{"id":11583,"date":"2018-09-27T00:00:00","date_gmt":"2018-09-27T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/la-revista-peninsular-30-anos-de-lucha-incansable"},"modified":"2024-02-22T21:37:34","modified_gmt":"2024-02-23T03:37:34","slug":"la-revista-peninsular-30-anos-de-lucha-incansable","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/la-revista-peninsular-30-anos-de-lucha-incansable","title":{"rendered":"La Revista Peninsular,  30 a\u00f1os de lucha incansable"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Entre letras, papel y tinta<\/i>, por:&nbsp;Manuel Triay Peniche.<\/b><\/p>\n<p>Era una noche cualquiera de la semana, como otras tantas cuando mi cu\u00f1ado Eduardo Men\u00e9ndez Rodr\u00edguez esperaba en la terraza de mi casa, ocasionalmente con alguna bebida espirituosa en la mano, pero \u00e9sta vez con un proyecto que me espet\u00f3 a bocajarro:<\/p>\n<p>-Manny vamos a hacer una revista.<\/p>\n<p>Eduardo, como sus hermanos y primos, su padre y abuelo tambi\u00e9n, hab\u00eda nacido en una cuna de letras, papel y tinta. Para los Men\u00e9ndez el periodismo era lo suyo, desde la Redacci\u00f3n hasta las rotativas, igual armaban una nota de toros que una de arte, o desarmaban y operaban un linotipo.<\/p>\n<p>Eddy, as\u00ed llamado en casa, era un tipo emp\u00e1tico. De hecho mi primer contacto familiar, mi amigo m\u00e1s cercano. De pl\u00e1tica amena, cautivador, palabra f\u00e1cil, acaparador de grupos. Entonces compart\u00edamos carencias y domingos tambi\u00e9n, todos rodeados de camarader\u00eda, de esa que s\u00f3lo surge cuando existe plena confianza mutua.<\/p>\n<p>Cuando su padre el periodista D. Mario Men\u00e9ndez Romero vendi\u00f3 sus acciones del Diario de Yucat\u00e1n, Eddy incursion\u00f3, a muy corta edad -19 a\u00f1os- y gran osad\u00eda, en el mundo del turismo: primero como gerente de una l\u00ednea a\u00e9rea regional y posteriormente en el ramo hotelero.<\/p>\n<p>Su querencia por el periodismo era muy marcada y regres\u00f3 al ruedo con la revista \u201cPor Esto\u201d, propiedad de su hermano Mario, pero su permanencia fue ef\u00edmera. Los liderazgos no se comparten.<\/p>\n<p>Eddy y yo hicimos nuestros muchos momentos de pl\u00e1tica y confesiones. \u00c9ramos muy distintos y disent\u00edamos en much\u00edsimas cosas, pero el respeto y el cari\u00f1o nos manten\u00edan unidos, presumo hoy, como buenos hermanos. As\u00ed andaba en mis cavilaciones cuando escuch\u00e9 la segunda parte de su comentario:<\/p>\n<p>-Seremos socios al 50 por ciento.<\/p>\n<p>-No, no puedo.<\/p>\n<p>-C\u00f3mo va a ser, eres periodista, tienes contactos y juntos vamos a hacer una revista como no hay otra en el Estado.<\/p>\n<p>-No puedo, sabes que trabajo en el Diario y no puedo participar en otra publicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; No tiene que ver una cosa con la otra, son cosas diferentes. Mira te aseguro que va a ser un exitazo.<\/p>\n<p>S\u00ed, dije para m\u00ed, pero no puedo poner en riesgo mi trabajo. Conozco a los se\u00f1ores del Diario y estoy seguro que no ver\u00edan con buenos ojos esa dualidad, y menos con otro Men\u00e9ndez. Adem\u00e1s, siempre he pensado que amigos o familiares no debemos compartir negocios.<\/p>\n<p>-No Eddy, yo te ayudo en lo que pueda, pero no arriesgo mi trabajo.<\/p>\n<p>Su poder de convencimiento, notable como pueden atestiguar quienes lo trataron, no pudo con mi decisi\u00f3n. Sin embargo, me sentir\u00eda muy bien ech\u00e1ndole una mano y as\u00ed lo hice en medio de mis limitaciones.