{"id":11532,"date":"2018-09-24T00:00:00","date_gmt":"2018-09-24T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/la-revolucion-del-afecto-como-primer-efecto-conciliador"},"modified":"2024-02-22T21:37:08","modified_gmt":"2024-02-23T03:37:08","slug":"la-revolucion-del-afecto-como-primer-efecto-conciliador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/la-revolucion-del-afecto-como-primer-efecto-conciliador","title":{"rendered":"La revoluci\u00f3n del afecto  como primer efecto conciliador"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Algo m\u00e1s que palabras, por:V\u00edctor Corcoba Herrero<\/i><\/b><\/p>\n<\/p>\n<p>No podemos rendirnos a tantas atrocidades vertidas contra nosotros<br \/>\nmismos. A mi juicio, es el momento de que la reconciliaci\u00f3n espigue en el mundo<br \/>\ncomo sustento de vida y signo de amor. Para desgracia nuestra, se ha generado<br \/>\nun ambiente de inseguridad e impunidad, que matar lo hemos convertido en un<br \/>\ndiario permanente en muchas partes de nuestro h\u00e1bitat, activando una espiral de<br \/>\nviolencia que verdaderamente nos deja sin palabras. De ah\u00ed que la comunidad<br \/>\ninternacional, hoy m\u00e1s que nunca, deba actuar con m\u00e1s unidad y fortaleza,<br \/>\nm\u00e1xime en un tiempo en el que se est\u00e1 perdiendo ese respeto a las garant\u00edas de<br \/>\npaz que todos nos merecemos.<\/p>\n<p>La pasividad no debe de ir con nadie. Lo importante no es caerse, sino<br \/>\nlevantarse para seguir caminando por la vida, ahora interconectados a trav\u00e9s de<br \/>\nla red. Confiemos en que esa interconexi\u00f3n nos aglutine, al menos para no<br \/>\nsentirnos solos y poder conjugar experiencias, ya que las individualidades nos<br \/>\na\u00edslan. Es hora, por tanto, de que activemos otras actitudes m\u00e1s afectivas que<br \/>\nhagan de este esp\u00edritu globalizador, un c\u00e1ntico de luz y hermanamiento, o si<br \/>\nquieren, un abecedario de arm\u00f3nicas sinton\u00edas capaz de hacernos florecer y<br \/>\nsalir de esta injusta opresi\u00f3n en la que muchos ciudadanos se encuentran.<\/p>\n<p>Por otra parte, lograr el desarme nuclear a nivel mundial es uno de los<br \/>\nobjetivos m\u00e1s antiguos de las Naciones Unidas; sin embargo, hoy en d\u00eda, todav\u00eda<br \/>\nexisten unas 14.500 armas nucleares. Desgraciadamente, los pa\u00edses poseedores de<br \/>\narmamento nuclear cuentan con programas de modernizaci\u00f3n de sus arsenales a<br \/>\nlargo plazo con una dotaci\u00f3n de fondos, en lugar de preocuparse y ocuparse de<br \/>\nque los moradores, no pasen hambre, y de que no vivan en la pobreza.<br \/>\nVerdaderamente, nos ha servido de poco estos setenta a\u00f1os de la Declaraci\u00f3n<br \/>\nUniversal de los Derechos Humanos, e incluso sabemos que los buenos prop\u00f3sitos<br \/>\nplasmados en las agendas est\u00e1n perdiendo fuelle esperanzador, y como<br \/>\ncontrapartida est\u00e1n renaciendo in\u00fatiles enfrentamientos que nos hunden en la<br \/>\nm\u00e1s profunda tristeza.<\/p>\n<p>Por ello, ante este injusto y fr\u00edo panorama, qu\u00e9 bueno es formar parte<br \/>\nde la revoluci\u00f3n de la ternura, frente a una econom\u00eda excluyente, que idolatra<br \/>\nel dinero, hasta deshumanizarnos y hacernos perder nuestro propio coraz\u00f3n. Dicho<br \/>\nlo cual, reconozco, que me encantan las pasiones combativas, ante las<br \/>\nembestidas del mal que todo quieren destruirlo, hasta nuestra distintiva<br \/>\nexistencia, a poco que nos dejemos atraparla. No nos abandonemos jam\u00e1s. Las<br \/>\nmaldades de ciertas gentes sin escr\u00fapulos, en ocasiones, nos roban la<br \/>\nexperiencia de hacer familia, de ser pueblo, de sentirse mundo sobre el planeta.<\/p>\n<p>Aprendamos a descansar unos en otros y en lugar de ser miembros de<br \/>\nalianzas nucleares, seamos gentes de servicio permanente, como ese poeta que<br \/>\nsiempre est\u00e1 en guardia para servir raciones de brazos abiertos, de manos<br \/>\ntendidas, de \u00e1nimo desprendido. Bajo este ardor po\u00e9tico del afecto sobran las<br \/>\narmas. Y, evidentemente, los desaf\u00edos de seguridad que a\u00fan prevalecen no pueden<br \/>\nser una excusa para seguir confiando en las armas nucleares y olvidar nuestra<br \/>\nresponsabilidad de buscar otro empuje global m\u00e1s coaligado. Quiz\u00e1s tengamos que<br \/>\ntransformar esta selva mundana en una casa de todos, como en otro tiempo hizo<br \/>\nuna mujer, Mar\u00eda, innovando una cueva de animales en un hogar de amor, donde<br \/>\nnaci\u00f3 Jes\u00fas, con unos pobres pa\u00f1ales y una monta\u00f1a de ternura.<\/p>\n<p>Sea como fuere, la eliminaci\u00f3n total de las armas nucleares sigue siendo<br \/>\nla m\u00e1xima prioridad de las Naciones Unidas para el desarme, y esta es una buena<br \/>\nnoticia, con la que todos hemos de despertar. Lo prioritario, ciertamente, es<br \/>\nasegurar nuestro futuro colectivo, pero no desconozcamos que es a trav\u00e9s del<br \/>\nencuentro m\u00e1s emotivo y sensible, como se abrazan los verdaderos horizontes de<br \/>\nconcordia.<\/p>\n<p>El entusiasmo vivificante se fundamenta, precisamente, en la convicci\u00f3n de<br \/>\npertenencia a ese orbe viviente de b\u00fasquedas y acercamientos. Est\u00e1 visto que<br \/>\nnuestro agobiante desconsuelo s\u00f3lo se cura con un infinito consuelo, el del<br \/>\namor de amar amor correspondido, pues siempre es preferible quererse que<br \/>\nahorcarse. Uno no vive mejor escondi\u00e9ndose dentro de s\u00ed, neg\u00e1ndose a compartir,<br \/>\na cooperar con los dem\u00e1s, encerr\u00e1ndose en su particular bienestar. Eso es como<br \/>\nsuicidarse en camino. Lo importante es revivirse para entregarse. Eso siempre. S\u00f3lo<br \/>\nas\u00ed se crece el alma inmensamente y el cuerpo se nos llena de sonrisas, aunque<br \/>\nsean l\u00e1grimas las que se viertan.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":11533,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11532"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11532"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11532\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29066,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11532\/revisions\/29066"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11533"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11532"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11532"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11532"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}