{"id":11572,"date":"2018-09-27T00:00:00","date_gmt":"2018-09-27T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/aniversario-de-la-revista"},"modified":"2024-02-22T21:37:31","modified_gmt":"2024-02-23T03:37:31","slug":"aniversario-de-la-revista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/aniversario-de-la-revista","title":{"rendered":"Aniversario de La Revista"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Mena Baduy.&nbsp;<\/b>&nbsp;<\/p>\n<p>Un buen d\u00eda compre un ejemplar de La Revista Peninsular, por la portada y el \u00edndice sab\u00eda que era de pol\u00edtica pero lo que me interes\u00f3 era que se concentraba en Yucat\u00e1n, le\u00ed los art\u00edculos y de inmediato not\u00e9 que era cr\u00edtica al gobierno en turno que era del PRI, en ese entonces, me llam\u00f3 la atenci\u00f3n porque pocos o casi ninguna publicaci\u00f3n se atrev\u00eda a criticar al gobierno en una \u00e9poca donde la tolerancia no era com\u00fan. Tambi\u00e9n me di cuenta de la poca publicidad por lo que deduje que era un esfuerzo de informaci\u00f3n de contrapeso con poca probabilidad para sostenerse en el futuro; pero sab\u00eda algo muy importante, que los gobiernos, m\u00e1s bien la sociedad, necesita contrapesos, es decir, que les indiquen problemas o errores sin pre\u00e1mbulos y con libertad.<\/p>\n<p>Le\u00ed las cr\u00edticas, eran descriptivas en los hechos con nombre y apellido definitivamente valeroso y hasta peligroso en aquella \u00e9poca, pero necesario provocando un gobierno m\u00e1s \u00fatil, m\u00e1s sano, m\u00e1s trasparente. Por los apellidos del due\u00f1o pens\u00e9 que era del Diario de Yucat\u00e1n, eso tiene 27 a\u00f1os. En los 90 el \u00fanico problema social de Yucat\u00e1n era la pol\u00edtica no la econom\u00eda, era cuando en el Seguro Social hab\u00eda camas suficientes y cupo en las escuelas p\u00fablicas, era cuando las empresas yucatecas crec\u00edan y no hab\u00eda TLCAN, era cuando ibas al supermercado y te alcanzaba para comprarle juguetes a tus hijos.<\/p>\n<p>A\u00f1os despu\u00e9s, un buen d\u00eda entr\u00f3 Rodrigo Men\u00e9ndez a mi oficina, yo ten\u00eda la primera empresa privada de internet, Finred, para abrirle espacio a su correo electr\u00f3nico y su primera pagina de web, resulta que Rodrigo con apenas 26 a\u00f1os se hac\u00eda cargo de La Revista a la muerte de su padre, intent\u00e9 preguntarle m\u00e1s sobre los criterios de sus editoriales y el futuro de La Revista.<\/p>\n<p>Su respuesta fue que La Revista iba defender a los gobiernos leg\u00edtimamente electos y aplaudirles su virtudes y gritarle sus defectos, es decir, se iba tomar la pol\u00edtica en serio ,ni con \u00e1nimos partidistas, ni con indulgencias, tampoco con h\u00edgados, ni fanatismos; y eso es La Revista Peninsular actualmente, es un espacio en el que si escribes con criterios y bases reales de aplauso a pol\u00edticas p\u00fablicas efectivas o cr\u00edtica sobre  hechos, no percepciones, la convierten en un veh\u00edculo \u00fanico de conocimiento sobre la administraci\u00f3n p\u00fablica real.  <\/p>\n<p>Rodrigo Men\u00e9ndez carga con sus consecuencias, cuando critica es enemigo cuando aplaude es vendido pero la realidad es que ning\u00fan gobierno es suficiente malo para no tener \u00e9xitos, ni suficientemente bueno para no tener fracasos. Eso lo entendemos todos, menos los pol\u00edticos.<\/p>\n<p>El respeto, c\u00f3digo moral y apertura de La Revista hacen de esta publicaci\u00f3n un instrumento muy valioso de expresi\u00f3n cuando se necesitas exhibir errores, alertas y propuestas o cuando hay que aplaudir y estimular pol\u00edticas o acciones de las personas correctas en el servicio p\u00fablico de Yucat\u00e1n, sobre todo en los tiempos cuando vas contra la corriente y nadie se atreve a publicar acci\u00f3n y esto representa un baluarte al sano desarrollo pol\u00edtico de Yucat\u00e1n. Felicidades Rodrigo y al equipo que hace posible semana a semana La Revista Peninsular.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Opini\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"author":1075,"featured_media":11573,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11572"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1075"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11572"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11572\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29082,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11572\/revisions\/29082"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11573"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11572"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11572"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11572"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}