ya est\u00e1 bien de tanto \u201cyo\u201d en el centro del mundo, de tanto aparentar lo que tampoco se es, propiciemos la uni\u00f3n de pulsaciones y renazcamos hacia un lenguaje que nos hermane hacia esa mel\u00f3dica sinton\u00eda de vivir para las gentes, como Juan Jos\u00e9 Guardia Polaino lo hace teniendo abiertos los balcones de su alma y dispuestos los candiles para alumbrar su historia, la huella dejada por el inconfundible Quevedo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":11638,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11637"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11637"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11637\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29106,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11637\/revisions\/29106"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11638"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11637"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11637"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11637"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}