<\/p>\n<p>T\u00fa s\u00fabeme al tren y lo dem\u00e1s corre por mi cuenta \u2013me hab\u00eda dicho aquella noche y as\u00ed lo hice: Primero con el gobernador V\u00edctor Manzanilla Shaffer, despu\u00e9s con algunos otros pol\u00edticos incluido el secretario de la Reforma Agraria V\u00edctor Cervera Pacheco.<\/p>\n<p>El primer n\u00famero lo planeamos en casa e inclu\u00eda, adem\u00e1s de lo pol\u00edtico, deportes y una secci\u00f3n cultural. La primera entrevista fue al gobernador, recuerdo que comenc\u00e9 a redactarla en mi comedor y me venci\u00f3 algo que, seg\u00fan yo, era un principio de \u00e9tica. La termin\u00f3 Eduardo con toque de verdad sorprendente para m\u00ed, porque no lo hab\u00eda le\u00eddo antes.<\/p>\n<p>Hablamos del \u201clogo\u201d, de sus colaboradores, y bajo mi recomendaci\u00f3n contrat\u00f3 a Pedro Pacheco Herrera como jefe de Redacci\u00f3n y, el 30 de septiembre de 1988 sali\u00f3 a la luz el primer n\u00famero. No hab\u00eda para mucho, ni para festejarlo como hubi\u00e9ramos querido: entonces la casa de la naciente Revista Peninsular era una bodega con muebles prestados y dedos cruzados a ver si sal\u00eda el n\u00famero dos.<\/p>\n<p>Hubo dos, y tres y hasta el n\u00famero 536 cuando una desventurada ma\u00f1ana el director general de La Revista entreg\u00f3 su alma al creador en el campo de batalla, como mueren los valientes. Eddy se preparaba para un viaje de trabajo a Campeche y cay\u00f3 en su propia oficina fulminado por un s\u00edncope card\u00edaco que nos arrebat\u00f3 al amigo, hermano y periodista.<\/p>\n<p>Terminada la misa de cenizas en la iglesia de San Jorge unos golpes leves, t\u00edmidos, llamaron a mi puerta: T\u00edo qu\u00e9 sigue, c\u00f3mo le hacemos con La Revista, me dijo mi pap\u00e1 que si \u00e9l faltaba acudiera a ti.<\/p>\n<p>Hijo de tigre pintito, dice antiguo y sabio refr\u00e1n. Rodrigo, el heredero, no requer\u00eda de consejo. Antes que yo abriera la boca \u00e9l ya hab\u00eda resuelto el futuro. Vendi\u00f3 su camioneta, toc\u00f3 dos o tres puertas y La Revista Peninsular comenz\u00f3 a navegar viento en popa.<\/p>\n<p>Transcurridos los a\u00f1os, aquella idea que surgi\u00f3 una noche cualquiera en la terraza de mi casa, se ha convertido en una empresa consolidada, con moderna imprenta propia y una oferta en el mercado que, no tengo la menor duda, habr\u00eda convertido a mi amigo Eduardo en el padre m\u00e1s orgulloso.<\/p>\n<p>Con esta cr\u00f3nica, a tres d\u00e9cadas de aquel incierto inicio, y en el n\u00famero 1507 de esta publicaci\u00f3n, queremos hacer un reconocimiento a dos hombres dedicados con amor y convicci\u00f3n al trabajo, que se formaron con la f\u00e9rrea voluntad que ense\u00f1an las vicisitudes. Mi afecto y cari\u00f1o inquebrantable para padre e hijo, para don Eduardo Men\u00e9ndez Rodr\u00edguez y Rodrigo Men\u00e9ndez C\u00e1mara.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entre letras, papel y tinta.<\/p>\n","protected":false},"author":1049,"featured_media":11584,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11583"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1049"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11583"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11583\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29086,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11583\/revisions\/29086"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11584"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11583"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11583"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11583"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}